martes, 27 de enero de 2009

Pensar...hacer



Cualquier proyecto que enfocamos en nuestra vida, lo ejecutamos, como mínimo dos veces. Una cuando lo diseñamos, cuando mentalmente lo planificamos y sopesamos las circunstancias favorables y desfavorables que lo rodean; la segunda cuando le damos forma físicamente, es decir cuando lo llevamos a cabo. No se concibe una realización idónea, sin una buena preparación mental y adecuada “visualización” de lo que queremos alcanzar.

Uno de los principales problemas, que nos acontece, surge cuando no se logra salir de la primera fase. Somos tan “meticulosos” en el diseño, que no encontramos momento para dar forma, siempre falta algo o entendemos, que las circunstancias no son favorables. Demoramos día a día su comienzo o hemos planificado tantas cosas, que no acabamos de adjudicar las prioridades; es lo que podemos llamar “la parálisis por el análisis”.

Cuando ambas fases están perfectamente coordinadas, se crean lazos de potente efectividad, primero porque la “visión”, de lo que queremos, agota su fase e inmediatamente, se ponen en marcha todos los mecanismos de ejecución; incluso hay muchas ocasiones, que son difíciles de identificar en ese orden, porque existen iteraciones permanentes, que van retroalimentando el “bucle”.

Pues bien, es verdad que todas las cosas que hacemos se crean – al menos - dos veces, pero sin embargo, no en todas ellas la primera fase es patrimonio de nuestro dominio interno. Cuando consciente o inconscientemente permitimos, que tomen las riendas otras personas y son ellas quienes acaban planificándonos, quienes nos sugieran de modo velado o explícito, los caminos de nuestra conducta futura, somos de algún modo subplantados en la fase mas gratificante.

Los problemas, que acarrea esta forma de operar, son principalmente, desmotivación y poca satisfacción con los logros obtenidos, porque nuestra mente los tiene por espurios, aunque los haya admitido, como consecuencia de ello no los interioriza. Son guiones, que han surgido de otros.

Aquí se va creando nuestra propia dependencia y cimentando nuestra vulnerabilidad. Acostumbrados a complacer, ya no sabemos hacer. La pertenencia a un grupo o la aceptación de costumbres no escritas, pone nuestra autoconciencia bajo mínimos, casi nos secuestra y nos limita, cada vez más, nuestra singularidad. Alguien nos dicta nuestra agenda, sin que seamos capaces de despertar nuestra proactividad y romper - lisa y llanamente - con “hábitos” nada gratificantes.

Debemos crear los proyectos de vida con nuestra imaginación, filtrarlos con la fuerza motriz de la autoconciencia, escribir el guión y comprometernos con su ejecución en tiempo y forma, sin prisas, pero sin pausas. Administrar nuestra vida significa elegir cuales son los mejores caminos para resolver los planes diseñados; pero liderar es escoger, en que quiero ocuparme y en que orden. Cuando se administra se busca hacer las cosas bien, pero cuando se lidera se pretende hacer las cosas correctas en tiempo y ruta.

No necesitamos hacer esfuerzos muy grandes, sólo es indispensable aplicarlos en la dirección adecuada. Para ello nos será más útil nuestra fina intuición, que el “seguidismo” de los actos de otros, por muy importantes o allegados que éstos sean. Cuando falla el liderazgo, por muy bien que administremos, no llegaremos a ningún puerto…y lamentablemente, somos mucho mas proclives a administrar, que a liderar.


13 comentarios:

Miriam dijo...

Hola Seriecito, vengo a agradecerte tus palabras en mi espacio y a conocer el tuyo.
Excelente reflexión la tuya, debieramos pensar mas seriamente y asiduamente en esto para poder llegar a ser mas efectivos con nosotros mismos.
Me pasearé un poco por las entradas anteriores para conocerte.
Besos

seriecito dijo...

Miriam:

Gracias por pasarte por aquí.
Bienvenida.

Salu2:

Luna dijo...

Luis, yo creo que aqui tenemos dos tipologias.
La primera cuando diseñamos.
Pero la mayoria de ellas, somos muy , digamos... fantasiosos.
Nos hipervaloramos; tanto en la voluntad que pondremos, como en el tiempode consecución.

