lunes, 17 de noviembre de 2008

Incomprensión.




Dice Carl G. Joung en su libro "Los complejos y el inconsciente": "No hay nada oscuro para quien comprende; solo la incomprensión hace aparecer a las cosas ininteligibles y confusas".

Tener la mente abierta y ser receptivo, facilita la comprensión de los sucesos; posicionarse en posturas cerradas y rígidas, impide la comunicación y obscurece los hechos. No podemos permanecer siempre en posiciones herméticas, aunque tengamos desconfianza como consecuencia de los abatares por los que hayamos pasado, debemos esforzarnos, por no establecer como norma de comportamiento, la distancia en el contacto y la palabra justa y seca.

Nada produce tanta desazón, como un comportamiento exento de comprensión y lleno de escepticismo; no podemos pretender, que quienes nos rodean, soporten con carácter permanente, nuestra recalcitrante forma de comportamiento, basada en la cerrazón a ultranza. Quienes dificultan el contacto con los demás, en a base a la desconfianza y la falta de receptividad, se colocan en posiciones muy delicadas e inestables, poco a poco las personas, incluso las que son mas allegadas, irán desvaneciéndose o llenándose de escusas para evitarnos.

La incomprensión es la posición mas desfavorable, para poder relacionarse con fluidez e intensidad. Quienes no se esfuerzan por comprender, son mal recibidos e interpretados y acaban solos. Acumulan a su talante desconfiado, la falta de comunicación fluida, propician, mas si cabe, el arrinconamiento y el vacío; las posiciones obcecadas, no generan mas que tirantez y desesperanza, cuando de modo reiterado, nos encargamos de establecer distancia y no estamos dispuestos a "tender puentes", los pocos amigos que nos queden, los perderemos con prontitud.

Solo quienes tienen un talante abierto, viven con intensidad. No dar crédito a los demás, esperando que ellos si nos lo concedan a nosotros, es de un egoísmo recalcitrante y peligroso. Por ser generoso y confiado no se pierde nada, antes mas, se gana razón y con el tiempo fortaleza, debemos suavizar las posturas y evitar la rigidez. Nada genera tanta fuerza dialéctica, como la "suavidad" en el gesto y la franqueza en el discurso. Quienes se sumergen en posiciones intransigentes, labran un futuro preñado de dificultad; no serán felices y vivirán presos de melancolía y desazón...

Abramos la mirada, templemos el gesto, confiemos, disculpemos, olvidemos sin guardar rencor, aprendamos en modo positivo y seguro que viviremos mejor... aunque todo siga igual. Cesar en la tirantez, es ganar... "estirar la cuerda", es siempre apostar por perder. Tender la mano, en señal de ayuda, es caminar hacia la paz interior; sonreir a los demás, es propiciar mejor vida para todos; apostemos por la concordia y evitemos la incomprensión... ganaremos.



Foto: Carl Gustav Joung (1875-1961)

11 comentarios:

LIS dijo...

Te cito a ti mismo…

(…)
“Nada produce tanta desazón, como un comportamiento exento de comprensión y lleno de escepticismo; no podemos pretender, que quienes nos rodean, soporten con carácter permanente, nuestra recalcitrante forma de comportamiento, basada en la cerrazón a ultranza. Quienes dificultan el contacto con los demás, en a base a la desconfianza y la falta de receptividad, se colocan en posiciones muy delicadas e inestables, poco a poco las personas, incluso las que son mas allegadas, irán desvaneciéndose o llenándose de excusas para evitarnos.”
(…)

Y que hago?? Es la pregunta... que te repites cuando estás al otro lado…

Esa persona querida, que necesita esa “torta” que le haga reaccionar, se cierra en si mismo, te mantiene a raya de su colapso… Te pide distancia… el tiempo me curará… repite… sabe que tiene que avanzar pero se enroca… buscas el contacto y te lo niega… le justificas una y otra vez por aprecio, porque tu en su lugar harías algo parecido…. porque se lo merece una vez más…

Es cierto que no puedes hacer nada por borrar el dolor o el tropiezo… pero te consumes intentando sólo estar ahí…

Te enfrentas a un frontón que te devuelve todas las pelotas… las de explicaciones y las de compañía… las de cariño y las de distracción… las de ayuda y las de apoyo… con un “se que puedo recurrir a ti cuando lo necesite” o “un valoro que estés ahora a mi lado” pero una y otra vez la pelota viene de vuelta… y vuelta a empezar…

Un abrazo Luís (?)

seriecito dijo...

