domingo, 28 de octubre de 2007

Fanatismo


Dice Fernando Savater en su libro "El valor de elegir": Hay que educar para prevenir tanto el fanatismo como el relativismo (llamado a veces multiculturalismo por algunos posmodernos despistados) en lo tocante al fanatismo, digamos que en modo alguno se trata de una forma de firmeza en las convicciones sino más bien de todo lo contrario, de pánico ante el contagio de lo distinto. Fanático es quien no soporta vivir con los que piensan de modo distinto por miedo a descubrir que él tampoco está tan seguro como parece de lo que dice creer ... el fanatismo es la única fuerza de voluntad de la que son capaces los débiles".


No hay nada, que dificulte tanto las relaciones interpersonales, como las posiciones obcecadas de ver las cosas - propias o ajenas - y mucho mas si se llega al grado de fanatismo. Creer, que se está en posesión de una verdad absoluta y que por tanto, cualquier opinión, si es discrepante debe de ser apartada de modo radical, es uno de los males mas excluyentes, que existe en la sociedad actual.

Cualquier posición "férrea" ante cualquier problema, impide obtener la resolución mas adecuada del mismo. No escuchar con detenimiento la opinión de los demás, aunque a priori ya sepamos, que es discrepante con la nuestra, es soslayar, de modo irracional, el enriquecimiento que supone el contrate de conocimientos. Si todos pensásemos, que nuestro "saber" es el acertado, estando en el error cualquiera con visión diferente, desde ese mismo instante la Sociedad dejaría de progresar y comenzaría un retroceso lento y constante.

Pero hay un matiz en la frase de inicio, que no debe perderse de vista, atendiendo al profundo significado, que encierra. Efectivamente, una defensa a ultranza de nuestras posiciones, sin escuchar si quiera los razonamientos serenos de nuestros allegados, esconde en el fondo una gran inseguridad, sobre la solidez de nuestros propios argumentos. No es casual, que en muchas circunstancias las opiniones discrepantes, lo único que hagan es reforzar mas, si cabe, nuestro empecinamiento.

Esta negativa a no abrir la brecha de la duda, que puede ser la antesala hacia el acierto pleno, conlleva casi siempre la dirección hacia la radicalización y el fanatismo. Por contra, no hay nada tan saludable para las relaciones interpersonales, que la exposición de nuestra opinión, seguida de una posición "escuchante" para asimilar la que esgrimen otros. Con posterioridad reflexionar con paciencia y serenidad, decidiendo al final, con libertad, si nos reafirmamos en nuestro criterio, o por contra, aceptamos en todo o en parte la propuesta ajena planteada.

Así como el fanático, dificilmente entiende que quien le escucha no acepte a "pies juntillas" sus argumentos, siendo en ocasiones hasta ofensivo o despreciativo; su mente le juega una mala pasada, por inseguridad es remiso a tratar de asimilar y entender otras propuestas. Su posición siempre es el rechazo total. ¿Como espera, que los demás adopten una postura receptiva?. Aunque tuviera absoluta razón en su planteamiento, la propia forma de postularlo lo invalida de plano.

Dejemos este tipo de actitudes para el pasado, progresemos en la sociedad moderna, que vivimos, hacia actuaciones tolerantes y abiertas con los demás; no demos nada por cerrado sin haber agotado todas las posibilidades de encuentro; busquemos la convergencia y los puntos intermedios. Pensemos con seriedad, que creer que estamos en posesión de la verdad, acarrea a medio plazo "males" poco deseables. Identifiquemos lo que nos une, que siempre es mucho mas, que lo que nos separa y concluyamos en definitiva, que mejor es estar en compañía a riesgo de no estar absolutamente acertados, que en la cima de una montaña, solos y con la única compañía de nuestra obcecada "seudo verdad".

Tengo un buen amigo, que dice con frecuencia, que nuestro cuerpo tiene dos orejas y una boca, única y exclusivamente para que hablemos la mitad de lo que escuchamos... pues a practicarlo sin demora.



4 comentarios:

Oreja dijo...

Eso es algo de lo que desgraciadamente goza en demasía nuestra política nacional. Que poquitos políticos he visto hacer uso siquiera de uno de sus dos oídos...
Qué tipo de valores nos transmiten así!?!?
Un saludo

seriecito dijo...

Estoy absolutamente de acuerdo contigo "oreja".
Salu2

PiNcHo dijo...

lo malo es que siempre hay personas, o "personajillos" mas bien que prefieren la soledad en la cima que compartir y tolerar a unos pocos...

...CON ESTE POST TE HAS SALIDO

seriecito dijo...

Efectivamente mas que personajes son "personajillos", aunque ellos o ellas se crean "el no vamas". Pero bueno la sociedad progresa... a pesar de su pacatería.

Gracias.

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