viernes, 7 de noviembre de 2008

Arturo Perez-Reverte


Este artículo me lo ha enviado un buen amigo, tal como lo he recibido, os lo "cuelgo".
Los amos del mundo
Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del ordenador,su futuro y el de sus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro. Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un master en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje como quien comenta el partido del domingo. Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros.

Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan, y nunca pierden ellos, cuando pierden. No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al medo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tiene que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro. Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nobel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, y meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.

Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, lodo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, oh prodigio, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no. Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recae directamente sobre las espaldas de todos nosotros. Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia, con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros y a veces con su puesto de trabajo Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena. Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ese es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

Arturo Pérez-Reverte
El Semanal 15 Noviembre 1998


Sin comentarios.... Como decía ni abuelo: Hay quien siente las hierbas crecer. Vaya premonición... sorprendente.

7 comentarios:

luna dijo...

No hay nada que añadir, ni quitar.
Veo que el articulo es de .998.

Se cumple una vez más el principio de que el "hombre es el único animal que tropiza dos (o doscientas) veces con la misma piedra.

Nos pasará eso por soberbios?

Un abrazo.

luna dijo...

P.D.Quise decir 1.998 y más abajo, tropieza.
Perdón

Nuria dijo...

No he visto la fecha hasta el final, y me he quedado con la boca abierta, increible, es aplicable punto por punto a la actual situación.

Si algo me gusta de Pérez-Reverte, además de su acidez y retranca, es que llama a las cosas por su nombre.

Hay un proverbio africano que reza:
"Cuando los elefantes luchan, quien sufre es la hierba ..."

Un bico

Nuria dijo...

Luis, me aparece una nueva entrada en los avisos, pero cuando entro en tu blog no está (la de "Estupidez")...

¿Es posible que haya algún problema?

Un abrazo

seriecito dijo...

Creo que sí, la soberbia es nuestro peor mal.

Hay otro dicho parecido: "Sea la hoja de plátano la que cae sobre el espino o el espino sobre la hoja de plátano, la que sufre es la hoja de plátano...".

La entrada de estupidez, la estoy componiendo, seguramente te ha dado aviso, porque la he entrado para probar la foto. Seguramente la publicaré hoy.

Salu2

Luis

Nuria dijo...

Vale.....creí que ya se me había "estropeado" algo de nuevo ;-)

Un abrazo

PD: Cosecha propia para arrancaros una sonrisa:
"Sea la hoja de plátano la que cae bajo la pata del elefante, o la pata del elefante que pisa la hoja, quien sufre es la hoja de plátano"

PD 2: La foto estaba bien para esa entrada.

Anónimo dijo...

A la vista del articulo se me ha ocurrido hacer una buequeda en Google de "Los amos del mundo" + "Arturo Perez-Reverte" y he obtenido mas de 6.000 resultados, muchas de las entradas estan relacionadas con el decimo aniversario de este articulo que se cumplira en breve.

En una sola palabara (Creo que hay gente que dice que son dos [ :-P ]) "Impresionante".

Salu2
Alo

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