martes, 20 de enero de 2009

El Perro... algo mas que un animal.




No hay mejor test, para saber lo que queremos, que perderlo. El día a día nos sumerge en una vorágine de acontecimientos, tan sumamente hilvanados, que no nos deja tiempo para darnos cuenta de lo que nos rodea. La costumbre es lo habitual y no reparamos, que nos va alejando de la percepción justa de nuestras relaciones y nuestro entorno. Somos rehenes de nuestra falta de transparencia y espontaneidad. No sabemos desprendernos del lastre y no identificamos con claridad, por ello, todo lo bueno que nos rodea.

La sociedad desarrollada, nos da muchas ventajas de confort social, pero nos pide que sacrifiquemos la intensidad en nuestras relaciones; nos hace que nos tornemos superficiales y poco sinceros. La emulación se torna habitual y confundimos nuestros propios sentimientos; los limitamos, como si la expresión clara de nuestros "quereres" fuera signo de debilidad y por tanto reprobable. No podemos dejarnos llevar por nuestros verdaderos "dictámenes" internos y los domesticamos; creemos que en la falta de compromiso está nuestra propia seguridad; en un mundo donde lo que cuenta es la apariencia de una fortaleza imperturbable.

Esa relación que se mantiene en equilibrio cuando se trata de personas, es mas complicada cuando se trata de los perros; ellos no saben de falsas apariencias, ellos quieren de tal modo, que aunque se les trate mal, siguen queriendo; se entregan de tal forma, que no saben nadar y guardar la ropa, son transparentes y fieles; no tienen que parecer lo que no son, son eso "animales irracionales", aunque no lo parezca en muchas ocasiones.

Cuando los tenemos gozamos con su compañía y consecuentemente apreciamos su fidelidad, como no podía ser menos; acabamos queriéndolos mucho mas de lo que podríamos imaginar, forman parte de nuestra vida, son compañía siempre y no nos abandonarían por nada. Son en definitiva, mucho menos mutables que las personas; son claramente imágenes virtuales, de lo que nosotros somos incapaces de practicar en la vida real, en el campo de nuestras relaciones; nos dejan en evidencia y nos colocan en nuestro sitio y eso sin hablar, solo mirando y haciendo.

Solo hay una forma de perder esa intensa relación, aunque es extraordinariamente traumática; porque el acontecimiento que la propicia es su "pérdida". Solo hay un hecho que puede romper ese firme vínculo para ellos y es su desaparición. Aún así siguen siendo igual de generosos; por no contrariarnos ni siquiera se quejan, sufren calladamente su deterioro y evitan que suframos al identificar su verdadera situación. Cuando los avances en el cuidado y diágnostico de la posible enfermedad, hace que el veterinario, al identificar circunstancias no reversibles, ponga inmediatamente "sobre la mesa" el consejo, de evitar el sufrimiento, acortándolo, por el único procedimiento que existe; es entonces cuando nos damos verdadera cuenta de cual es el alcance de la relación y la difícil dicotomía que nos trasladan...

Hay muchos acontecimientos que pueden ser interpretados de diversa forma, pero esta decisión y sus consecuencias, aunque alivien, son más complicadas de tomar. Ya nos hemos percatado de lo que suponen, van mas allá de sus efectos reales, nos cercenan de golpe, unas relaciones calladas, fieles y reconfortantes. Cuando aprobamos la propuesta y el desenlace se propicia, nos invade de modo intenso, una gran soledad, aderezada de profundo vacio; como era de esperar en personas con sentimientos, no es para menos.

El "luto" es inevitable en nuestros sentimientos, pero debemos evitar la tristeza dilatada en el tiempo, ellos no lo entenderian, ni siquiera aunque supieran que son los causantes... Son demasiado generosos y no tienen las dobleces, que concede el don de la palabra... Sólo saben de miradas cómplices y leales... Sólo entienden de fidelidades y no comprenden nada que no sea transmitirnos felicidad y agradecimiento. Éste debe de ser después, nuestro pensamiento y nuestro consuelo. La vida sigue y recordemos, que él, nunca nos hubiera manifestado su situación real, hasta caer doblegado por el "mal".

19 comentarios:

Nuria dijo...

Tomar la decisión del decirle el veterinario "adelante", mientras sostienes la cabeza de tu perro enttre tus manos, mientras te mira y tú le acaricias...

Despedirte de él mientras el veterinario va a buscar el material.

Ver después cómo se apaga, despacio, y tu no dejas de transmitirle en silencio cuanto ha significado su compañía para ti...

El "alivio" mezclado con el dolor, al tener su cuerpo inerte...

Los días siguientes, en que hay determinadas rutinas que te faltan, y que haces casi sin darte cuenta de que ya no está, de que ya no es necesario hacerlas.

Llegar a casa y buscarla con la mirada. Pensar cuantos paseos tendrás que dar a hora a solas...

A pesar de lo difícil que es ver morir a tu mascota (lo es, y mucho), ni por un momento pensé en no estar presente. Por un motivo muy sencillo, has hablado de su generosidad Luis, pues sencillamente porque ella nunca me dejaría sola tampoco.

Lo demás, pues son lágrimas a veces cuando la recuerdas, pero que se convertirán, así lo quiero, en hermosos recuerdos para siempre.

Saludos

seriecito dijo...

Recordar con nostalgia de lo que fue, es la mejor demostración de que lo que pasó era muy "bello".

Estar donde hay que estar, sin delegar en nadie, por doloroso que sea, es reconfortante y ayuda, sin duda, a reestablecer el equilibrio perdido.

