miércoles, 31 de diciembre de 2008

Jefes I



Siguiendo con Sam Deep y Lyle Sussman, en el libro citado; clasifican a los jefes en doce grupos, incluyo en esta entrada los seis primeros y en la siguiente el resto. Os propongo un juego, después de leerlo, cada uno que emita su voto, sobre el o los jefes que se ha encontrado a lo largo de su experiencia, según las coincidencias que identifiquen con los tipos descritos en jefes I y II

El enigma:
Raras veces da instrucciones claras.
Ofrece evaluaciones de rendimiento infrecuentes, vagas o poco claras.
Establece pocos modelos sobre los que pueda usted valorar su rendimiento.
Expone los objetivos en términos abstractos. Raras veces son cuantitativos o definidos, y casi nunca lo hace por escrito.
Retiene información que usted necesita para hacer su trabajo.
Su frase favorita: "No debería decirle lo que espero".

El matón:

Ordena antes que solicita, habla antes que escucha.
Dirige por medio de intimidación e insiste en salirse con la suya.
Le trata como si fuera usted un niño.
Raras veces le pregunta por sus ideas o sugerencias.
Puede demostrar mayor preocupación por el equipo y el material que por usted.
Puede ser hostil y agresivo, presionarle en exceso y hasta emplear el chantaje emocional.
Su frase favorita: "¡Limítese a hacerlo o vaya a buscarse otro trabajo!.

El turbo:

Impone expectativas irrazonablemente elevadas para su trabajo.
Parece ignorar que tiene usted vida familiar.
Puede encargarle un trabajo a últimas horas de la tarde de un viernes y esperar tener resultados el lunes por la mañana.
Se comprometerá a que la unidad de usted realice trabajo extra sin haber comprobado antes su capacidad para satisfacer el plazo prometido.
Espera que de usted todo lo que está haciendo para responder a sus necesidades.
Se trata a sí mismo despiadadamente, y espera lo mismo de usted.
Su frase favorita: "¡Anule sus planes para el fin de semana!".

El barco-teatro.

Disfruta cuando se encuentra bajo la luz de los focos y recibe los premios.
Se atribuye el mérito del éxito de los subordinados; quizás a progresado en la organización como resultado de los logros de otros.
Siempre que es posible da pasos para encontrarse presente en los acontecimientos más importantes; nunca se siente satisfecho con un papel de un jugador menor.
Limita las oportunidades de usted para hacerse visible, no incluye su nombre en los informes y lo excluye de las reuniones de alto nivel.
Se desentiende de los productos de alto riesgo a menos que empiecen a ofrecer resultados. Achaca el fracaso a los subordinados o a la mala suerte. Habitualmente, es demasiado inteligente para encontrarse a la vista de su propio jefe cuando las cosas van mal.
Su frase favorita:”¡Yo voy el primero!”

El avestruz:

Evita confrontaciones a toda costa. Ve el conflicto como algo destructivo.
Su respuesta a los desacuerdos con los subordinados consiste en ignorarlos, en pedir a la gente que no se enfrente o en suavizar otras diferencias.
No le gusta escuchar malas noticias. De hecho, puede llegar a castigar al mensajero que las trae.
Con tal de caer bien a los demás es capaz de aceptar la mediocridad, de tolerar un comportamiento inaceptable y no se atreve a afrontar situaciones en las que una respuesta decisiva podría generar controversia.
Ignora las señales de bajo rendimiento cada vez que la causa de ello es el comportamiento de un empleado. El absentismo puede incrementarse, la productividad disminuir, la calidad puede bajar y la rotación del personal aumentar; pero el avestruz no admite que haya ningún problema. No se atreve a criticar a los empleados, ni siquiera a aquellos que se lo merecen.
El lema favorito del avestruz: “si no se ha roto, déjalo como está”
Su frase favorita “: "No puedo pedirles que hagan eso, se tirarían sobre mí.

El volquete:

Delega demasiado, una cualidad muy rara en los directores.
No trabaja tan duramente como sus empleados.
Mantiene un despacho inmaculado y una mesa despejada, porque los demás le hacen todo su trabajo.
Se mantiene ocupado con tareas sencillas y trabajos divertidos. El volquete puede tardar dos días en crear un elegante calendario de vacaciones para el próximo año.
A veces, viajar es para él una necesidad “urgente”.
Habitualmente, no tiene el mismo un jefe muy exigente.
Su frase favorita: “Esta semana le paso todas mis visitas. Así podré reorganizar mis ficheros”.




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