domingo, 2 de diciembre de 2007

Felicidad... por decreto




Atención, se aproximan días de felicidad... si, si, si, cada vez están mas cerca, yo ya estoy preparado, me he comprado un "guardador de felicidad", por si toda la que me toca, no la puedo asumir tan de golpe.
Todo el año pasando "penas" y de pronto un casi mes de felicidad, que contrastes tan fuertes. Es como si en una pared de color blanco (monótono) alguien de golpe hiciese una gran mancha de color fucsia en el centro. Todo cambiaría, nada sería igual y eso que el blanco seguiría allí y mayoritariamente, pero el fucsia le gana cromáticamente y ya se sabe el blanco a segundo plano.

Es evidente, que tener unas fechas donde por decreto se es feliz, es francamente gratificante y estimulante. Como preámbulo propiciatorio de golpe todo cambia, las calles monótonas se decoran, principalmente con luces (porque eso no provoca cambio climático), los establecimientos ponen sus mejores galas y llenan de atractivas mercancías sus escaparates, a la espera del comprador de turno para hacer su regalo, porque en estos días tan felices que se avecinan, hay que regalarse cosas, es decir, consumir y consumir con un grado de utilidad francamente bajo.
Porque no se entiende felicidad sin consumo, que digo consumo, es superconsumo; en la época que vivimos, cuantos mas Euros gastamos, mas contentos estamos, sobre todo si los aplicamos a objetos y cosas no necesarias y superfluas, es decir en cosas para aparentar, porque como podríamos ser felices en estos próximos días si no aparentamos.

Gastar y gastar, buena operación. Otra acción que aporta mucha felicidad, es inflarse a comer, si es posible empacharse. Recuerdo aquí la anécdota de dos, que habían ido a un banquete de manjares especiales y que se estaban poniendo ciegos a engullir de todo, cuando ya llevaban casi una hora sin parar, en la mesa había mucho mas de lo que contenía al principio, es decir quedaba de todo, apetitoso y atractivo. Uno de los dos que no podía mas, se lamentó con su compañero y se produjo el siguiente diálogo:

  • Uno: Estoy lleno, con la de manjares que quedan en la mesa y yo estoy lleno.
  • Otro: Pues no te cortes, haz como hacían los romanos, te vas al servicio, te metes los dedos en la boca, vomitas y a seguir comiendo.
  • Uno: ¡Pufff!, si me cogieran los dedos en la boca, enseguida me comía un plátano.....

Las cosas son así, hay que comer, pero como no es suficiente con la familia, en las empresas se organiza una ágape, en calidad de entrenamiento. Los compañeros de trabajo se reunen alrededor de una mesa, pagando lo que no tolerarían nunca individualmente, recibiendo un servicio mas que criticable, próximos a dejarse tomar el pelo, con menús prefabricados y donde caben siete se colocan a diecisiete.

Como no es suficiente felicitarse, unas doscientas veces o trescientas verbalmente, pues hay que testificarlo mas fehacientemente y para ello se escribe, pero no una nota pensando en la persona y dedicándole una breve frase propia, no a eso no da tiempo, ya está prefabricada, se manda una felicitación debidamente estructurada por ajenos, que nos imponen esta costumbre y nos lo venden en paquetes con motivos variados.

Que felicidad les invade a los de correos con la avalancha, están contentísimos y el resto de nosotros también porque la correspondencia la recibiremos tarde y mal, sin enterarnos en la mayoría de las ocasiones, de la que se pierde en las clasificadoras de turno, víctimas de la aglomeración prolífica de la demostración imparable de felicidad conjunta desbordada.

Que bien, comprar, comer, reunirse, felicitarse, ser felices. Ahora comprendo porque a lo largo del año nos quejamos tanto, es porque no nos damos cuenta de que hemos concentrado la felicidad en lotes, adscritos a unos determinados periodos. La realidad es que hemos perdido la espontaneidad y hemos querido domesticar a la felicidad colectiva. Si, seguimos siendo tan inocentes, que le hemos puesto puertas al campo, excelente.

Me he enrrollado tanto que casi se me olvida... FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO. Menos mal que he cumplido.



sábado, 1 de diciembre de 2007

Empatía



La primera vez que oí la palabra empatía, pronunciada por un buen amigo, hace ya muchos años; debo de confesar que la confundí con simpatía, lo cual me mantuvo expectante, porque no me cuadraba bien lo que me comentaba. Cuando la entendí bien, debo de reconocer, que la busqué en el diccionario para identificar su significado cierto.
Como en un paréntesis. Tengo la cerviz ligeramente inclinada, no mostrando un gesto servil, sino mas bien tomando posición, para poder recibir el "caponazo" correspondiente, de aquellos que no sean tolerantes con mi demostrada ignorancia al respecto.
Dicho ésto, consulto la vigésima segunda edición del Diccionario de la Real Academia y lógicamente, encuentro la misma definición, que en su día leí yo: "Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro". Nada mas, ni nada menos. Tan fácil de enunciar y desde luego, tan difícil de aplicar en toda su extensión.


Si todos la leyéramos por la mañana antes de comenzar el día y además hiciésemos propósito de seguirla; pensemos por un momento, cuantos de los conflictos en los que nos vemos envueltos, se evitarían de modo radical. Estar predispuestos a dejar pasar palabras y hechos de las personas que nos rodean en el trabajo y otros ambientes, sin sentirnos molestos u ofendidos, simplemente tratando de identificar cual es el estado de ánimo que los han propiciado, en vez de descontarlos como un "atentado" expreso hacia nosotros.


Con esa identificación mental y afectiva, en la mayoría de las ocasiones no resultaría un conflicto, muy al contrario, se activarían mecanismos internos nuestros, para tratar de recuperar a la "normalidad" a quien lo está pasando mal, a tenor de lo que propician los hechos ocurridos.


Pero en la mayoría de las ocasiones nuestra posición es contraria, genera inmediatamente una respuesta cargada de agresividad latente o explícita, recargando la tensión, enrareciendo mas la relación y dificultando reencuentro. Solo el transcurso del tiempo, hace que las aguas vuelvan a sus cauces y se reanuden de nuevo, poco a poco, unas relaciones tan fluidas como antes del incidente.


Propongo un ejercicio, al final de esos días tan tensos que nos damos, por la acelerada e incomprensible vida que nos otorgamos, hagamos unos minutos de reflexión, que nos servirá además para relajarnos e identifiquemos en cuantas ocasiones: a) hemos aplicado la definición; b) habiendo podido no lo hemos hecho; c) no hemos podido aplicarla. Hecho el ejercicio, tratemos brevemente de seguir la evolución y constatar, que con nuestro empeño y con facilidad podemos transformar día a día, casos b) en casos a) y lógicamente c) en b).


Si ponemos constancia y empeño, comprobaremos como podemos mejorar nuestra vida y la de los que nos rodean, sin gran esfuerzo pero con efectividad creciente. Pero además nos percataremos también como se produce de modo incremental, que los demás lo apliquen respecto a nuestras acciones poco o nada acertada y por tanto la mejora sera exponencial... solo hace falta voluntad y deseo de contribuir a la convivencia feliz.

viernes, 30 de noviembre de 2007

Personalidad





Dice Carl G. Jung en su libro "Los complejos y el inconsciente": "Cada año surge en nosotros algo que no habíamos sospechado hasta entonces. Esto demuestra perfectamente que siempre hay una parte de nuestra personalidad que es inconsciente, que está en vías de formación; estamos eternamente inacabados, crecemos y cambiamos. La personalidad futura que seremos está ya en nosotros, pero todavía oculta en la sombra. El yo, en cierto sentido, es como una rendija móvil que se desplaza sobre un film, progresivamente. Las potencialidades futuras del yo dependen de su sombra presente. Sabemos lo que hemos sido, pero ignoramos lo que seremos".