Ponemos en marcha el proyecto, pero, somos como un corredor sin fondo físico.

Enseguida nos cansamos, aparen variables que ni siquiera hemos valorado y todo se viene abajo.

Frustración, y muchas veces, abandono.

La segunda tipologia es la que describes.
Tan puntilloso, tan perfeccionista, que jamás estará listo para salir.

Y la continuación, del proeucto, con intervención ajena, que nos aparta del camino trazado, de la calle por donde debemos correr, pues el resultado muy bien descrito en este post, como en el anterior.

No es nada fácil.
Porque además de todas estas consideraciones, está el factor de lo imponderable.

Pero de nuestros errores aprendemos, o por lo menos debemos.

Muy bueno, como de costumbre.
Un beso

eva dijo...

ME GUSTAN MUCHO TUS PALABRAS
SON TAN REALES COMO LA VIDA MISMA
NO DEBEMOS DEJARNOS LLEVAR POR LO K NOS DIGA NADIE UN BESO

Valentina. dijo...

Pues chico, qué quieres que te diga, me ha encantado tu blog.
Me he dado una vuelta tranquilita y me ha parecido muy interesante.

Me atrae mucho el análisis del comportamiento humano y me da la impresión de que tú lo haces con rigor, seriedad y objetividad.

Ten por seguro que seguiré pasándome por aquí.

Gracias por darte a conocer.

Nuria dijo...

Cuando aparecen nuevos amigos que se quedan enganchados a tu blog, Luis, siempre sonrío y recuerdo uno de tus primeros post, el tiempo que ha pasado, los que te hemos ido descubriendo poco a poco, debatiendo y compartiendo tantas reflexiones...

Enhorabuena, sigue en ello.

Un abrazo

María dijo...

Hola Seriecito:

Antes de comentar, he preferido darme una vuelta por tu blog, y veo que está muy interesante, me gusta los temas de los que tratas aquí, y tengo que darte las gracias por haber dejado tu huella en el mío porque de este modo yo he podido llegar aquí, espero que visites mi blog siempre que lo desées, como yo también lo haré siempre que pueda al tuyo, y encantada de haberlo descubierto.

En cuanto al tema del que tratas en este post, yo creo que lo que siempre intentamos hacer es llegar a la meta de todos los objetivos, y no valoramos el camino hasta llegar ahí, pero es quizá más importante el camino de esa meta que la meta en sí. La verdad es que este post da para mucho comentar, pero no quiero extenderme mucho por ser la primera vez que comento.

Saludos cordiales.

seriecito dijo...

Eva:

En todo caso, debemos de tener en cuenta lo que nos dicen los demás, pero en ningún caso que nos condicionen...

Salu2:

seriecito dijo...

Valentina:

Te agradezco tu visita y tus comentarios. Espero volverte a ver por aquí, pero también me gustará mucho que comentes.

Hasta pronto:

Salu2:

seriecito dijo...

Nuria:

Como siempre muy agradecido. Pero saber que tu, te revisaste los escritos de arriba a bajo, fue para mí un impulso muy importante.

Saber que lo sigues haciendo y contar con tus opiniones es para mi una gran satisfacción.

Gracias de nuevo.

un abrazo:
Luis.

seriecito dijo...

María:

Comenta cuanto quieras, gracias por tu visita, te espero siempre que puedas y sobre todo cuando tengas tiempo deseo tu opinión, creo que cuando se escribe algo, nada es tan valioso, comola posibildiad de contrastarlo.

Salu2:

Nuria dijo...

Contrastarlo, y compartirlo.

Que alguien lea unos minutos tu blog y se identifique, y le lleguen recuerdos o emociones.
Que lea un post y se distraiga, y olvide el mundo, la vida cotidiana..

Que exista una extraña conexión entre peronas que estamos tan lejos unos de otros, pero tan cerca en esos momentos.

Eso pienso yo de los blogs, de lo que cada uno vuelca o expresa en ellos.

Un abrazo

seriecito dijo...

Compartir es una palabra esencial, sin ella mal van las cosas...

Salu2:
Luis

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