domingo, 13 de noviembre de 2011

¿El poder de los votos?




Dice Eduardo Punset en su libro “El viaje al poder de la mente”: “Uno de los fenómenos mas sorprendentes de lo que está ocurriendo en estos tiempos de crisis, tanto en España como en Gran Bretaña, para no citar más que los dos casos más recientes, hasta qué punto todo el estamento que vive del erario público puede proseguir con los abusos a que nos tiene acostumbrados sin recato alguno, frente a los ajustes dolorosos a los que tiene que hacer frente en su vida cotidiana el resto de ciudadanos. Es alarmante el contraste entre la soberbia del estamento privilegiado y el miedo de las clases medias, trabajadores e inmigrantes.
Cuando llegue la hora, dentro de unas décadas, del gran pacto social, paralelo al que sancionó en su día el estado del bienestar, deberá limitarse taxativamente el poder del sector público, autonómico y municipal y de los partidos políticos, al tiempo que se alumbra de nuevo la participación del sector privado en la gestión de los procesos sociales”.

No pierden vigencia sus palabras, muy al contrario son si cabe más acuciantes. La verdad es que la actuación de los políticos deja mucho que desear, prima el interés de su partido, mantienen un diálogo ininteligible para el ciudadano “de a pie”, tienen un discurso monocorde y al margen de lo que sucede en la realidad y su posición ante el error es la negación total, como si los hechos no hubiesen sucedido.

Si fuera solo eso, con estar al margen de ellos, todo resuelto. Pero es que además administran, con la legitimidad que dicen haber recibido de los votantes, los bienes públicos como si fueran parte de un amplio “cortijo” de su propiedad, digo administran por lo de Administración Pública, pero también cabrían otros verbos, por ejemplo dilapidan.

La mayoría de los ciudadanos que nos dedicamos a lo de cada día, contemplamos atónitos, como atienden con una gran eficiencia lo superfluo y olvidan reiteradamente lo fundamental. Son especialistas en las maniobras de distracción para evitar ser identificados con claridad por su ineficiencia, si estuvieran en una empresa privada, hace tiempo que habrían sido despedidos o degradados.

Pero no, el voto les da patente de corso para “atropellar” a los ciudadanos. El voto los cualifica para gastar sin ton ni son, lo que tiene el erario y lo que no tiene, en temas, proyectos y obras faraónicas para lo que ellos entienden su mejor gloria, olvidando que aún hoy, hay muchas personas que carecen de lo “indispensable” y contemplan con cierta pena y estupor estas alharacas estériles, que son planteadas y ejecutadas, mas por la desenfrenada tendencia a hacerse notar con lo banal y lo superfluo y sentirse más grandes, que con la intención de mejorar la situación de sus “sufridos votantes”. ¿Hasta cuando?, la vanidad y la soberbia seguiran venciendo a la cordura.

Se nos convoca otra vez a votar, confieso que lo haré con un gran hastío, me invaden unas tremendas ganas de “pasar”, es lo único que merecen los políticos que tenemos, la indiferencia. Recuerdo una frase que me decía mi abuelo, que era labrador: “si quieres saber quien es Miguelico que le den un carguico”

4 comentarios:

Ricardo Musso dijo...

Estimado Luís.

Bajo el cliché de “Abajo con el Estado elefantiásico!”, y la falaz idea de que el sector privado iba a solucionar todos nuestros males, durante la década de los 90´ en Argentina se produjeron privatizaciones a diestra y siniestra de la mayoría de los servicios que otrora eran públicos. Gran parte de la salud, la educación, las jubilaciones se privatizaron. Todo el trasporte, como ferrocarriles, subterráneos, líneas de vuelo, y servicios como mantenimiento de autopistas, abastecimiento de agua, luz, gas, telefonía; por mencionarte apenas algunas cosas que hacen a la soberanía de un país, fueron a parar a manos privadas multinacionales.
10 años después terminó todo en una hecatombe con “cacerolazos” y cantos de “que se vayan todos” por el profundo descreimiento en los políticos que representaban la administración que puso en marcha ese salvaje capitalismo que ni el mismo Adam Smith había imaginado. Bancos extranjeros que se retiraron con los depósitos de la gente media, prohibiciones de retirar sus ahorros que habían sido realizados en moneda dólar y que solo se devolvían en pesos totalmente devaluados, etc., etc., etc.