Lo que somos actualmente, está altamente influido con lo que hemos venido siendo en el pasado, como lo que seremos, en una parte muy importante, será impelido por lo que ahora desarrollamos. No todo está sujeto a la casualidad, una buena parte de nuestras posiciones las podemos ir conformando, tanto con el pensamiento como con el direccionamiento de la acción.


Nuestra forma de ser y actuar, es decir lo que conforma nuestro yo, tiene en la recámara como en un negativo las potencialidades que podemos desarrollar, según vayamos conformando pensamiento y acción y parece que solo se activa mediante nuestra voluntad. Poner en marcha "nuevos horizontes", es posible mediante nuestra planificación. Debemos dirigirnos hacia nuestro futuro por el camino adecuado, sin desviarnos por atajos absurdos que a nada conducen.

La sensación de determinismo que nos invade en ocasiones, neutraliza también a nuestro subconsciente, que de esta forma, no pone en marcha los mecanismos necesarios para positivizar el negativo de la foto que mantiene neutralizada y dispuesta para tomar "vida" en cuanto seleccionemos el modelo de conducta adecuado.


Cada vez, que con firmeza establecemos un deseo, por muy distante y complicado, que nos parezca, activamos nuestros mecanismos internos, que generan fuerzas sufientemente potentes como para poder ayudar, con claridad y firmeza a su consecución. Por contra cuando nuestros pensamientos son excesivamente negativos y cargados de inseguridad, sin ser capaces de identificar con claridad, cuales son los objetivos preferidos; las mismas fuerzas siguen "dormitando" y permanecen allí esperando la señal de ponerse en marcha. Al no percibir mensajes claros, se confunden y permanecen estáticas.

Seamos lo que mas nos guste ser, pero si tenemos en nuestra mente un "sueño" de como querríamos ser, no lo dejemos en ese estadio, aunque sea enorme la distancia que nos separa del mismo. Muy al contrario, pongamos todo nuestro esfuerzo mental y físico para conseguirlo. Aunque parezca complicado o imposible, insistamos. Como nunca lo conseguiremos es dudando de nuestras posibilidades.

Tenemos latentes muchas mas potencialidades de las que somos capaces de evaluar, están solo esperando la señal de activarse. Pero el fenómeno contrario no es posible, es decir que se activen y poco a poco nos vayan llevando hacia ese horizonte nuevo. Lamentablemente no disponen de esa cualidad. De ahí, que algunas de las cosas que no llegamos a ser nunca, son como consecuencia de la falta de voluntad propia, decidida y fuerte para abrir todas las "puertas", aparentemente cerradas, que nos llevarían hacia donde realmente desearíamos ir.

En muchas ocasiones nos dejamos llevar por comodidad o pereza y cuando no estamos en la posición que hubiéramos deseado estar, lo achacamos a "mala suerte" o "falta de medios". La suerte y los medios somos nosotros, no estamos jugando a la Bonoloto, no estamos apostando en un juego de azar, estamos buscando nuestro futuro, basado en nuestras cualidades, nuestra voluntad y nuestro esfuerzo y eso bien organizado es imparable.

No esperemos un camino de rosas, seguramente habrán muchas cuestas arriba y dificultades, pero no nos dejemos invadir por el desanimo a la primera de cambio. Superar etapas, no es mas que una potenciación para embarcarse en otras, con mas fuerza, con mucha mas confianza. En realidad un objetivo difícil y lejano, no es mas que un camino largo, facilmente conseguible cubriendo pequeñas etapas, siempre hacia adelante y sin mirar hacia atrás, dirigiendo en todo momento nuestro pensamiento y nuestra voluntad hacia el final, esté próximo o lejano. Sin pausa...con paciencia y con tesón.


Seamos consecuentes y no deterministas. Luchemos por lo que nos gustaría ser, fijemos nuestra dirección hacía el objetivo adecuado. Evitemos los pensamientos negativos. Tengamos mas confianza en nosotros mismos. Desarrollemos todas nuestras potencialidades con ilusión y si es necesario con coraje. Evitemos las compañías melancólicas y negativas. No nos demos por vencidos e insistamos... y cuando lo hayamos conseguido, seamos generosos y ayudemos a otros en la operación de lanzamiento; animando y ayudando en lo posible a que también encuentren su camino "utópico".




domingo, 25 de noviembre de 2007

Memoria









Dice Luis Rojas Marcos en su libro "La auto estima nuestra fuerza secreta": "Las reminiscencias del ayer definen gran parte de nuestra personalidad y determinan nuestra visión del presente y del mañana. La memoria es selectiva. El olvido, por ejemplo, cura muchas heridas de la vida y nos ayuda a distorsionar inconscientemente los recuerdos para que confirmen las explicaciones de la realidad que más nos conviene".


Como ya he escrito en otras ocasiones en el Blog, la realidad presente, solo es, lo que interpretamos que percibimos, que no es mas que una aproximación a la verdadera realidad.


Y ahora enuncia el autor, no solo en el presente, sino también en el pasado, principalmente con los hechos cuyo recuerdo nos perturba de forma importante. Los "maquillamos" para acomodarlos a lo que nos resulta menos molesto. Nos protegemos, como en muchas circunstancias de la vida, olvidando; que curioso, se llama memoria y resulta que hay mecanismos en nuestro organismo para "censurarle" hechos, para soslayar el suceso cierto y sustituirlo por otro virtual y todo para ayudarnos a recuperar el equilibrio perdido, que dichas circunstancias nos produjeron.


Parece como una huida, como si hacerle frente de cara y sin ambages, nos impidiese "ajustar la cuenta" y dejarnos tranquilos. Que defensa tan fuerte la de nuestro cerebro. Tal como si dijera: como lo sucedido no puedo cambiarlo y me perjudica poco o mucho, lo escondo, lo tapo, lo obscurezco y con el tiempo ni siquiera me acuerdo que haya pasado. Deshace el nudo que nos mantiene expectante sobre un determinado tema, evitando así un recuerdo altamente perturbador y fútil.


Como condición principal nuestra misión en esta vida es estructurarla de forma creciente hacia la mayor felicidad posible. Todos tenemos momentos buenos y malos, pero en ningún caso deben de primar estos últimos, de modo que nos impidan disfrutar plenamente de los acontecimientos positivos. No existe motivo alguno para continuar "cautivos" del pasado, hay que vivir el presenta, mirar hacia el futuro, seguir adelante y dirigir nuestro punto de mira hacia lo positivo.

Aprender de los hechos negativos del pasado es muy fortificante y ayuda enormemente a redireccionar nuestro futuro. Pero cuando los acontecimientos fueron de tal calibre que nos sobrepasan, impidiéndonos recuperar el equilibrio emocional y físico, hay que dejar a nuestro organismo que trabaje y darle tiempo para que "archive" y luego "olvide" a su comodidad, devolviéndonos poco a poco a posiciones de "normalidad".


