jueves, 10 de julio de 2008

Ejecutivo agresivo



Dice Alfonso Ussía en su libro "Tratado de las buenas maneras": "Ser ejecutivo "agresivo", además de una desgracia, es harto contraproducente. El mal gusto y los peores malos modos de los "ejecutivos agresivos" les convierte en seres absolutamente abominables de muy difícil aceptación... El ejecutivo agresivo es odioso con los subordinados y profundamente lameculos con quien le interesa".

Parece como si tener autoridad, para algunos, fuera sinónimo de falta de educación en el trato, con los subordinados. Ya he dicho en otras ocasiones, que el liderazgo no se obtiene por "decreto", debe de ser otorgado por aquellos a quien se les manda, solo este reconocimiento le da carta de Ley.

Lamentablemente, el ambiente empresarial altamente competitivo en los últimos tiempos, ha hecho florecer una generación de "jefes y jefecillos", cuya característica principal es su carencia de tacto; fruto en ocasiones de su dudoso nivel, para el cargo que ocupan y por tanto, escaso criterio acertado, para el gobierno de la empresa o de su parcela. En vez de buscar la colaboración, solo entienden de imposición, como si diera algún resultado. Buscan en cada orden la consolidación de su jefatura y no encuentran otro modo que no sea "arrollar" al que se presente.

Querer progresar, lo encuentro un deseo noble y altamente positivo, pero no creo que deba de ir unido, a un exceso de impaciencia por conseguirlo. Todo llega, si uno hace lo que debe y la suerte le acompaña; de poco sirve mantener "las fauces abiertas" para ver que cabeza se puede ventilar, sin el menor recato, en cada momento. La agresividad está en progreso, en todos los ambientes, pero en la empresa mas. Muchos creen que serán mas apreciados por la organización - de arriba - si observan, ese sin vivir de las malas formas y la imposición irracional. Todo ello unido a un tono de voz alto y aflautado para dirigirse a los demás - de abajo - claro.

Nada ayuda tanto al triunfo de una organización, como la posición conjunta de sentirse partícipe en un esfuerzo común, para obtener unos objetivos determinados. La primera señal de agresividad es, precisamente la falta de esta definición clara y por tanto la consiguiente desorientación. Pero ya se sabe como dice Groucho Marx "para quien no sabe a donde va, cualquier camino es bueno".

Lo mas importante en una organización empresarial, son las personas que trabajan en la misma, ni las máquinas ni otros activos sirven de nada, sin unos buenos empleados. Poco efectivo será, por tanto, imponer de modo irracional, el criterio propio, exento de razonamiento lógico, solo por el desmedido afán en conseguir objetivos - poco consensuados -, que aporten mas méritos a ese irracional deseo de "subir". Lo único, que hace es acrecentar cada día mas, la agresividad, en la medida, que las metas no se van alcanzando.

Vale mas un silencio elocuente, que un mal tono...


5 comentarios:

Anónimo dijo...


Vale mas un silencio elocuente, que un mal tono...


Calladito, pero sigo vigilando...

Salu2
Alo

seriecito dijo...

Gracias alo, para mi es importante saber que estás.
Enviame señales de vez en cuando.
Un fuerte abrazo:
Luis

A. dijo...

Estoy de acuerdo con lo que comentas, cada vez ocurre más en la empresa, a nivel de altos directivos, la lucha por el poder.

Cuando uno está en lo más alto, en la punta de la pirámide, se encuentra solo. Ahí solo hay lugar para uno.
Y yo prefiero estar acompañada, aunque mi posición no sea arriba del todo.
Valoro más el contacto humano que el relucir del éxito en solitario.
Gracias por tu compartir
A.

Nuria dijo...

Cierto, muchos confunden autoridad con prepotencia y falta de humanidad.
A estos "jefecillos" podemos verlos cada día alrededor de nuestros trabajos.

Un saludo

seriecito dijo...

Para desgracia de muchos... lamentablemente es así.

gracias por el comentario

salu2

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