viernes, 31 de octubre de 2008

Descentralización (II)


Dice Reinhard Mahn en su libro "El triunfo del factor humano": "... La autoridad y el liderazgo ya no se basan como, como antaño, en la ley y la disciplina, sino en la convicción y en el compromiso de los ciudadanos y de todos los responsables. En un mundo cambiante, tenemos que aceptar que solo la capacidad de rendimiento garantiza el éxito y la estabilidad. Al referir estas premisas a nuestro propio ciclo cultural, veo una formidable necesidad de reformas, pero también la oportunidad no sólo de resistir la competitividad internacional, sino incluso avanzar".
Ser líder, no es solo cuestión de voluntad, es mucho mas de aceptación desde abajo. Nadie puede mandar de forma adecuada, si aquellos a quien manda, no han asumido voluntariamente su rango. Las personas que dirigen, deben conocer, que solo es valida su función, si quienes están en su organigrama les otorgan también ese crédito. No es, por tanto, la función directiva, un atributo adquirido únicamente, por afinidad familiar y/o influencia económica, aunque este sea el origen mas frecuente.

Someterse a las decisiones de alguien, puede ser obligatorio, por razón de dependencia orgánica, pero en ningún caso es vinculante para la mente; para ser eficiente en la ejecución de las instrucciones, hay que creer en la persona que las da. Nada hay tan corrosivo, como trabajar en respuesta a un mandato, sin otorgarle al mandante el debido crédito, sin reconocer su autoridad intrínseca. Quienes se desenvuelven en la empresa o la sociedad, pensando que el cargo da la razón, se equivocan; ni la da, ni la avala; la razón se obtiene con una ejecutoria clara y eficaz, cimentada con el prestigio acumulado "del buen saber hacer".

Creen muchos, que la mirada dura y firme, el gesto adusto y la voz seca, son el mejor aval para demostrar la alta jerarquía que se ocupa, sin percatarse, que es el que obedece, quien otorga el rango y lo quita, sin mas poder que su voluntad interna. Por mucho que un ejecutivo haga cumplir sus ordenes, no es sinónimo de que la organización lo asuma como tal y lo respete, es decir lo tenga por Líder.

La gestión moderna, es participativa; evalúa con datos y no con opiniones; mantiene el tono mesurado y propone siempre objetivos asumibles. No está exenta de errores, pero si estos llegan, serán respaldados, con toda seguridad por todos. La altanería en el gesto, es propia del siglo pasado, donde el rango lo confería el ademán y no los logros, pero afortunadamente poco a poco las cosas cambian, no ajenas al incremento de la cultura media cada vez mayor. El golpe de efecto o el gesto teatral, ya no son un marchamo de "calidad".

Solo sobreviven y crecen las organizaciones, que han sabido aglutinar, paso a paso, a todos y cada uno de los miembros de la misma, su fuerza unísona, es mucho mayor que la suma aritmética de sus miembros; a este tipo de sociedades les afectan, en menor medida, las crisis. Por contra, las que siguen trabajando en base a una pirámide muy puntiaguda, caminan por el "filo de la navaja", sin poder determinar hasta cuando se mantendrá ese equilibrio tan inestable. Tarde o temprano, acabarán pagando la falta de voluntad para motivar, porque lo mas importante que tiene cualquier empresa es el Capital Humano, no tratarlo adecuadamente es fomentar de forma inconsciente el declive.
Los directivos, que como único argumento, que avale su razón, elevan el todo de voz, acabarán solos en su poltrona, rodeados de gente, pero solos...

3 comentarios:

luna dijo...

"Ser lider no es cuestión de voluntad, es mucho más de aceptación de los de abajo, SI LE PRESTAN CRÉDITO"

Yo veo en esta frase el fin del absolutismo en nuestra sociedad.
Mi generación en este sentido ha sido, de transición, ha conocido ese absolutismo en el hogar, en la escuela,en el trabajo y en el gobierno.

Porque así era la sociedad.

Por desgracia, en todos esos entornos citados, todavía quedan personas que utilizan esos métodos.

Hasta la Iglesia, cuyo Dios era un Dios que castigaba y nos exsortaba al temor a la ira de Dios, ahora nos muestra un Dios bondadoso, Padre amante y piadoso.


Cuando el ser humano conoce la libertad, es muy difícil que nuevamente acepte el autoritarismo.

Como dices "somterse a alguien, puede ser obligatorio, por cuestion de dependencia", de necesidad, pero será todo lo temporal que podamos y con hondo desprecio.

La cultura, el saber, nos hace cada dia mas libres y ese pájaro ya vuela. Nuestros pensamientos y convicciones nadie los puede enjaular.

Un abrazo, luna

luna dijo...

perdón, exhortar.
luna

Nuria dijo...

Desde el momento en que esa autoridad es impuesta "por qué sí", coarta la posibilidad de que exista una implicación verdadera en el desarrollo de la empresa de los subordinados.

Como dce Luna, es aplicable a cualquier ámbito, la imposición sin argumentos...es nefasta.

Un bico

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