No significa adoptar una postura egoísta y banal, la pretensión es no dejarnos demasiado tiempo en un "bucle" de pensamiento nocivo, que acabe perturbando demasiado nuestra vida diaria; porque no contribuye a mejorar nada, ni resuelve ningún suceso anterior. No obstante, el olvido en la mayoría de las ocasiones, para que sea efectivo, debe dilatarse en el tiempo y en proporción directa a la importancia de lo que nos ha afectado el acontecimiento negativo. No es por tanto una solución de carácter inmediato.
Seamos consecuentes y asumamos los hechos, pongamos empeño en resolver o cambiar lo que sea posible, no magnifiquemos excesivamente los acontecimientos pasados no deseados, no nos dejemos atrapar y no nos opongamos a que el organismo haga su trabajo, para devolvernos a nuestro estado de serenidad... y si eso pasa por el olvido o la acomodación hagamoslo.




sábado, 24 de noviembre de 2007

Usos y costumbres



Dice Derek Wright en su libro "Psicología de la conducta moral": "El término norma se utiliza descriptiva y dinámicamente. Descriptívamente significa una manera de conducirse, pensar, sentir o creer, que guarda relativa uniformidad entre los miembros de un grupo. No obstante, para el miembro individual, esta uniformidad con los otros se convierte en una fuerza que le obliga a mantener también el compás. Esto sucede porque la conformidad real tiende a generar la expectativa de conformidad. Dinámicamente, entonces, una norma es una fuerza o la presión producida para dominar a un miembro de un grupo, por el hecho de que el resto espera de él que se comporte de una determinada manera. aunque todos conocemos la realidad de esta fuerza, la evidencia experimental sugiere, que, a menudo subestimamos su intensidad".


Estamos demasiado condicionados por nuestro entorno, es como un corsé invisible, que nos impide movernos "al libre albedrío". Casi todas las acciones que llevamos a cabo, están en el fondo autocensuradas por el efecto, que pensamos, tendrán en los que nos rodean.

Aunque nos sorprenda, no somos conscientes de los filtros que hemos establecido en nuestro cerebro, para acomodar tanto la acción como la palabra, a las circunstancias, que creemos son mas adecuadas, según la situación. Hemos perdido de forma velada, la espontaneidad, somos casi esclavos de las costumbres y muy proclives a no ser "inconvenientes", aunque la situación lo merezca.


Vivir permanentemente en esta dicotomía interna, entre lo que nos gustaría hacer o ser y lo que debemos ser, de acuerdo con el grupo al que pertenecemos, produce en el fondo profunda insatisfacción, cuando no, agresividad o melancolía. Hasta quienes están en contra de cualquier norma de esta sociedad y viven al margen de ella, adoptando posiciones disonantes y extremas, entre los de su propio colectivo tienen los mismos condicionamientos, tanto en lenguaje, como en vestido, como en posturas. No hay quien pueda escapar a esta dinámica, porque escapar, significa en el fondo excluirse y por tanto, cosechar el rechazo casi general de inmediato.


Cuando uno hace un repaso interno, se percata con facilidad, que la distancia entre como le gustaría ser y lo que aparenta, es relevante. En la mayoría de las ocasiones , en detrimento de nuestro propio equilibrio personal.


La sociedad-entorno nos ha fagocitado, nos ha domesticado, pero sin ejercer acciones coercitivas, lo ha hecho con nuestro consentimiento tácito, de modo sibilino, de tal forma que ni siquiera podemos apelar, para tranquilizar nuestra conciencia, a la presión explícita ejercida para imponernos determinados comportamientos.


Lo verdaderamente sorprendente, es que todo se ha conformado, simplemente con la posición latente, de "pertenecer a" mientras "actúes así", o ser excluido, que no expulsado, mientras no lo hagas y digo excluido porque la práctica habitual, es la creación de distancia creciente entre el heterodoxo y el grupo. Quienes antes eran de "diario", desaparecen del mapa, casi somo si no existieran y pasan a situarse en posiciones de relación ciertamente frías.


No hay nada que perturbe tanto a los grupos, que la percepción del incumplimiento de las reglas no escritas, por alguno de sus miembros; como si en la uniformidad de la acción estuviese la posición mas sólida. Sin embargo, el enriquecimiento se produce con el contraste libre de opiniones exentas de condicionamientos sociales y planteadas con sinceridad, sin intentar agredir con la palabra al que no piensa igual (claro está que no hablo de los políticos, en ellos hay que hablar de lo contrario, ser educado, cortés y comprensivo esta como prohibido).


Nadie puede, ni debe vivir en soledad, salvo quien haya decidido dedicarse a la meditación y se haya retirado a una posición de ermitaño. Pero tampoco nadie merece tener medidos casi todos los pasos, que deba dar cada día. Ser feliz, es ser uno mismo, sin molestar a los demás; que no significa en absoluto, asumir como propios todos sus postulados.


La singularidad es necesaria, tener propia opinión en los asuntos, que se conocen con mediana profundidad es sano, vivir libremente de acuerdo con nuestras propias apreciaciones produce un gran equilibrio interno, ser real y no virtual es relajante... y nada de todo esto significa no respetar, que otro sea diferente... aunque pertenezcamos al mismo grupo. La homogeneidad extrema nunca ha sido buena, a la larga "empobrece".

domingo, 18 de noviembre de 2007

Optimista



Cuentan que James y Peter eran dos vaqueros, de los de las películas, que habían sido despedidos del rancho donde trabajaban, porque una tremenda epidemia, había diezmado las reses que tenía el propietario y muy a su pesar - porque eran excelentes trabajadores - había tenido que prescindir de sus servicios.

Cuando salían del lugar donde habían trabajado mas de quince años, se sentían realmente mal, no estaban completamente seguros que su andadura hubiese sido la mejor. Tenían serías dudas, si realmente se habían dedicado a una actividad adecuada o no y sobre todo pensaban, que en pocas horas habían pasado de tener un trabajo, que les gustaba, a no tener ocupación. También se lamentaban de lo poco, que habían podido ahorrar en este tiempo, ya que vivían al día, como si el trabajo nunca les fuese a faltar.

En estas estaban cuando se aproximaban al pueblo mas cercano al rancho, donde habían pensado ir para tratar de encontrar otro trabajo. Al entrar en la población, se dieron cuenta de que la cosa no iba a ser fácil, ya que había un gran número de vaqueros, en las mismas circunstancias, debido a que la epidemia había afectado a todo el territorio.

Tras una breve reflexión, decidieron quedarse a dormir allí y al día siguiente salir rumbo al Oeste, para ver si se daban otras circunstancias mas favorables. Transcurrieron dos días y al final llegaron a una población, donde el movimiento de gente era menor. Pensaron inmediatamente: "seguro que aquí encontraremos trabajo".

En el "saloon" de turno preguntaron si sabían de alguien, que necesitase a dos expertos vaqueros. El barman les indicó, que había una oficina que ofrecía trabajo, pero lo que necesitaba no era para el oficio que ellos conocían, pero en la actividad que proponía se podían ganar muchos dólares.

Se encaminaron hacia la oficina tal como les indicaron. Al llegar allí, encontraron a una persona, que lisa y llanamente les explicó, que el lo que necesitaba era gente que "cazase" indios, la población estaba muy cercana a sus territorios y periódicamente sufrían incursiones. Les dijo que estaba dispuesto a pagar 500 dólares por indio. En principio ellos se quedaron perplejos ya que era el salario de cuatro meses en el rancho.

Peter se quedo pensativo - ya que era tímido e ignorante -, pero James que era mas lanzado, aceptó inmediatamente. Les dieron un anticipo a cuenta, a descontar del primer indio que lograran atrapar (vivo ó muerto) y ellos marcharon mas hacia el Oeste en busca de la materia prima de su nuevo trabajo.