Dar, cuando tanto se ha recibido, es poner en evidencia la lealtad y "la grandeza de espíritu".

Un fuerte abrazo:

Luis

Luna dijo...

Luis, en mi blog tienes una notificación.
Un beso

Nuria dijo...

Dar tanto como recibes, como dices Luis, incluso en los momentos duros o en las dificultades.

Creo que eso fortalece, y es sinónimo de un determinado carácter en las personas.

Cuando abrí tu blog y encontré la foto ahí, me quedé sorprendida, no me lo esperaba. Me costó leer el artículo, pero me encanta lo que dices.

Un abrazo

Carol dijo...

Seriecito, creo como tú que el luto es inevitable, es más no debe evitarse porque las heridas necesitan un tiempo para curar y hay que darselo para que esto ocurra.

Dicen que la mejor forma de soportar el dolor de la ausencia de estos seres que tanto cariño nos dan es llevar otro a casa, volver a ver crecer un perrito, yo lo hice al año, pero aconsejo que la persona que quiera hacerlo lo piense bien porque no son un peluche que un día te estorban y lo quitas de tu vida, si se decide adoptar uno que se piense que vivirá muchos años y no debemos abandonarlo.

Sé por experiencia que nunca se olvida al que se fué, pero como bien dices la vida debe continuar por muy duro que nos parezca en esos primeros momentos.

Saludos afectuosos. Excelente post.

Luna dijo...

Luis, ese dolor tan lacerante, solo lo puede vivir es que ha pasado por esa situación.

Como bien dices, el perro sólo tiene un comportamiento. Fidelidad, abnegación e infinita entrega.

Dá igual si estás contento, triste, enfadado, preocupado, él siempre responde igual.
Dando, dando y dando.

Hay perros que han acompañado a su amo hasta la tumba y alli, sin apartarse de ellos se han dejado morir... como dice la canción "de tristeza de amor".

Con una simple mirada, él sabe lo que quieres y está pronto, dispuesto...

En casa, que hemos tenido y tenemos perro, ya no podemos imaginar nuestra vida sin ellos, sin su compañia, su apego, su amor, sus caricias, sus juegos...

Yo también pienso, que una forma de hacer el dolor más tenue, es, como en el caso de Nuria, que claramente ama a los animales, procurarse otro.
No que lo sustituya, el recuerdo siempree estará ahí, pero sí que llene el hueco, en su espacio vital.
En ese vacío tan grande!
En su corazón hay amor para más...

Un magnífico post, lleno de ternura, senibilidad y amor.
Enhorabuena.
Un beso,

Luna dijo...

Luis, en mi blog tienes el sello que te acredita como premiado al BlogOriginal.

Como soy novata no sabía que: cuando eliges a los tres blogs a los que premias, ya lo publicas con el sello, para que a su vez se lo pongan en el blog y lo publique,
Sorry
Enhorabuena!
Un beso

amatamari dijo...

He leído sus palabras con el recuerdo todavía vivo de que he recibido de mis amigos, los animales...nos ofrecen la oportunidad de aprender de ellos cómo vivir cada momento, cada día, espontánea, generosa y sincera.
Gracias por tu escrito.

Sabatino Di Giuliano dijo...

Questa mattina "fresca" di sabato, passo di qua semplicemente per salutarti. Un giro tra i miei nuovi amici. Grazie e Buon weekend!
Un abbraccio
Saba

ALIX dijo...

Bonito post Seriecito, buen regalo para Nuria.
un fuerte abrazo.

eva dijo...

yo Tengo una perriTa preciosa
es guapisima y la quiero con locura
Temo que llegue el dia que le pase algo pues seria una perdida importantisima para mi
su cariño es lo mas grande que tengo ahora mismo eres fantastico me encanta que haYas escrito sobre este tema
pues es bueno que la gente conozca lo bueno que tienen nuestros grandes amigos son fieles un beso

seriecito dijo...

Alix:
Me alegro que te guste. Tienes razón, estaba escrito directamente para Nuria. Quería ayudarla, aunque supongo por sus escritos que es una persona fuerte.

Salu2:

seriecito dijo...

Saba:
Grazie per la vostra visita e saluto. Anche per voi, buona Domenica.
Salu2:

seriecito dijo...

Eva:

Me alegro que te haya gustado. Sucesos especiales y relevantes
me hacían escribirlo.

Salu2:

Nuria dijo...

Gracias por tus palabras Luis.
Gracias a todos, aunque me repita.

Un bico.

PD. Intentaré ponerme al día en los blogs, hemos estado sin luz dos días debido al temporal, ha sido pavoroso ver los destrozos que ha causado.

seriecito dijo...

Bueno si no estás al día por la luz, es una mala noticia, que es buena noticia.

Salu2:
Luis

Nuria dijo...

Cierto. Buen juego de palabras, como siempre Luis.

seriecito dijo...

Nuria:

¿cómo ha queddo todo? ¿han pasado ya las alarmas? ¿has pasado apuros?.

Salu2:

Luis

Nuria dijo...

Pues ha quedado todo como si hubiese pasado un huracán, podeis ver fotos en www.lavozdegalicia.es.

Es increible la fuerza del viento, sobre todo las rachas, he visto árboles arrancados de cuajo con las raíces al aire...

Te das cuenta de la gran dependencia que tenemos del suministro eléctrico, para cualquier cosa habitual: comer, calentarse, asearse, la comida del congelador, la nevera, ...trabajar también porque todo se retrasa y hay que pisar el acelerador después...

En fin, al menos lo más importante es que todos estamos bien.

Gracias Luis

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