sábado, 7 de julio de 2012

Inmadurez



Dice Fernando Pérez-Barreiro Nolla, en el epílogo del libro “La España impertinente”, de Eduardo Punset: “Hay una eterna adolescencia en esta actitud española, que me temo tiene más de presunción inmadura que de orgullo histórico. Bien sabido es que, hasta que dejamos de preocuparnos de si nos miran los demás, no podemos empezar a verlos. Ese egocentrismo quizá sea inevitable en la adolescencia, pero España es una nación vieja, con un pasado a cuestas, y no tendríamos los españoles por qué estar todavía en esas. A no ser que precisamente de ese pasado nos vengan las rémoras que nos vedan el acceso a la madurez. Que haya experiencias que quedaron  sin hacer, y tal vez del mismo orden dentro y fuera, y que, nuestra personalidad no corresponda a nuestros años.
De la historia debe venir esa vieja fantasía de la raza en virtud de la cual preferimos pensar que todo el mundo nos envidia a admitir con ecuanimidad que no se queden entusiasmados al vernos aparecer, antes de que hayamos hecho nada, simplemente por ser quienes somos. La otra cara de esa moneda, la versión interna de esa fantasía, es el desprecio por el trabajo y por le cultivo personal, tantas veces señalado en la literatura del patriotismo crítico español. Quien se cultiva, tiene que empezar por admitir que no es perfecto y no puede permitirse el lujo de la suspicacia quisquillosa y paralizante del hidalgo.”

Buena propuesta, estamos mas predispuestos a aparentar, que a ser. Fruto de este planteamiento erróneo, nuestra tendencia a pensar, que debemos ser admitidos con entusiasmo, pues creemos, que el personaje que nos hemos adjudicado,  es digno de  encomio sin ningún paliativo, queremos obviar de este modo la valoración de los demás, y no admitimos de buen grado actitudes que demuestren falta de acptación.

Esa preocupación por sobresalir, por ser el centro de las miradas en una reunión, nos lleva a posiciones ridículas; mas de “pavo real”, que de persona desenvuelta en ambientes sociales. Creemos siempre, que somos merecedores de las mayores consideraciones, sin darnos cuenta que los “méritos” que presentamos son normales y no reunimos característica alguna para tal pretendida distinción, o mejor interpretado, hay quienes lo merecen más y no se “jactan”, suelen preferir pasar desapercibidos.

Quizás el motivo sea el punto de inmadurez, que señala el autor. La verdad es que dadas nuestras características personales, queremos aparentar más, porque internamente conocemos nuestras verdaderas carencias. Sabemos claramente de nuestra debilidad y con esas posiciones fatuas intentamos “intimidar”, para evitar ser racionalmente evaluados; buscamos, en la mayoría de las ocasiones, posiciones ambiguas y evitamos los compromisos; interpretamos nuestro “seudo-falso” personaje con tanta intensidad, que nos preocupa que socialmente se descubra nuestra verdadera personalidad; olvidando con demasiada frecuencia, que las relaciones se mantienen cuando hay intercambios sinceros entre las personas y que a los demás si les importamos y  nos aprecian, es por lo que somos y no por lo que aparentamos.

Es muy posible que la inmadurez se haya asentado de tal modo en nuestro comportamiento; que nos impide hacernos adultos en el aspecto relacional y siempre tratamos de obtener ventaja, demandamos transparencia en los demás, pero somos incapaces de darla. Creemos que con ello estamos más a cubierto de acciones incorrectas, sin darnos cuenta que somos nosotros quienes las propiciamos con nuestro comportamiento incorrecto. Quienes nos rodean acaban descubriendo nuestro absurdo “juego” y cuando lo hacen se alejan de una relación, que en el fondo era poco leal. Desaparecen y nos dejan sumidos en una extraordinaria confusión.

Madurez es asumirse tal cual se es. Asumirse tal cual se es, implica sinceridad para sí y para los demás. La sinceridad nunca traiciona. La traición siempre es una mentira. La mentira es una acción falta de madurez.

3 comentarios:

Mercedes dijo...

Pues yo no sé si es inmadurez o sencillamente tontería congénita, pero la cuestión es que es así...Vivir de puertas afuera... pero con el propio interior a medio construir.

Un saludo.

seriecito dijo...

Mercedes:

Bueno lo de la tontería, también forma parte de este comportamiento.

Me gusta mucho "el interior a medio construir", buena sugerencia, seguro que generará una entrada.

Salu2:

Mercedes dijo...

Me alegro...A ver si es verdad; ya estoy deseando leerla!

Un saludo.

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