Al anochecer buscaron un sitio idóneo, plantaron la tienda y se dispusieron a dormir placenteramente. Cuando estaba amaneciendo, Peter oyó ruidos y se levanto para mirar si es que algún animal merodeaba por sus enseres olisqueado la comida que llevaban. Abrió una pequeña mirilla de la tienda y observo el exterior. Quedo absolutamente sorprendido, estaban completamente rodeados de indios, habrían mas de quinientos.
Se giro hacia su compañero y en voz baja mantuvo el siguiente diálogo:


Peter: James, James, despierta pero no hagas ningún ruido.
James: Porque me llamas tan pronto, sabes que me gusta dormir algo mas... tendrás un motivo fundado.
Peter: Si, es muy importante, pero no hagas ruido.
James: ¡Quieres decirme de una vez que quieres!.
Peter: Si, estoy emocionado, ¡¡¡¡Somos ricos!!!!.


miércoles, 14 de noviembre de 2007

Modelo de Gestión III










Dice Francisco J. Gonzalez, en su libro "Principios y fundamentos de gestión de empresas": "Las empresas, principal motor de desarrollo económico y social, han de ser valientes a la hora de arrostrar el cambio y decidirse a innovar. Si innovar fuera sencillo, todo el mundo lo haría, pero no es así, sino que entraña riesgos, exige recursos, surgen obstáculos y no siempre sale bien, pero es la única vía que permite a la empresa sobrevivir y ser competitivas. La innovación exige además constancia, y las empresas que se deciden a innovar han de saber que no basta con generar ideas, sino que además hay que ponerlas en práctica, lo que supone asumir riesgos y sacrificar recursos... La innovación siempre implica cambios, mientras que el cambio en sí mismo no tiene porque suponer innovación si no está vinculado a aspectos nuevos".

Tener voluntad innovadora es, haber desarrollado en la organización, una dinámica de imaginación dirigida a crear nuevas formas de hacer negocio, en términos amplios. Pero esta práctica no solo aplicable, cuando el producto, o mercado, o cliente, etc, ha quedado "descolgado", porque para entonces ya es tarde. Debe de ser un planteamiento ágil y dinámico, que permita de forma permanente, cuestionarse, que se hace y como podríamos incorporar mejoras, para diferenciarnos sustancialmente de nuestros competidores.

Pero esta actividad no debe cesar, cuando se ha conseguido un éxito, por grande que este sea; hay que practicarla de modo permanente, entre otras cosas, porque una vez incorporada la innovación en nuestros procesos, con cierta rapidez, la competencia, ira de algún modo pensando como neutralizarla, bien intentando mejorarla, bien emulando la nuestra. La empresa debe de estar en permanente alerta y no dejarse "atrapar".

Enunciado así parece muy fácil, pero como dice una ley de Peter "el que investiga no sabe lo que encontrará", es decir, se puede tener la voluntad, el empeño y los medios, pero en ocasiones la inspiración no llega... la luz no se enciende y eso desanima. También puede ocurrir que lo que ha costado tiempo y recursos - tanto humanos como económicos -, no resulta adecuado, lo cual supone "contabilizar pérdidas", esta situación provoca desánimo y la tentación de colocarse al "rebufo", esperando que sean otros quienes habrán camino.

Innovar, debe de ser una decisión sin retorno, por muchas que sean las dificultades hay que seguir siempre adelante. El error de hoy, es la llave que abre la puerta de la antesala del acierto de mañana. Para detenerse es mejor no comenzar con este proceso.

Las empresas que no se embarcan en la innovación, van languideciendo y con el tiempo quedan obsoletas. La innovación no puede ser medida en términos económicos, hay que evaluarla en términos de utilidad... entre otras la valoración que le otorgarán los clientes a la compañía, si conocen que está en permanente búsqueda de mejoras, en producto, distribución, servicio, etc., que en definitiva es conseguir mayores ventajas.



domingo, 11 de noviembre de 2007

Modelo de Gestión II









Dice Mª Carmen Ruiz-Olalla en su libro "Gestión de la Calidad del Servicio a través de Indicadores Externos": "La implantación de programas de mejora continua supone la transformación de la organización, pasando a ser concebida como un todo donde se integran personas y actividades, lo que supone un cambio cultural y operativo, con un objetivo empresarial claro consistente en satisfacer al cliente de la única forma posible: desechando las tareas inútiles carentes de valor y mejorando día a día la actuación de la organización... Los sistemas de mejora continua están obligando a sustituir la forma en la que el controller debe medir y controlar la organización".


Tradicionalmente en la empresa, siempre se han diseñado actividades, dentro de un marco organizativo y luego se han asignado personas que las desarrollen. La "encomienda" en la mayoría de las ocasiones, siempre ha sido cerrada, es decir, "esto es lo que hay que hacer...y adelante".


Mantener organizaciones con esta filosofía es sinónimo de debilidad. Por muy bien diseñadas y planificadas que estén las actividades, falta la "guinda", falta que las personas que las desarrollen, cuanto menos puedan poner la "sal" del guiso, puedan sentirse componente de un conjunto coordinado de personas y métodos para alcanzar objetivos viables. La aplicación y el empeño siempre será mayor y mas efectivo.



Pero además, si lo que pretendemos es satisfacer a nuestros clientes, aún mas, dar normas cerradas para actuar, supone que los comportamientos serán siempre "cuadriculados" y en la mayoría de los casos la persona que debe resolver, tiene que emplear su imaginación para poder dar cumplida respuesta a la demanda puntual no normalizada y no esperar al rediseño del sistema, para poder resolver dando la satisfacción adecuada. Seguramente, el cliente no deseará estar esperando el tiempo que nos demoremos. Devolver a las personas la libertad de pensar y decidir - dando explicación de lo hecho - es como dar un paso de gigante hacia modelos consistentes de gestión.
La mejora continua, propicia el empeño de todos los componentes de la empresa, por hacer las cosas cada vez mejor, pero sintiéndose co-participes todos los involucrados en las soluciones adoptadas. Es decir, pasando de un estar pasivo a una posición activa y gratificante. Pero además esta forma de gestionar, por su propia estructura de trabajo, acaba cribando las operaciones carentes de sentido o en otras palabras, el desperdicio que representa realizar acciones que nuestros clientes no aprecian son eliminados.


Pensemos, que los tres grandes grupos de desperdicios, que se producen en las empresas con motivo de las operaciones para obtener los productos, que satisfagan las necesidades de nuestros clientes son:



  • a) Hacer mal operaciones necesarias.


  • b) Hacer bien operaciones no necesarias. (es decir los clientes no las aprecian).


  • c) Hacer mal operaciones no necesarias (el "colmo", claro)

Estos sistemas basados en la mejora continua, bajan la necesidad de incidir en las funciones puras de control, porque en si mismos encierran una práctica de autocontrol automático, menos molesto y coercitivo. En definitiva mejoran el ambiente y los deseos de resolver las cuestiones con efectividad, es decir, con estas prácticas adecuadamente implantadas, las organizaciones se tornan mas eficientes... que mas queremos.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Modelo de Gestión



Dice Francisco Corma en su libro "Aplicaciones prácticas del modelo EFQM de excelencia en PYMES": "En la actualidad, no basta con tener un modelo de Gestión que dé cumplida respuesta a los requerimientos del entorno en un momento dado. La rapidez con la que cambia el entorno y, por tanto, las reglas de juego, hace que la única gestión que en la actualidad pude ser considerada buena sea aquella que contiene en su seno la capacidad de su propia transformación. Por lo tanto, la calidad en la gestión de una organización conlleva la capacidad de adoptar en cada momento aquellos sistemas, prácticas y estilos de gestión que mejor satisfagan los requerimientos que comporte competir, teniendo en cuenta las circunstancias y exigencias concretas el entorno y la idiosincrasia de la organización".