Si estás al otro lado, en mi opinión solo hay un camino: Paciencia y constancia. No abandonar y estar ahí, para cuando las cosas empiecen a cambiar.

Si estas en esa tesitura no te canses, insiste y espera...

Mucha suerte... podrás.

Salu2

LIS dijo...

Sólo ahondaba en el tema... reflexionaba.

pero, seguramente, todos hemos estado al otro lado alguna vez...

seriecito dijo...

Si ahora no lo estas, mejor...
Vivirás con menos tribulación.

Salu2

LIS dijo...

jajaja... seguro ;o)

Nuria dijo...

Bueno, yo distingo dos puntos de vista diferentes...

Por un lado el empecinamiento que describe Luis en la entrada debido al comportamiento de mucha gente obcecada y sin amplitud de miras. A menudo identificable con personas sumamente acomplejadas.

Es difícil hacer ver a esas personas que su vida se enriquecería a nivel personal, social, laboral, etc... intentando ser más flexibles. Cuando no hay verdadera voluntad de cambiar, es como chocar contra un muro.

Y por otra parte el caso que tú describes Lis, que intuyo no es un empecinamiento de ese tipo, sino motivado por circunstancias emocionales.

En esos casos, yo creo que a veces es necesario respetar la distancia que esa persona necesita, para ubicarse, para asumir, para analizar, porque por mucho que tú insistas, no se arregla con una "torta", tiene que nacer de dentro de esa persona el primer paso...

Sólo es mi opinión, nadie está así por gusto, te lo aseguro, hay que verse, como dice Luis, mejor no encontrarse en ese lado.

Finalmente, no sé si a vosotros os ocurre, pero a nivel laboral sí existen muchas personas como las que describes, Luis, difíciles de manejar desde tu puesto. Principalmente porque son poco receptivas, se escucha muy poco en general ¿verdad?

Saludos

luna dijo...

Si, tiene razón Nuria, no hay nada tan frustante, como abrir tu corazón, poner toda una serie de resortes emocionales en marcha para un aceramiento y recibir la ignorancia por respuesta.

Pero no hay que desanimarse. A lo mejor esa persona no lo quiere o no lo necesita, pero otras sí, Todos no somos iguales, no podemos pretenderlo.

Hay que respetar a cada uno, por principio., y como siempre digo, seguir adelante.

Saludos

seriecito dijo...

Quizás deberiamos dejar a nuestro sentido común y nuestro amor propio que actuasen sin censura...nuestra claro.

Salu2

Nuria dijo...

¿Sin censura nuestra? ¿A qué te refieres Luis?

seriecito dijo...

Nuria.
Posiblemente utilización muy forzada de la palabra censura.

A veces cuando nuetro sentido común y nuestro amor propio, nos transmiten cosas que no coinciden, con lo que nos gustaría, ejercemos de "censores" inconscientes, haciendo oídos sordos y pensamos que se equivocan, para continuar con lo nuestro...

Censura en el sentido de rechazo de la información recibida, sin siquiera analizarla adecuadamente, asumiendo, que en principio es errónea, solo porque lo que nos plantea no nos gusta y preferimos seguir insistiendo con nuestro obcecado criterio.

Mas o menos...

Salu2

Nuria dijo...

Ah, ya te entiendo. Censura por incapacidad de considerar otros puntos de vista, o al menos escuchar otros argumentos...más o menos...

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