viernes, 1 de mayo de 2009

Integridad



Mantener relaciones de calidad con quienes nos rodean no es solo fruto de la casualidad y el continuismo, hace falta tener buen carácter y además mantener el honor en nuestros actos, incluso los cotidianos. Ser íntegros es el marchamo de calidad indiscutible. Ser firmes en el rechazo de aquellas alternativas, que aunque atractivas, vulneren este principio, es un planteamiento excelente, solo nos traerá satisfacciones. Conviene tener claro, que no debemos ser rehenes de las falacias actuales: Dinero, Poder, Fama..., porque viviremos en una espiral de vacío.

Quienes olvidan, que solo el comportamiento recto es el camino cierto, aunque sea el mas largo y buscan atajos a cualquier precio, consiguen, o no llegar a ningún sitio, o peor aún, subir rápidamente a cimas muy altas, para caer de forma estrepitosa e imparable, para quedar sumidos en la más profunda de las soledades. Quienes antes eran cotidianos, se tornarán lejanos e impenetrables.

El problema de la mentira en el ámbito de nuestras relaciones, no es que produciremos una gran molestia a quienes nos rodean cuando las evidencien; es más, mucho más; es que a partir de ese momento, no podrán creer en nosotros, ni siquiera cuando digamos verdad, habremos provocado su rechazo, por el enojo que provoca saberse engañado. Quienes nos quieren bien, nos aprecian por lo que somos y llevan muy mal tomar consciencia, de que llevan años relacionándose con "otro" distinto, una máscara maquillada para engañar.

Hacer lo correcto, no atendiendo el oráculo de "consejeros áulicos", vampiros incansables de conciencias, es la posición adecuada. El llamado "beneficio a corto" que pregonan, puede ser altamente corrosivo y como en el mundo empresarial, o es fruto de una casualidad especulativa (conocemos algunas ¿verdad?) o impelido por alguna anormalidad. Ambas circunstancias estructuran un futuro muy inestable y lleno de inseguridad.

La honestidad, no solo es aplicable a la conformación de las grandes acciones, es totalmente deseable e imprescindible, hasta en los mínimos actos de nuestra vida. Si hacemos balance -otra vez términos empresariales -, es nuestro activo más valioso. Gran parte de nuestra felicidad dependerá de no haberla quebrantado nunca. Porque, aunque nadie se entere, habremos perdido nuestro respeto interno y eso es muy perjudicial para el equilibrio. No dejemos comprometer nuestra integridad o nos sumiremos en el caos...


Foto cedida por Nuria: http://nuria-vagalume.blogspot.com/

12 comentarios:

Nuria dijo...

Una vez que traicionas con una mentira a quien confía plenamente en ti, es muy difícil eliminar esa semilla de duda permanente.

Para mí, la honestidad y sinceridad no sólo es necesario en los grandes actos como dices, sino en cada momento de la vida cotidiana.

Se trata del compromiso que adquirimos con quienes nos quieren, nos aprecian o nos respetan. Y la palabra compromiso tiene una carga muy importante en las relaciones, poco valorada últimamente ¿verdad?

Me gusta cómo ha quedado la foto en este tema Luis.

Un saludo

seriecito dijo...

Nuria:

Efectivamente, en los actos cotidianos es donde más honesto hay que ser.

La verdad está en lo sencillo.

Cuando ví tu foto, recuerda que te comenté, la posibilidad de buscar inspiración a través de ella, me apunte el tema y hoy con tranquilidad lo he desarrollado.La mitad es tuyo.

Me alegro que te guste.

Salu2:
Luis.

Luna dijo...

Honor....¿Está en uso todavia esa palabra?
Hace mucho tiempo que no la leo ni oigo, ni en los medios de comunicción, ni en las conversaciones.
Hablar de honor es como hablar de la época de los duelos...
Es un pena.
En el tiempo de nuestros mayores, en mi tierra, Valencia, los tratos de la transación comercial de las naranjas, se hacia con un apretón de manos.
La palabra dada, valía tanto o más que cualquier papel firmado ante Notario.
Hoy dia en el mundo de los negocios, como bien apuntas, dá igual lo que firmes.
Dá igual lo que, y quién lo diga..
Se salta todo a la torera y ya está.
Y en la vida cotidiana, pues lo mismo, porque al fin y al cabo, todos formamos parte de esa sociedad.
Es muy triste.
Pero el sentimiento del deshonor parece que está obsoleto.
Debiéramos empezar por nosotros, volver a manejar ese concepto, enseñarlos, aplicarlo y exigirlo, aunque corramos el riesgo de ser considerados "carcas"...
Buen tema Luis, como siempre.

Nuria dijo...

El valor de la palabra ha sido olvidado desde hace mucho tiempo.