La mayoría de la empresas, tienen la costumbre de repetir de forma casi permanente, aquellas prácticas de gestión, que les han sido favorables. Como si todas la condiciones fuesen a permanecer constantes y tanto los mercados como los clientes, estuvieran detenidos en el tiempo, como en una fotografía. No hay imágenes fijas en el mundo de los negocios y mucho menos hoy, en donde instrumentos como Internet, ponen al alcance de todos información puntual y actualizada, de casi todo tipo de negocio.

La verdad es, que establecer un modelo de gestión en una organización, es un trabajo arduo, complicado y lleno de obstáculos; propiciado por resistencia interna y/o por evaluaciones inadecuadas de las capacidades reales de las propias estructuras, para acometer las acciones necesarias. De aquí la tendencia, casi general, de no modificarlo una vez consolidado el sistema. Pero es que en el siglo veintiuno, lo que ayer era ideal hoy está totalmente obsoleto o en el camino de estarlo.

Hay que decir también, que se necesita mucha "fuerza" directiva, para acometer cambios reiterativos en corto tiempo y hacerlos además con la celeridad, que impone el entorno. Porque además, en muchas ocasiones, también suponen "saltos al vacío" por parte de quien los acomete, siendo solidario y responsable del éxito de los mismos, lo que promueve muchos relevos en la dirección, en caso de no tener éxito.
En tiempos pasados, los gerentes y directores, salvo que se produjeran hechos excepcionales, eran casi inmutables en sus puestos, en la actualidad ya no es así. También es verdad, que la edad a la que se accede a ciertos puestos directivos, cada vez es mas temprana, lo que conlleva la imposibilidad de permanecer durante periodos tan dilatados en la misma posición.

Como hoy en día, el entorno es muy voluble y modifica sus reglas de juego, con una facilidad asombrosa, la peor posición es ignorar, que este hecho se ha producido, bien sea por conservadurismo o falta de información. Pero lo mas preocupante es, estar enterado de dichos cambios externos y seguir manteniendo los mismos parámetros de gestión que antes, tal como si todo fuese igual. (Hay comentarios a este respecto, en otras entradas de este mismo Blog).

También es cierto que una cosa es transformarse, para adaptarse al entorno, que es lo que hay que hacer en la actualidad, y otra muy diferente, es provocar esas transformaciones, solo para hacerse notar, cuando se ha producido un relevo-cambio en la dirección. Este tipo de acciones, puede llegar a producir quebrantos tan importantes como la pasividad enunciada, pudiendo, incluso, posicionar a la empresa en cotas competitivas menores de las que tenía.

En casos de tomas de posesión nuevas, los directores deberían de extremar la prudencia en los movimientos de "timón", hasta que no tuvieran un conocimiento adecuado del tipo de negocio y sobre todo de la organización, impregnándose de sus puntos fuertes y débiles. Esto además, propiciado por su experiencia y no por la síntesis de las informaciones recibidas; que siempre serán parciales y sesgadas y en algunas ocasiones incluso interesadas, para poder "colocarse" adecuadamente en las parcelas de poder existentes en cada "reino de Taifas" actual.
No transformarse con agilidad, es estancarse, que a su vez lleva a la pérdida de competividad y con facilidad a dar pasos para estar casi "fuera" del mercado con prontitud, aunque sea de un modo tan suave, que no se perciba, hasta que se haya enquistado.... soslayarlo es misión de todos.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Vida profesional




Dice Victoria Camps en su libro "Virtudes públicas": "Que hoy nos falte una identidad humana - como, al parecer, no les faltaba a los griegos - es un signo de progreso. Entenderlo de otra forma, sentirlo como una falta, conduce a buscar a cualquier precio la identidad perdida y encontrarla en lo mas inmediato en la vida profesional. En tal caso, la vida toda se confunde con la vida profesional, y ésta deja de ser autónoma, porque el individuo no es capaz de distanciarse de ella y tomarla como una parte de su existencia"

La vida profesional tienen mucha relevancia en nuestro día a día, hay que tener en cuenta que la mayoría de nuestro tiempo "despierto" lo pasamos fuera de nuestras casas, es decir, en el trabajo que cada uno tiene y desarrolla. Fruto de ello una gran parte de las relaciones que mantenemos surgen en este ámbito y no solo eso, sino que en ocasiones, dejada la profesión en cuestión o el trabajo, estas relaciones se extinguen con prontitud; son lo que podríamos denominar, superficiales y forzadas. Cuestión en la que no reparamos tanto como debiéramos, para valorarlas en su justa medida.

Con ese planteamiento, uno puede prolongar la "vivencia profesional" fuera del ámbito donde la desarrolla, para seudocontinuarla finalizado el horario laboral. Los compromisos a los que debe asistir, por motivo de su actividad, hacen, que cada vez mas, el tiempo dedicado a otras actividades, lúdicas o familiares, se reduzca, siendo mas que proporcionalmente, cuanto mayor sea el nivel que se ocupa dentro del organigrama.

Centrar las actividades de la vida, casi en su totalidad, en acciones relacionadas con nuestra profesión, es un gran error, que puede pagarse muy caro. Hay un efecto primero, que podemos definirlo como "llevar siempre el trabajo consigo mismo", ya que en la medida que uno no "desconecta" de su actividad profesional, resulta muy difícil relajarse. Una actitud de este talante propicia, sin lugar a dudas, el mantenimiento vivo de las tensiones, a lo largo de muchas horas mas de las necesarias.

La otra resultante negativa, es que quien acaba pagando verdaderamente este tipo de planteamiento, es la familia. Con esta forma de "vivir" el tiempo aplicable a la misma es cada vez mas reducido. Con toda seguridad claramente exiguo en los días laborales, debido a los horarios dilatados. Pero, si observamos con atención, los fines de semana, con demasiada frecuencia, también resulta relativamente insuficiente, la convivencia con la familia, debido a que en buena parte de ellos, otros compromisos auspiciados por la profesión o los llamados compromisos sociales, impedirán una dedicación mas intensa. Se cambia, en este caso, bienestar y armonía futura por no sabe muy bien qué.

Bueno es que uno se preocupe por la actividad que desarrolla y que esté pendiente de todos los detalles que puedan favorecerla. Pero también es cierto, que al desconectar de la misma, la mente se refresca y ello puede suponer, el florecimiento de nuevas ideas muy útiles, para el propio trabajo, por tanto, incluso desde el punto de vista de la eficiencia, es conveniente

Convertir la actividad profesional en el único objetivo, posponiendo o eliminado cualquier otro tipo de actividad - lúdica o familiar -, puede comportar a lo largo del tiempo una merma importante de calidad de vida, no solo nuestra, sino también de los que nos rodean. Aunque la persona no la perciba, desde la plataforma de la ola de éxito tan relevante que cosecha profesionalmente... pero todo llega y generalmente demasiado tarde, para rectificar y poner las cosas en su sitio.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Elefante





Dice James A. Belasco, en su libro "Enseñar a bailar al elefante": "Los domadores atan a los elefantes jóvenes con pesadas cadenas a estacas profundamente clavadas. De esta forma los elefantes aprenden a quedarse quietos. Los elefantes viejos nunca tratan de escapar, a pesar de que tienen fuerza suficiente para arrancar la estaca y marcharse. Su condicionamiento limita sus movimientos simplemente con colocar un pequeño brazalete metálico alrededor de su pie, sin necesidad de atarlo a ningún sitio.
Como los poderosos elefantes, muchas empresas están atadas por antiguas limitaciones condicionantes. La frase "siempre lo hemos hecho de esta forma" limita a una organización tanto como al elefante la cadena suelta alrededor del pie.El éxito le ata al pasado, Los mismos factores que produjeron el éxito actual casi siempre acaban provocando el fracaso futuro".

