viernes, 20 de julio de 2012

Actuar y resolver



Dice Álex Rovira  en su libro “La buena crisis”: “Pensar no es suficiente. Debemos pasarnos al bando del HAZ, DEL ACTÚA (para ti mismo, para ver hasta donde llegas, y sin farsas teatrales), del EJECUTA (mata lo superfluo y llega al núcleo de los asuntos).
Hay gente que deja pasar la vida y agota su tiempo en:
-          CARGUEN, CARGUEN, CARGUEN… Son los que se escudan en un preparativo continuo, en un planificar permanentemente que acaba siendo estéril, sin hacer, sin ni siquiera plantearse que deben avanzar hacia una conclusión.
-          APUNTE, APUNTE, APUNTEN… Aquellos que parece que realmente van a hacer algo, pero nunca se dan por satisfechos con los resultados de su permanente análisis, un análisis eterno y que cada vez los confunde más.
-          FUEGO, FUEGO, FUEGO... Los que hacen sin pensar. Estas personas, por el contrario, se precipitan sin entender sus acciones, por lo que se suelen arrepentir de ellas. Son lo que actúan sin prever las consecuencias de sus actos.
La acción es nuestro gran remedio para frenar la angustia, para ser más libres y detener la corrosión que produce dar y dar vueltas a las preocupaciones. Hay una falsa creencia de que la sobreinformación nos ayuda a prevenir y a evitar un problema, cuando es la acción la que ayuda a resolverlo. Hablar y analizar continuamente las malas noticias que genera la crisis sólo contribuye a elevar los niveles de adrenalina, de ofuscación. Así pues, no pensemos en cómo cambiar la bombilla, remplacémosla y punto.”

Debatirnos permanentemente evaluando lo peor y lo mejor, es dejar pasar lo bueno. No necesitamos actos perfectos, necesitamos que sean adecuados con el nivel de nuestras posibilidades. “La parálisis por el análisis”, no es una buena estrategia, sirve desde luego, para mantenernos ocupados e incluso satisfechos en apariencia; pero en ningún caso ayuda a resolver nuestros problemas.

Dejarse envolver por la maraña de los acontecimientos, permitiendo que se consuman los días en debates internos o externos, sobre el como han sido; es una pérdida de tiempo y lo único que acabará produciéndonos es ansiedad, al ver como se consolidan los efectos nocivos de los mismos. En muchas ocasiones, es mejor decidir y actuar, aunque la resolución sea parcial o incompleta, que dejar que los acontecimientos sobrevenidos se enquisten.

Sin acciones no hay soluciones. Planificando y manejando informaciones dispersas sobre los temas,  podremos estar mejor enterados de los acontecimientos, pero en ningún caso habremos emprendido el camino de resolver. No solo es en la vida personal, también en el mundo de la empresa se dan estas circunstancias; cuando se “ponen encima” de la mesa los datos “en blanco y negro”, lo inmediato es abrir un largo debate, que incluso pasa por negar la evidencia, pero casi nunca  hay un flujo de ideas para tratar de paliar o resolver, habiendo asumido previamente.

En otras ocasiones la inercia es encontrar un “enemigo” externo responsable de los acontecimientos y vituperarlo a fruición; cuando no identificar un responsable del “desaguisado” interno y arremeter contra él, haciendo culpable de todos los males pasados y presentes e incluso, de males que vendrán, que aún desconoce su naturaleza, pero que serán adjudicas a la mala acción del “culpable”.

Vale todo, menos juntar los esfuerzos, decidir un plan y ponerlo en marcha; lo que se llama contraatacar. Es posible que se defina el plan, pero quedará archivado con rapidez y se asumirá el fatalismo o la indeterminación; como si eso fuera un modo de salir de la situación. No hemos sido educados para resolver y hacer frente a las dificultades, hemos sido preferentemente instruidos para evaluar y agrandar nuestras impotencias y asumirlas como sufrimientos terrenales para redimirnos.

Tener problemas es señal de actividad. La actividad siempre es mejor para resolver que la inactividad. La inactividad nos da una posición cómoda pero estéril. La comodidad dificulta la solución de los problemas.

2 comentarios:

paco kali dijo...

Genial, la eterna paradoja de la
interacción o actúas y resuelves
o estarás abocado a ser lo que
los demás quieran que seas.
una marioneta.

seriecito dijo...

A Paco Kali:

Tener independendencia en la acción, cada vez cuesta más, es mucho más cómodo dejarse llevar. La sociedad actual quiere "seguidismo" y poca singularidad.

Gracias por tu comentario.
Salu2:

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