jueves, 5 de febrero de 2009

El tiempo...




Vivimos una carrera cotidiana y ancestral contra el tiempo, por mucho empeño que pongamos, él siempre acaba ganándonos y eso que viaja a velocidad constante. Cuando despertamos, ya llegamos tarde a algo. Al finalizar el día, si hacemos balance, siempre se inclina hacia las innumerables cosas pendientes de hacer. Somos derrotados una y otra vez, por mucho que planifiquemos; nuestro sino, en este aspecto, es vivir insatisfechos. ¡Porque queremos, claro!

Cuando hacemos frases del tipo “tengo que administrar mejor mí tiempo”, no ponemos bien el foco y por tanto seguiremos igual; no es el tiempo el que hay que administrar, tenemos que administrarnos a nosotros mismos. La insatisfacción no está estimulada por la falta de realización, está claramente motivada por la exagerada expectativa planteada y no cumplida.

En nuestro quehacer diario podemos clasificar nuestras actividades en cuatro grandes grupos: Principales, secundarias, inaplazables y aplazables.

Dentro de los asuntos principales, incluimos aquellos que nos aportan valores a nuestra misión, deben de ser resueltos con rapidez; tienen bastante que ver con los resultados positivos que obtenemos en nuestra vida. Los inaplazables requieren una reacción rápida, son muy evidentes y nos trasmiten presión; debemos actuar con prioridad y evitar que la oportunidad se pierda. Cuando no resolvemos con diligencia los temas principales y los dejamos en el “cajón del olvido”, éstos acabarán tornándose siempre en inaplazables y nos invadirá el desasosiego. Como es lógico, secundarios y aplazables, es el reverso de la “moneda”.

Si establecemos las diferentes posibilidades, que podemos plantearnos con ellas, aparecen los siguientes entornos:

A.- Asuntos principales e inaplazables: Son de atención inmediata, están casi siempre calificados como problema, plantean, en la mayoría de los casos, una crisis. Si los dejamos crecer nos dominarán, cuando no nos hayamos repuesto del esfuerzo para resolver un tema, estaremos acuciados por otros nuevos. Trabajar al borde de los límites nunca puede traernos gratificación. Pocos asuntos principales nacen inaplazables, esta segunda característica la adquieren por el transcurso del tiempo, sin que hayamos dado respuesta. Tenemos tendencia a colocamos en la posición de resolver en el último minuto, mas que por iniciativa propia, acuciados por la relevancia.

B.- Asuntos principales y aplazables: Aquí se gesta la administración efectiva, es el lugar de la vacuna antiestrés, resolviendo en este estado, casi nunca se llega al anterior, hay plazo y capacidad de aplicar esfuerzo controlado. Pero nuestra tendencia natural es a no centrarnos en ellos, porque no son urgentes. Para ser eficientes en la administración de nuestro tiempo, no tenemos que aplicar una amplía capacidad de resolución, al contrario, debemos cultivar un pensamiento preventivo, evitando de este modo que asuntos aplazables, se conviertan, por la inacción, en inaplazables y se incorporen al anterior, por falta clara de ejecución en tiempo y forma. Conviene remachar, para propiciar el incremento de capacidad resolutoria, hay que actuar en este estadio.

C.- Asuntos accesorios e inaplazables: La mayoría de nosotros confundimos estos asuntos con los del grupo 1, En este caso, suele primar el grado de urgencia, sobre el nivel de importancia. Lo peor de todo es, que en muchas ocasiones, estas acciones que aparecen como inaplazables, es por posiciones ajenas y no nuestras, nos lo transmiten los demás, con mucha fuerza y no somos capaces de resistir o rechazar. Recordemos que para nosotros son temas accesorios. Estamos, claramente, siendo coartados.

D.- Asuntos accesorios y aplazables: Es decir sin trascendencia alguna para nuestra vida, en este momento, pero que a fuerza de insistir en análisis sesgados, acaban teniendo protagonismo casi imperturbable. Nos sentimos cómodos en este estadio, de este modo solucionamos muchas cosas intrascendentes; nos parece que desarrollamos una gran actividad, pero a costa de olvidar lo verdaderamente sustancial. Preferimos estar debatiendo entre ellos, porque generalmente no piden decisión y responsabilidad, son banales. Es el lugar donde a todo el mundo le gusta vivir, no hay que comprometerse.

Hecha esta descripción, conviene, al final del día, realizar un balance de nuestra actividad y tratar de identificar, cada una de las cosas aplicadas o resueltas en que grupo están y con este balance, escardar y planificar mejor, si cabe, nuestro tiempo disponible, resolviendo lo conveniente y haciendo prevención y evitando lo superfluo. Esa es la dirección correcta.