La costumbre y la antigüedad de la acción, no son en absoluto sinónimos de eficiencia. Cada tiempo tiene su estrategia y difícilmente es coincidente con la que venimos practicando históricamente. Aunque una organización funcione sin "chirridos en los engranajes", engrasados por años de prácticas repetitivas, eso no es certificado de que se está en el camino acertado. Las empresas, tienden de forma innata a burocratizarse y producido el fenómeno, nadie quiere cambiar ni un ápice, no sea que con ello pierda una parcela de poder o tenga que trabajar mas.
Los circuitos administrativos son rígidos per se, en muchas ocasiones potenciados por los controles de los jefes de departamento, que cercenan la imaginación y la voluntad de cambio, con frases desafortunadas como "hay que pensar menos y hacer mas"... "Siempre lo hemos hecho así y nos ha ido bien, con que autorización lo has cambiado"... y otras lindezas, mas propias de capataces. Tales planteamientos convierten a las personas en meros ejecutores de instrucciones, aunque en el fondo estén en desacuerdo. En estas circunstancias, el pensamiento mas frecuente es "¿para qué complicarme la vida?".

No puede definirse como una posición general, es indudable que hay muchas compañías, que han conseguido modernizarse hacia estilos de gestión participativos, donde todos tienen derecho a expresar su parecer, son escuchados y cuando corresponde, adoptada su sugerencia. Toda esta nueva visión ha traído de la mano los llamados grupos de mejora para la resolución de los problemas internos. Aunque también hayan entidades, que hacen ver que los tienen implantados, porque ahora "suena" muy bien, pero en realidad es poca la atención que se les prestan. Después de la "fogosidad" de la implantación, acaban languideciendo y convirtiéndose en poco operativos.

No puede haber nada en una empresa que sea inmutable. Las pautas de gestión, que antaño eran excelentes, pueden haberse quedado obsoletas en la actualidad. Como en las personas, para cada edad, hay unas premisas de actuación. Si la empresa ha funcionado adecuadamente, habrá crecido y este cambio simplemente, impide continuar con los modelos de gestión anteriores, pero además si no se apresta a redefinir, puede estancarse por la propia falta de dinamismo en la decisión, lo que supone retroceder, antesala del "mal camino".

No permitamos que el éxito conseguido en el pasado, nos "ciegue" de tal modo que nos impida discernir con claridad, cuando hay que variar el rumbo. Estar enfocados hacía el objetivo acertado, no es un seguro de alcanzarlo, si no se aplican las estrategias adecuadas a cada momento. Los pilotos automáticos no sirven y menos actualmente donde el mercado es extraordinariamente voluble.

Evitemos, que la empresa asuma algo parecido al pequeño brazalete del elefante y se inmovilice...



jueves, 1 de noviembre de 2007

Magia







Dice Anthony Robbins en su libro"Poder sin límites": "Son las creencias lo que distingue a quienes destacan en algo grande de quienes fracasan, ya que nuestra fe en lo que somos y podemos llegar a ser determina con bastante exactitud lo que seremos. Si creemos en la magia, tendremos una vida mágica; si creemos que en la vida predominan las limitaciones, nos habremos puesto límites muy reales. Lo posible es aquello que nosotros creamos verdadero, posible o real".

La receta es clara y diáfana, uno puede llegar a ser lo él quiera, porque según la actitud que adopte en la vida, las cosas le saldrán o se le complicarán. Pensar en positivo es en definitiva de lo que se trata, aunque en ocasiones sea tan difícil abstraerse, de todos los acontecimientos diarios, que le empujan al pesimismo, a ver las cosas de color obscuro y a pensar la poca suerte que uno a tenido en la vida.

Empeñarse con tesón y constancia en imaginar el futuro que queremos para nosotros, es comenzar a construirlo, es como establecer una pasarela que nos lleva a él. Pero esto que es muy fácil de enunciar es extraordinariamente complicado de ejecutar en la práctica.

Las tentaciones para el desanimo son muchas, la comodidad nos llama a dejarnos llevar por la plácida corriente de las medianías, sea cual sea el rumbo, que desde luego no es el que debería de ser deseable para nosotros. Aunque arribado al puerto de destino equivocado, todos sean reproches y pensamientos negativos, que justifiquen, lo que achacamos a un golpe de mal suerte, cuando lo que verdaderamente lo ha provocado es nuestra poca constancia y decisión para haber seguido por el camino adecuado, cueste lo que cueste y pese a quien pese. Debemos de pensar siempre, que se trata de nuestra vida, no de la del vecino del quinto.

En otras ocasiones tomamos atajos, casi siempre por razones económicas, es decir, preferimos aceptar algún trabajo, que en principio lo consideramos transitorio; pero con gran celeridad nos acomodarnos, a esa vida monótona e insulsa, no acoplada a nuestros planes verdaderos y nos dejamos aletargar. Del letargo, transcurridos unos meses, pasamos a la frustración de encontrarnos realizando algo, que nunca habíamos pensado. Pero la inquietud la acallamos con celeridad, justificándola con la necesidad económica real, que necesitamos cubrir y que aparentemente no nos deja otra alternativa.

Una cosa es que estemos involucrados en una determinada actividad, porque es la mejor de las que hemos tenido oportunidad de ver y otra muy diferente es, que "palanqueemos" nuestra mente para cerrarla a las expectativas deseadas y tranquilizar nuestra conciencia profesional. Hacer, lo que uno tenga que hacer en cada momento por necesidad, es incuestionable, pero en ningún caso, está justiticado, cejar en el empeño de alcanzar nuestro objetivo, nuestro "sueño", nuestro ideal

La magia de ver la vida como un sombrero de prestidigitador, de donde se pueden extraer toda una serie de deseos, es una condición que uno debe de conservar para sí, pase lo que pase, porque aunque nuestro trabajo u ocupación sea alienante, no hemos perdido nuestra mente, no hemos perdido nuestra imaginación, debemos de potenciarlas, porque con ellas podemos remodelar cada día nuestro pensamiento, para focalizarlo hacia el futuro deseado. Avanzando lenta o rápidamente, pero sin perder el rumbo.

Vivimos tiempos en donde el mundo del trabajo se ha complicado extraordinariamente, en la actualidad, no es posible elegir entre un gran número de alternativas; pero eso no quiere decir que nos "apoltronemos" y tiremos por la borda, todos nuestros deseos para el futuro, adormeciendo nuestra conciencia y pensando, que nuestro planes eran utópicos.

Soñar que queremos hacer y conseguir que todo ruede a nuestro favor no es nada fácil, el camino no es recto, tiene cuestas y barrancos, casi seguro. Olvidar nuestros proyectos de vida con prontitud y ver las cosas con una empecinada posición negativa, es "condenarse", a ser siempre, lo que uno no quiere ser y eso es mucho mas alienante que el trabajo que realicemos, sea cual sea éste.

