sábado, 10 de enero de 2009

El Silencio, un hábito imprescindible.





Dice Stephen R. Covey, en su libro "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva": "Para nuestros fines definiremos el hábito, como una intersección de conocimiento, capacidad y deseo.
El conocimiento es el paradigma teórico, el qué hacer y el por qué; la capacidad es el cómo hacer; y el deseo es la motivación, el querer hacer. Para convertir algo en un hábito de nuestra vida, necesitamos esos tres elementos.
Yo puedo ser inefectivo en mis interacciones con mis compañeros de trabajo, con mí cónyuge o mis hijos, porque constantemente les digo lo que pienso, pero nunca los escucho realmente. A menos que encuentre los principios correctos de la interacción humana, tal vez ni siquiera sepa que necesito escuchar”.

Escuchar… sí escuchar, palabra mágica: cerrar la boca, tomar aliento, después de nuestra larga perorata y entornar levemente los párpados, reclinarse sobre el respaldo, relajar músculos y semblante y enfocar los pabellones auriculares; y decir mentalmente: “silencio, se está escuchando”.

¡Puff!, si hay que hacer tantas cosas, yo prefiero hablar; porque sino me canso de tanta pose. Esa es nuestra razón de ser; aunque sepamos que necesitamos escuchar y sepamos, también, como hacerlo, son condiciones necesarias – como hemos visto – pero no suficientes; es imprescindible querer escuchar, sin ese deseo firme y decidido, todo sobra, en el caso que nos ocupa, se quiebra la dimensión mas determinante.

Conocimiento, capacidad y deseo, ese es el paradigma y no otro. Aplazar “sine die” la modificación de nuestra conducta equivocada en las relaciones con los demás, no nos reportará más que soledad. Podemos lamentarnos, de modo intenso, sobre la incomprensión ajena, sobre la valoración errónea de nuestro comportamiento; pero si no detenemos nuestra insaciable verborrea y nos aprestamos a guardar silencio y escuchar, seguiremos siempre en la misma coyuntura.

La falsa seguridad, que nos da, hablar mucho y escuchar poco; nos pasará factura onerosa, porque aunque con nuestro elevado e intenso tono, no permitamos a los que nos rodean expresar sus opiniones y por ello pensemos que estamos en posesión de la “verdad absoluta”, los hechos son los hechos y no los cambian los argumentos, por muy elaborados que estén. La realidad siempre acaba imponiéndose y evidenciará, tarde o temprano, que nosotros queremos la compañía de esponjas absorbedoras de todos nuestros argumentos, receptores incansables en cualquier tiempo y lugar, pero exentas del derecho natural, a exponer sus opiniones y ser escuchadas con la misma atención, que demandamos.

Argumento de final no feliz, demandar atención intensa y no prestarla ni siquiera de forma liviana, es abrir el camino a una vida superficial y solitaria. No conozco mejor forma de recibir, que dar primero. Los viejos paradigmas inculcadores de que “cuanto mas hablamos, mas sabemos”, son solo naderías y futilezas. Quien mas sabe es el que mas calla, el que de forma activa escucha y reconoce la diversidad de opinión, incluso cuando quien la pronuncia no es de su “cuerda”. La tolerancia y la prudencia si que son “saberes” y transformadas en “hábitos”, una fuente inagotable de comprensión humana.

Somos - intrínsecamente - interdependientes, por tanto recordemos siempre: “silencio, se esta escuchando…”






16 comentarios:

Nuria dijo...

Escuchar, por eso tenemos dos orejas y una boca ¿no, Luis?

seriecito dijo...

Sí, por eso y para que podamos sujetarnos las gafas (je,je,je)
Salu2:
Luis

Nuria dijo...

Jajajajaja
Vale, para eso también (los que las tengamos)

Luna dijo...

Luis, me ha encantado la frase final de tu post.
"silencio, se está escuchando"

Oir y escuchar-
Existen grandes diferencias entre oír y escuchar. Oír es un fenómeno de orden fisiológico. Nuestra estructura biológica nos permite percibir sonidos en mayor o menor grado. Oír es simplemente percibir vibraciones de sonido . Oír es pasivo. No podemos dejar de oír, a menos que nos tapemos los oídos.

Escuchar es la capacidad de recibir, atender, interpretar y responder a los mensajes verbales y otras expresiones, tales como el lenguaje corporal. Significa entender, comprender y dar sentido a lo que se oye.

Creo que muchas veces aplicamos mal el verbo, la acción.

Un beso

amatamari dijo...

Hoy he pensado de los progresos realizados por un niño
es un niño que sigo durante meses por las dificultades.
I refleja que el camino de mejorar el niño ha hecho casi todo a sí mismo.
No sólo necesitan una respuesta, sino más bien a ser oído: escuchar la altura de las
Gracias por tu escrito, me parece valioso.

seriecito dijo...

Gracias amatamari por tu comentario.
Salu2:

seriecito dijo...

Luna:

así es, así es... ver la diferencia es importante.

Salu2:

seriecito dijo...

Nuria:

De sol yo creo que casi el 100%.
¿no?
Salu2:
Luis

Carol dijo...

Soy bastante callada y en ciertas circunstancias hay que sacarme las palabras con saca corchos.

Me llevo bien con las personas habladoras porque si no, habría mucho silencio entre los dos.

Esperar a que se termine de decir la frase para hablar a muchas personas les cuestas, se pasan la vida interrumpiendo, conversar es un arte y no todo el mundo lo practica, escuchar es una muestra de respeto muy de agradecer.

Saludos Seriecito

Gizela dijo...

Es importante y lindo escuchar, además bien aleccionador..se aprende mucho de escuchar a los demás.
Buen post!
Un abrazo Gizz

seriecito dijo...

Carol:
Saber escuchar es una cualidad inapreciable hoy en día... Luego esa posición tuya es francamente singular.

Pero por lo que escribes, creo que tienes mucho que decir... luego ¡atrévete!

Salu2:

seriecito dijo...

Gracias gizz por tu comentario y tu visita.

Salu2:

seriecito dijo...

Amatamari:

Creo que sí, escuchar atentamente a aliguien, es propiciar su mejoría, sea cual se su dolencia.

Cuando uno se siente escuchado, adquiere seguridad y se fortalece.
Una de los peores males de hoy en día es "sentir soledad cuando se está en compañía".

Gracias por tu comentario.

Salu2:

Maria dijo...

Ahí queda eso, una de esas verdades como un templo. Excelente post.

tag dijo...

Por algo dicen que el ser humano tarda 2 años en aprender a hablar, y 60 en aprender a callar.

B7s

Tere

seriecito dijo...

Tere:

Muy bueno tu comentario, me lo apunto, esas cosas me gustan.

Bienvenida...

Salu2:

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