viernes, 4 de mayo de 2012

Euforia Financiera


Dice John Kenneth Galbraith en su libro “Breve historia de la Euforia Financiera”: “Hay dos factores que contribuyen a esa historia…el primero de dichos factores es la extrema fragilidad de la memoria en asuntos financieros. En consecuencia, el desastre se olvida rápidamente. Así pues, cuando vuelven a darse las mismas circunstancias u otras parecidas, a veces con pocos años de diferencia, aquéllas son saludadas por una nueva generación, a menudo plena de juventud y siempre con una enorme confianza en sí misma, como un descubrimiento innovador en el mundo financiero y, más ampliamente, en el económico. Debe haber pocos ámbitos de la actividad humana en los que la historia cuente tan poco como en el campo de las finanzas. …
El segundo factor que contribuye a la euforia especuladora y al ineludible colapso es la engañosa asociación de dinero e inteligencia.  Mencionarla no es lo más adecuado para atraerse el aplauso de las personas respetables, pero por desgracia es menester aceptarla, pues esa aceptación resulta extremadamente útil y brinda una superior protección contra el desastre personal o empresarial…
En toda actitud favorable a la libre empresa (otrora llamada capitalista) subyace una acusada tendencia a creer que cuanto más dinero, ingresos o bienes tiene un individuo o si está asociado a ellos, más profunda y más exigente es su percepción  de los asuntos económicos y sociales, y más agudos y penetrantes son sus procesos mentales… A más dinero, mayor es el logro y la inteligencia que lo apoya”.

Galbraith publicaba este libro – en edición española – en 1991, francamente preferiría que hubiera estado equivocado, entre otras cosas porque no estaríamos viviendo lo que vivimos; pero no es así, no solo es que la memoria ha olvidado otros desaguisados, es que hemos conseguido el más difícil todavía. Ahora si que la ambición y la avaricia han rebosado todos los recipientes y los que quedan por rebosar.

Una vez más, quienes son los causantes con su insaciable codicia, de haber colocado a una inmensa mayoría en circunstancias de precariedad, en niveles que  no se conocían en muchísimos años; hacen mutis por el foro, amagan, se solapan unos a otros y miran hacia otro lado, cual cándidas “palomas” en acción de despegar el vuelo. Siguen impertérritos en su vida y en sus poltronas, porque cuanto peor les va a los demás, mucho mejor les va a ellos.

Retirados a  los “cuarteles de invierno” para maquinar la próxima; porque para ellos lo que importa es cuando volverán a tener la oportunidad de volver a abrir sus fauces de nuevo, en actitud engullidora y atisbar a otros  confiados inversores, para hincarles  el diente y sorberles todo lo que no sea hueso.

Pero ya sabemos una de las primeras leyes de la especulación, es olvidarse el “corazón” encima del piano del salón y salir a la calle, para no dejar títere con bonete, haciendo oídos sordos y “taponando” la conciencia; porque la ambición de dinero puede con creces, mucho más que la cordura y la justicia. Buscan incansablemente la candidez de la gente, que quiere ser “seudo-rico” con facilidad y compromete sus recursos, jugando a lo que no le corresponde ni por rango ni por clase social. Olvidan los consejos de los mayores que pregonan, cada uno a lo suyo, valgo con independencia de los que tengo y no quiero ambicionar en demasía.

Y lo malo es que para maquinar estas “trampas”, no se necesita una inteligencia superdotada, muy al contrario lo que hace falta es tener mucho “estomago”, pero no para digerir grandes comilonas, no; es necesario para engullirse a todo el que se ponga por delante, en la vorágine de las trampas saduceas tendidas para quienes no quisieron estar satisfechos de lo que tenían o pretendieron incrementarlo atendiendo a mensajes sesgados, torticeros y llenos de ambigüedad. Lo blanco era gris tirando a negro, pero con la poca “luz” no se apreciaba.

Creo que en nuestras plegarías – cada uno con arreglo a sus creencias -, deberíamos incluir: “Líbranos Señor de los mercados…”

2 comentarios:

Mercedes dijo...

Lo único que podemos hacer contra estos personajes es no dejarnos manejar por ellos para sus propios intereses (en la medida de lo posible, claro). ¿Por qué tanta gente cayó en la trampa de pedir hipotecas imposibles para adquirir viviendas por encima de sus posibilidades, sin pensar que sus propias condiciones económicas podrían cambiar a peor y que en 40 años de hipoteca quizás en algún momento de su vida no podrían hacer frente a la deuda? ¿Por qué la gente pedía préstamos para pegarse las grandes vacaciones con viajes de lujo, en lugar de quedarse tranquilamente en el pueblo, a la sombra de un algarrobo?
El hacer oídos sordos a sus cantos de sirena es un arma, quizás no muy mortífera, pero bien usada en su momento les habría hecho bastante pupa.
Un saludo y buen fin de semana.

seriecito dijo...

Eso sería fantástico. Pero era difícil de resistirse a sea "tentación tan fácil de comprar una casa. Sobre todo porque parecía que la escalada de precios no tenía fin.

Seguir los señuelos, siempre ha dado mal resultado y endeudarse por encima de los límites prudentes también, tanto a las emrpesas como a las personas físicas.

Pero como resistirse ante tantas facilidades, porque ahora en la trampa ¿cómo se sale?.

voy a ampliar este tamaen otras entradas.

Salu2:

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