Soñar es proyectar el futuro; insistir en conseguir el sueño es seguir en camino adecuado; no escuchar a los conformistas que nos rodean y minimizan nuestras expectativas o las declaran infundadas, es estar en la ruta adecuada; insistir con machanonería en alcanzar el objetivo es certificado de conseguirlo. Nada hay que produzca satisfacción mayor, que haber soñado una determinada posición para el futuro y conseguirla, aunque haya sido a través de muchos vericuetos. Como es de frustrante, darse por vencido y pensar, que no podremos remontar las dificultades y abandonar.

Una vida grande, es un pensamiento de juventud realizado en edad madura... a por ello... pues.






martes, 30 de octubre de 2007

Sonreir y actuar con humor




Dice Malcom Kushner en su libro "Cómo hacer negocios con humor": " Dado el clima de desastre que reina hoy en día en el ámbito empresario, la importancia del humor como medio de aliviar tensiones no puede nunca ser bastante sobreestimada. Al internalizar una perspectiva cómica de las cosas, usted podrá cambiar la percepción de las situaciones tensas y obtener así una calma transitoria. el esfuerzo vale la pena, no sólo desde el punto de vista de la salud sino también desde su posición puramente directiva. El estrés interfiere con la objetividad y entorpece su capacidad de juicio. el humor, utilizado con sensatez, puede ayudarle a conservar la lucidez necesaria para tomar decisiones exitosas"

Vaya propuesta, pero si en cuanto alguien comienza a ocupar algún puesto de mando, lo primero que hace es fruncir el ceño, poner cara circunspecta y acometer una perspectiva de ver los problemas, resaltando principalmente los fallos. Y lo peor además es, que esto lo hace, como identificación y consolidación de su autoridad.
Como si para tomar decisiones, el humor fuera una posición irresponsable, falta de rigor y por tanto poco aconsejable. En la vida lo que induce a la tristeza, propia o ajena, claramente no es bueno, hay que huir con toda celeridad de "esos jardines". Arrancar una sonrisa, sea cual sea la cuestión que se dirime es la mejor forma de actuar, tanto para quien la provoca y como para quien la recibe.

Tenemos tendencia a creer, que hay asuntos, que solo deben ser tratados con semblante serio y comentarios secos y tajantes, como si emplear palabras amables y relajantes, fuera una posición desdeñable o mostrase debilidad al interlocutor. El mundo de la empresa, en especial, en el ámbito de la gestión y toma de decisiones, esta preñado de esta forma de ver las cosas. Como si el humor no fuera buena tarjeta de presentación y mostrase "ligereza" en quien lo practica.

Creer que no hay lugar para la sonrisa en el ámbito de los negocios, es ignorar de forma inconsciente, que en muchas ocasiones, la confianza se puede ganar con ella. Sonreír no significa, en absoluto ser poco consecuente con los temas a tratar, del mismo modo que estar serio tampoco asegura rigor. Sonreír, cuando se practica con sinceridad y espontaneidad, produce relajación de mente y cuerpo y por tanto facilita el razonamiento, potenciando nuestra predisposición negociadora; lo que a su vez supone, mayor sensación de confianza en nuestros interlocutores. Difícil de obtener con cara seria y posición tensa o envarada.
Tan importante como la palabra es el ademán que la acompaña. Cuanto mas difícil sea llegar a un acuerdo, mas relevante es la actitud. Esbocemos una sonrisa, hablemos pausadamente con tono moderado, relajemos el semblante, que si el negocio no tiene que salir, no sera por esto...

domingo, 28 de octubre de 2007

Fanatismo


Dice Fernando Savater en su libro "El valor de elegir": Hay que educar para prevenir tanto el fanatismo como el relativismo (llamado a veces multiculturalismo por algunos posmodernos despistados) en lo tocante al fanatismo, digamos que en modo alguno se trata de una forma de firmeza en las convicciones sino más bien de todo lo contrario, de pánico ante el contagio de lo distinto. Fanático es quien no soporta vivir con los que piensan de modo distinto por miedo a descubrir que él tampoco está tan seguro como parece de lo que dice creer ... el fanatismo es la única fuerza de voluntad de la que son capaces los débiles".


No hay nada, que dificulte tanto las relaciones interpersonales, como las posiciones obcecadas de ver las cosas - propias o ajenas - y mucho mas si se llega al grado de fanatismo. Creer, que se está en posesión de una verdad absoluta y que por tanto, cualquier opinión, si es discrepante debe de ser apartada de modo radical, es uno de los males mas excluyentes, que existe en la sociedad actual.

Cualquier posición "férrea" ante cualquier problema, impide obtener la resolución mas adecuada del mismo. No escuchar con detenimiento la opinión de los demás, aunque a priori ya sepamos, que es discrepante con la nuestra, es soslayar, de modo irracional, el enriquecimiento que supone el contrate de conocimientos. Si todos pensásemos, que nuestro "saber" es el acertado, estando en el error cualquiera con visión diferente, desde ese mismo instante la Sociedad dejaría de progresar y comenzaría un retroceso lento y constante.

Pero hay un matiz en la frase de inicio, que no debe perderse de vista, atendiendo al profundo significado, que encierra. Efectivamente, una defensa a ultranza de nuestras posiciones, sin escuchar si quiera los razonamientos serenos de nuestros allegados, esconde en el fondo una gran inseguridad, sobre la solidez de nuestros propios argumentos. No es casual, que en muchas circunstancias las opiniones discrepantes, lo único que hagan es reforzar mas, si cabe, nuestro empecinamiento.

Esta negativa a no abrir la brecha de la duda, que puede ser la antesala hacia el acierto pleno, conlleva casi siempre la dirección hacia la radicalización y el fanatismo. Por contra, no hay nada tan saludable para las relaciones interpersonales, que la exposición de nuestra opinión, seguida de una posición "escuchante" para asimilar la que esgrimen otros. Con posterioridad reflexionar con paciencia y serenidad, decidiendo al final, con libertad, si nos reafirmamos en nuestro criterio, o por contra, aceptamos en todo o en parte la propuesta ajena planteada.

Así como el fanático, dificilmente entiende que quien le escucha no acepte a "pies juntillas" sus argumentos, siendo en ocasiones hasta ofensivo o despreciativo; su mente le juega una mala pasada, por inseguridad es remiso a tratar de asimilar y entender otras propuestas. Su posición siempre es el rechazo total. ¿Como espera, que los demás adopten una postura receptiva?. Aunque tuviera absoluta razón en su planteamiento, la propia forma de postularlo lo invalida de plano.

Dejemos este tipo de actitudes para el pasado, progresemos en la sociedad moderna, que vivimos, hacia actuaciones tolerantes y abiertas con los demás; no demos nada por cerrado sin haber agotado todas las posibilidades de encuentro; busquemos la convergencia y los puntos intermedios. Pensemos con seriedad, que creer que estamos en posesión de la verdad, acarrea a medio plazo "males" poco deseables. Identifiquemos lo que nos une, que siempre es mucho mas, que lo que nos separa y concluyamos en definitiva, que mejor es estar en compañía a riesgo de no estar absolutamente acertados, que en la cima de una montaña, solos y con la única compañía de nuestra obcecada "seudo verdad".