La administración actual - que ya lleva 8 años y fue reelecta el mes pasado con un 54% de votación a favor por un período de 4 años más - comenzó a recuperar esos patrimonios porque aquellas empresas lo único que hicieron fue no reinvertir una moneda ni mantener el estado de los servicios y llevarse sus dineros a sus respectivos países luego cobrar a los ciudadanos su correspondientes facturas.
Las cosas han comenzado a mejorar para los sectores más necesitados; la confianza en estos tipos de políticos ha comenzado a recuperarse, logramos independencia para tomar nuestras propias determinaciones políticas luego de sacarnos de encima la fabulosa deuda externa que habían dejado los antecesores. Deuda de 170.000 millones de dólares que se renegocio a 70.000 por reconocer que era la deuda real; y si la querían cobrar era lo único que se les iba a pagar, los otros 100 mil millones eran puros papeles como los CDS que están recibiendo ustedes de los organismos internacionales de préstamo.

En este momento, en Argentina, nadie se preocupa por la cantidad de personas que administran el Estado ni cuanto cobran. A la ciudadanía le interesa que hacen las cosas que deben hacen en beneficio de todos los sectores sociales.
Considero que España y gran parte de Europa debería aprender de esta etapa de la historia, no solo argentina sino latinoamericana, y tratar de implementar medidas similares.
No soy afecto a los “cultos a la personalidad”, pero creo importante que emerja un líder confiable por la mayoría con la suficiente decisión y determinación política para tomar medidas que les dolerán a muchos prestamistas y usureros, pero que si la comunidad lo apoya, son factibles de tomar. Y que implemente proyectos que estén al servicio del bienestar del país en su conjunto.

Disculpa por la lata (y tuve que ser muy breve!... jajaja)
Un abrazo
Rik

MARU dijo...

Luis, lo primero, me alegra verte por aquí otra vez. Creo que todos suscribimos de "pe a pa" todo lo que has dicho y albergamos los mismos sentimientos de descrédito, desesperanza, frustración y desgana.
Sé que hemos pasado otras crisis financieras, políticas y sociales; que estamos inmersos en un profundo cambio de toda índole, y que sólo la perspectiva del tiempo nos dará su justa dimensión. Pero mientras, vivimos tiempos muy duros y, lo que es peor, sin visos de que mejore.
Seguramente hemos (la sociedad, que al cabo somos cada uno) de hacer un profundo cambio, de valores, de objetivos, de forma de vivir. Empezaremos por nuestra casa, redistribuyendo nuestras energías y nuestro capital (económico, de tiempo, de afectos y objetivos) a nuevas escalas de valores. Seguramente hemos dilapidado y despilfarrado inútilmente mucho también; en aparentar más que en ser. Y ahora, nos encontramos que tenemos un enorme vacío.
Tu y yo tenemos nietos ya, seguramente ahora nos damos cuenta de errores que cometimos con nuestros hijos, tanto de excesos como de carencias y pensamos que ahora lo haríamos distinto.
Pero bueno, como siempre digo: Lo que pudo haber sido y no fue, es una ecuación imposible y baldía.
Como bien dice Ricardo, carecemos socialmente de modelos; de líderes que tengan el carisma y la credibilidad de hacernos ilusionar con ningún modelo social y económico.
Pero en este tremendo engranaje que estamos ubicados creo que es casi una utopia. Estamos demasiados engranados en una gran maquinaria como para que los gestores individuales de cada país tengan autonomía.
Un castillo de naipes-
El domingo acudiré a las urnas con el mismo descrédito que mencionas y pensaré éso de "los mismos perros, con distintos collares".
Ni creo en la administración pública ni tampoco la privada. Y nuevamente diré aquéllo de "sólo sé que no sé nada".
Besitos, Luis.

seriecito dijo...

Ricardo gracias por tu presencia y por tu comentario, creo que es un lujo tenerte como lector y comentarista.

Mucha suerte tenéis en Agentina, donde como dices los ciudanos perciben que las administraciones hacen lo que tienen que hacer en beneficio de todos los sectores sociales.

Mi percepción para España no es así y de hecho lo manifestaré en mi siguiente entrada.

Aquí los líderes están muy condicinados por sus partidos y suelen tomar decisiones en función de ese condicionante.

No es una lata, es un placer.

salu2:

seriecito dijo...

Maru:

Estoy de acuerdo contigo, nos pierde la apariencia y de hecho en mis entradas soy reiterativo en ese concepto.

Que la mayoría decida bien el domingo, nos va mucho en juego...
salu2:

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