Si me pernitís, os dejo un enlace a un artículo de Pérez Reverte acerca del tema que a mi me gustó mucho. Es reciente, publicado el 4/04/2009 en XL Semanal.

http://www.xlsemanal.com/web/firma.php?id_firma=8530&id_edicion=4027

Un abrazo

Ricardo Musso dijo...

Hola Luis!

Gracias por pasarte a buscar tu “estimulo” los otros días!.

Muy interesante e importante lo que trasmitís en tu entrada de hoy.

Personalmente considero que tanto la honestidad y la sinceridad, como la mentira y la corrupción, que son opuestas demás esta decir; no son causa sino consecuencia de las premisas cognitivas que mencionas en tu artículo.

Es decir, si porque así nos han enseñado, o por modelos que hemos tenido en la vida, pensamos que los éxitos; económicos, intelectuales, deportivos, o los que fueran, se lograrán de la noche para la mañana, es probable que la mentira y la corrupción sean las herramientas que tomaremos para lograrlo, y en ello nos convertiremos.
Si, por el contrario, sabemos que él dependerá de esfuerzo y constancia en el trabajo; la honradez y la sinceridad se devendrán en resultado de la personalidad, inevitablemente.

Un abrazo.
Rik

PD: Feliz día del trabajador!

Nuria dijo...

Gracias Luis, ya sabes que siempre es un honor acompañar tus post.

Un abrazo

impersonem dijo...

¡Qué difícil es encontrar gente honrada y recta en su forma de actuar!, supongo que el cínico Diógenes era esta clase de personas a las que buscaba, nada se dice de que las encontrara, pero en fin, teniendo en cuenta lo que se dice de la Historia: "que es algo que no sucedió contado por alguien que no estuvo allí", pues tal vez ese dato se le escapara al compilador de turno...o tal vez el cínico Diógenes jamás encontró a ninguna pesona honesta...

Yo quiero pensar que sí los hay, y cierto es Luis que para serlo se ha de aumir y desarrollar un comportamiento como el que se aconseja en tu entrada.

Hay un dicho por ahí que dice de la gente que miente: "Lo peor no es que me hayas mentido, lo peor es que de ahora en adelante ya no podré creer más en ti"; bueno, esta frase estaba en un contexto de la infidelidad amorosa, pero puede ser extrapolable a la mentira en general.

Yo, como Diógenes, seguiré buscando, aunque el panorama es desalentador... y algunos de los que han olvidado "que sólo el comportamiento recto es el camino cierto"...¡mandan tanto! que uno no sabe qué pensar acerca de las cosas.

En fin Luis, no me hagas mucho caso, estoy pasando por un bajón profundo de mi moral...y por un desengaño insalvable acerca de lo aparente; y mi lucidez mental no es muy clara.

Como siempre, interesante entrada.

Saludos.

seriecito dijo...

Luna:

Formar parte de la sociedad, no debe implicar seguir las pautas de conducta no deseables.

Por algún sitio de empieza...

Salu2:

seriecito dijo...

Nuria:

Buen enlace. Pérez Reverte nunca falla.

Salu2:
Luis

seriecito dijo...

Rik:

Quienes esperan lograr asuntos de la noche a la mañana, pueden seguir esperando.

Creo que he dicho en otro comentario, que el único lugar donde éxito precede a trabajo es en el diccionario.

Me gusta mucho ese paralelismo
que haces con la forma de ver las cosas y los logros.

Salu2:

seriecito dijo...

Impersonem:

Buena frase de la historia, no la conocía, me la anoto.

Supongo que personas honestas hay muchas y personas bastante honestas más, creo que los deshonestos son relativamente pocos, pero hacen mucho ruido y parecen muchedumbre.

Cuando se descubre la mentira en alguien próximo, estoy de acuerdo contigo, lo peor no es el alcance de la mentira en sí; lo peor es la pérdida de la confianza, eso es lo que hace verdadero daño y el daño añadido de ir aprendiendo a desconfiar por anticipado.

Creo que tu lucidez mental es muy elevada. Los bajones como su propio nombre indica son eso bajones; lo importante es recobrar suficiente equilibrio para alejarse ellos, vivir siempre en el valle, es monótono y tedioso,si no se sube a la cima, no se ve lo que hay al otro lado y puede que sea ciertamente interesante.

Gracias por comentario:

Salu2:

Carol dijo...

La integridad es una de las cualidades que más admiro en las personas, y creo que aunque actuemos bajo un nick debemos serlo en todo momento y en la vida real, el camino corto y fácil a la larga es el más largo, la vida se construye paso a paso con pilares firmes y sólidos como son la honestidad, sinceridad, sentido de la justicia, valentía, sensatez...

Saludos Seriecito.

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