Tengo un buen amigo, que dice con frecuencia, que nuestro cuerpo tiene dos orejas y una boca, única y exclusivamente para que hablemos la mitad de lo que escuchamos... pues a practicarlo sin demora.



martes, 23 de octubre de 2007

Normas y principios




Dice José L. Aranguren, en su libro "De ética y de moral": "Obrar conforme a normas o principios morales que aceptamos dócilmente sólo porque están vigentes en nuestro grupo social, pero sin que nosotros veamos su razón de ser, no es obrar moralmente, porque de este modo no contribuimos a la progresiva moralización, sino que, al contrario, convertimos la moral en una realidad inerte, osificada, muerta, que, lejos de mover a la acción creadora, pasa como una losa que empuja al individuo y, si esta conformista actitud se generaliza, a la comunidad entera, al estado de sociedad cerrada.

Contrastar nuestras acciones con un marco de referencia de principios morales amplio, libre, flexible y aceptado por nosotros, es una forma elogiable de construir nuestra vida cotidiana. Pero por contra, tenerlos como "test" referencial, sin estar en sintonía con ellos y aplicarlos, únicamente, por imposición social, es cuanto menos una insensatez. Coartar nuestra libertad de acción sana, por pacatería o temor, es como pretender viajar en un tren sin conocer su destino y acabar llegando a donde teníamos pensado. La probabilidad es nula.

Por muy arraigados que estén algunos principios, en la Sociedad en la que vivimos, no es suficiente, solo deben ser validados por nosotros, si están entendidos y además los compartimos, es decir, no tenemos ninguna reserva para aceptarlos. Las comunidades imponen servidumbres a los ciudadanos, traídas casi exclusivamente, por la repetición mimética realizada durante generaciones, exentas en muchos casos de una profunda revisión crítica, que permita adaptarlas a los tiempos actuales. Supone, por tanto, correr el peligro de estar fuera de contexto en una Sociedad contemporánea. Es decir, obligar a los ciudadanos que los siguen, por dejadez ó cobardía, a permanecer anclados en un pasado claramente obsoleto.

Un sociedad moderna, debe de estar en permanente "ebullición", debe de situarse en posiciones de revisión continua, para adecuar las normas no escritas de conducta, al dinamismo que imprimen los acontecimientos tan cambiantes de nuestra vida actual. Lo que fue adecuado en años pasados, puede ser absolutamente incongruente hoy. Mantener "varas de medir" antiguas o simplemente desfasadas y exigir al mismo tiempo el seguimiento fiel de los ciudadanos, esgrimiendo la amenaza de la reprobación social a aquellos, que no lo cumplan; puede abocarlos a la práctica perniciosa de la doble moral, que les permita parecer lo que no son, para estar en paz con su entorno. Practica deleznable que conduce a la confusión y el desasosiego.

Tenemos la obligación de ser felices y debemos para ello, si es necesario, liberarnos de "corsés" que cercenen nuestra libertad de vida, sin una razón de peso justificada y desde luego la costumbre no lo es. Claramente, en muchas ocasiones uno debe huir de los modos tradicionales, si quiere progresar... tener principios morales que rijan nuestro comportamiento, no implica en ningún caso, que sean a tenor del mismo marco que tenían nuestros abuelos en su época... por ejemplo.


lunes, 22 de octubre de 2007

¿Cooperar o Competir?




Dice Eduardo Punset en su libro "El viaje a la felicidad": "El modelo educativo imperante consiste en encerrar en un espacio reducido a un grupo de niños de la misma edad... Este modo cerrado crea, irremediablemente, condiciones competitivas extremas. Los niños se comparan constantemente unos con otros. No aprenden a apoyarse, a colaborar ni a dividirse las tareas. Todos sirven para lo mismo, llevan a cabo tareas idénticas; no aportan nada específico al grupo, ni desarrollan sus cualidades personales, ni valoran las diferencias, ni se responsabilizan de su entorno, sus compañeros o su propio aprendizaje, y compiten por la atención del mismo profesor. Si se pretende formar adultos que sepan colaborar, éste es el peor sistema".

Vaya propuesta, cooperar o competir. Pero si estamos en el mundo de "yo mas y mejor", si solo buscamos como sobresalir, si solo tenemos ansias de ser mas importantes, sin meditar serénamente a costa de qué... El significado de la palabra cooperar, pronto será un "incunable". Desgraciadamente para todos, lo principal, lo primordial y lo cotidiano es competir, ¿para qué?, eso ya es otra cuestión, se soslaya y en paz.

Levantarse cada mañana con la necesidad de alcanzar una nueva meta, en la carrera desenfrenada de vida, que nos hemos dado como buena, es una absurda forma de no vivir. Tener el convencimiento de que hay que ir mas allá, solos, es cuanto menos una inconsciencia claramente peligrosa. No pensar en trabajar - mucho y mas si se quiere -, pero coordinadamente con los que nos rodean, compartiendo esfuerzos y méritos, sin que pase nada; es como intentar beber y mantener el agua en el vaso, simultáneamente.

Pero no debemos culparnos de como actuamos en este sentido, lamentablemente nos han educado así, nos han programado para esto, día a día con machaconería e insistencia y durante muchos años. Lo malo es que el modelo sigue y por tanto es de esperar, que las próximas generaciones repitan lo mismo.

Tener deseos de prosperar, alcanzar y superar metas, es en el fondo un planteamiento noble, hace que la persona esté "viva", actualizada e ilusionada. La cuestión se envilece, cuando se transforma en el objetivo principal, cuando pasa a ser el pensamiento obsesionante mas frecuente y cuando además, para conseguirlo, todos los métodos son buenos, sin importar grandemente, a cuantos dejamos en la cuneta, por cumplir nuestras aspiraciones íntimas de progreso; considerando este efecto como "daños colaterales", cuanto menos para tranquilizar nuestra propia conciencia.

La competencia con los que nos rodean, convierte a la sociedad en la que vivimos, en un inhóspito y egoísta lugar, donde el cumplimiento de nuestros intereses individuales, están por encima de todo y justifican per se cualquier tipo de acción. Es un camino sin fin, porque siempre hay un "mejor", en ocasiones innecesario, pero que agranda nuestras expectativas y azuza de nuevo nuestra innata competitividad.

El modelo educativo debe resolver esta incongruencia, formando desde la infancia, personas capaces de compartir y de intercambiar, implantando modelos de evaluación, donde el fondo sea la colaboración de cada uno, con aportaciones propias según sus aptitudes y no mediante pruebas excesivamente regladas, donde no cabe un átomo de imaginación y singularidad. Primando siempre, para evaluar, la respuesta correcta. Aunque en el fondo, quien la pronuncia no la entienda adecuadamente, por haberla memorizado para la ocasión. Lo de asimilar y entender ya vendrá... pero cuando.

Seamos, por tanto coherentes, ó nos sentimos satisfechos como somos, fruto de la educación recibida, ó presionamos, para que esa educación lleve, a los que nos siguen, a poder ser como nos gustaría. En definitiva, hagamos una "enmienda" a la totalidad y postulemos una educación desde la infancia, basada en el desarrollo personal no competitivo, donde sean reconocidas y potenciadas las cualidades personales intrínsecas de cada uno, en donde el objetivo principal sea el aprendizaje en la tolerancia como patrón de comportamiento y no principalmente dirigida a la acumulación memorística de conceptos, sin "calar" en profundidad en su comprensión y utilidad.

Los niños, cuando se les coarta su imaginación, se adocenan y acaban siendo intolerantes y egoístas y eso creo que no es lo que queremos... Dejemos volar su imaginación, aunque solo sea, para que sean mas felices.




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