domingo, 2 de noviembre de 2008

Personajes casi de ficción (VI)




Había una subasta en Castellón, de motos Norton con sidecar, de las que retiraba la policía (eran años sesenta). Una persona de Viver que estaba interesado en tener una, quedó con un amigo suyo para desplazarse (70 Km) y asistir.

El día señalado, cogieron el autobús a las 8 de la mañana y se marcharon con gran ilusión, a ver si tenían suerte. Regresaron por la tarde sobre las siete, como era el mes de Julio, había gente sentada en las terrazas de los dos cafés, que habían en la plaza de la Constitución, a donde ellos llegaron. Causaron viva expectación, dado que efectivamente, venían montados en una preciosa moto, impecable de aspecto, el propietario conduciéndola y el amigo-acompañante en el sidecar.

Pronto reparó todo el mundo, que el del sidecar iba lleno de arañazos y con esparadrapos en manos brazos y piernas y también en parte de la cara (iba "espelejao", en lenguaje autóctono). Preguntaron que había sucedido y mientras el lesionado "tiraba balones fuera", el conductor comenzaba a contar el suceso:

"Bueno como veis hemos conseguido una moto. Era la penúltima, pero yo me he lanzado y al final mía. Nos han asegurado que estaba en excelentes condiciones y que no había problema, para que regresáramos con ella al pueblo, y así lo hemos hecho.

Para compensar la moto, él viajaba en el sidecar, así la estabilidad era mayor. Hemos dado unas vueltas por la ciudad y cuando ya le había cogido confianza, nos hemos dispuesto para salir. Antes de entrar en carretera, le he dicho, que como no sabíamos como respondería, en caso de que yo viera algo anormal, le avisaría para que desde el sidecar saltase y se bajara, ya que íbamos a viajar a velocidad moderada

Era un placer todo funcionaba correctamente, cuando llegamos a las rectas de Vall d'Uixo, intenté probar la moto cogiendo velocidad, hasta entonces íbamos a cincuenta o sesenta km. El motor hacia mucho ruido, al ir mas acelerado, pero la moto respondía muy bien, entonces me giré hacia el sidecar y le dije "¡¡Manuel...que bien va... que bien va...!!". Con gran sorpresa para mi, salto del sidecar y bueno el resultado ya lo veis. Paré inmediatamente la moto y bajé completamente anonadado, me acerqué hacia él, para ayudarle y preguntarle, que había notado en la moto, para que se hubiera tirado de ella, él que estaba un poco conmocionado me dijo, yo no he notado nada, solo he oído que tu me decías "¡¡Manuel...tírate ya... tírate ya...!!", y lo he hecho".

Así fue y así os lo cuento....






2 comentarios:

luna dijo...

No puedo más de reir....parece el chiste del Cucucu...llóns queufásde bé......

Nuria dijo...

Tremendo, éste sí que parece de ciencia ficción Luis.

Bicos

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