viernes, 21 de noviembre de 2008

Nuestro Yo



Dice Michel Eyquem de Montaigne en su libro "Ensayos (XXI. De la Experiencia)": "Es una absoluta perfección, como divina, el saber gozar lealmente de lo que uno es. Buscamos otras condiciones porque no entendemos el uso de la nuestra y salimos fuera de nosotros porque no sabemos qué hacer allí. Por mucho que nos subamos sobre zancos, también para andar sobre zancos nos hacen falta nuestras piernas. Y en el mas elevado trono del mundo, seguimos sentados sobre nuestro culo".

Expeditivo y acertado, nos toca la fibra sensible, nos devuelve como de un mazazo a la realidad. Así que, todos pensando en salir fuera de nosotros para ganar, no se que, y vienen diciendo desde hace muchos años, que hay que gozar de lo que uno es y que por mucho que intentemos "mudarnos" en otro, seguimos siendo nosotros. Personajes o personajillos, para qué, si al final somos como somos.

La emulación positiva, cuando buscamos sinceramente complementar nuestra formación, completando la que ya tenemos, es encomiable; pero por contra, esa tendencia a tratar de aparentar, como si nosotros mismos no fuésemos relevantes, roza en la estupidez. No apreciarnos con la intensidad necesaria, para mostrarnos tal cual somos, acaba sumiéndonos en una espiral de la vanidad. Cuando queramos darnos cuenta, aparentaremos ser "otros" y nos quedaremos absolutamente perplejos, cuando nos sorprenda nuestra incapacidad para reconocernos.

Sentirse satisfecho con uno mismo, evita episodios de desorientación y vértigo. No hay nada tan reconfortante para la persona como la autoestima; cuando por causas internas o externas, se pierde, pronto nos veremos sometidos a tensiones importantes. Eludir comportarnos tal cual somos y vender un personaje, nos traerá aislamiento y soledad, unido al vacío interno propiciado por nuestra propia insatisfacción.

Las sociedades que obligan a sus miembros a convertirse en imágenes virtuales, sometiéndolos a la homogeneización, desprecian el enriquecimiento de las singularidades y se empobrecen, por tanto, día a día. Somos únicos e irrepetibles y no nos trae a cuenta trocarnos en copias de una imagen mayoritaria, como "cromos" repetidos de un mismo álbum.

Seamos consecuentes, potenciemos nuestro "yo" y evitemos la uniformidad. Busquemos la felicidad y no los espejismos, usemos los objetos, pero no nos convirtamos en esclavos de su posesión. Fijemos la mirada en el horizonte y no nos sintamos abrumados por lo lejos que está; no busquemos atajos, porque nos perderemos. No nos ignoremos, muy al contrario potenciémonos. El mismo sol sale cada día, pero semeja diferente y único. Vivamos de verdad... y con la verdad.


Foto: Michel de Montaigne (1533-1592)

2 comentarios:

Nuria dijo...

Conocerse, valorarse y quererse a uno mismo, sin caer en el egocentrismo y la vanidad. Un ejercicio difícil.

Un bico

seriecito dijo...

Nuria:
Sí, es muy difícil, pero no debemos abdicar por el miedo a la vanidad y egocentrismo, se pueden ir corrigiendo, sobre la marcha...

Salu2

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...