(Continuará)

23 comentarios:

MARIA UVAL dijo...

Sumamente acertado. Difícil de ejecutar pero no ceso en el empeño. (mi problema mayor es administrarme en internet..jajaj, entre otras cosas porque encuentro cosas tan "sabrosas" e interesantes que tanto me aportan. gracias. y saludos afectuoso.

MARIA UVAL dijo...

ah... y la foto de Nuria, sumamente atractiva.

Luna dijo...

Parece uan tonteria, pero, una vez planificado el orden del dia, con las prioridades, sobre el papel, aún asi surgen una serie de imponderables, como puede ser el teléfono, el correo electrónico, una reunión que se demora más de lo previsto y, siendo muy organizado, el dia se nos va de las manos. Si no planificamos, apaga y vámonos.

Lo mismo para la semana, el mes, etc.

Mi marido dice que si ves un una oficina a alguien con una pila de papeles por todos lados, no es que tenga mucho trabajo es que es un desorganizado de tiempo y de orden.

Buen post, como siempre.
Un beso

seriecito dijo...

María Uval:

Efectivamente es muy complicado seguir y cumplir un plan, pero cuando no tenemos ninguno...

Estoy de acuerdo contigo, cuando las cosas son "sabrosas" hay que aprovecharlas.

Tenía otra foto para este post e ncluso la había colgado, pero cuando he visto la de Nuria no he tenido ninguna duda.

salu2:

seriecito dijo...

Luna:

Pues efectivamente, pero nosotros somos también como una oficina.

Hay muchas dificultades para cumplir, pero hay que insitir y no vivir estresados por la falta de tiempo.

Salu2:

impersonem dijo...

La Ley de Murphy campa a sus anchas...

¿Todos llevamos un Homer Simpson en nuestro interior?...

Tal vez si utilizáramos la metodología que propones ahorraríamos mucho tiempo... de momento yo no estoy preparado para ser ordenado... a veces lo he hecho y la maldita Ley de Murphy me ha fastidiado todo, aparece algo que no habías ponderado y...

Saludos.

PD. Gracias por tu visita y tu comentario.

Cecy dijo...

El texto es interesante.
Pero últimamente sospecho de las cosas, si deben tener un orden ta.
Que quiero decir con esto, siempre fui obsesicamente ordenada para todo y no me ha dado mejores frutos, que ahora que ya no me importa tanto el orden.

Creo que a veces, todo puede ser con el momento que se este pasando y hasta sospecho que no sea así.

Jeje.
Besos

seriecito dijo...

Impersonem:

Bueno los imprevistos, son los agentes perturbadores de cualquier plan. Pero en realidad lo que yo quería resaltar en mi "entrada", es que en ocasiones estamos solucionando lo que no es relevante y/o urgente y nos atropellamos luego con lo que ya es inaplazable, mas que por falta de previsión, por "dejadez".

Si atendiéramos a su tiempo, quizas nos evitaríamos momentos de ansiedad y estrés, porque cuando son impevistos reales lo que nos impide solucionar, el efecto frusrtación es menor, ya que contra los imponderables no se puede, en ocasiones, luchar.

Muchas gracias por tu visita.

Salu2:

seriecito dijo...

Cecy.

Yo soy desordenado. Mas que orden, intento proponer método y priorización, porque dentro del desorden caben, quizás seamos un poco menos efectivos.

Mi propuesta va por resolver lo relevante a tiempo y olvidar lo secundario para que no nos distraiga.

Gracias por tu visita.

Salu2:

Cecy dijo...

Tú propuesta se entendió.
Lo que quiero decir es que si como bien decis hay cosas que nos distraen, en algún punto le estamos dando credito.

Besos

seriecito dijo...

Cecy:

Completamente de acuerdo, las distracciones en muchas ocasiones no se pueden parar.

Salu2:

Nuria dijo...

A veces la marabunta diaria impide realizar una planificación.

Hay que saber parar, organizar y ejecutar si no queremos que nos arrastre, porque eso provoca siempre errores (además de estrés, claro).

Saludos

Me gusta la foto para este post Luis.

tag dijo...

Por muy bien que te planifiques el tiempo, la realidad es que haria falta que el dia tuviese más horas, para resolver todos los problemas que surgen en todos los frentes que tenemos abiertos.

Como no da tiempo, se van acumulando los que quedan por resolver con los del dia siguiente, y asi, asi, hasta que llega el stres, el desorden, los nervios,ansiedades.....

Hice una vez un cursillo de empresa, que nos decian que teniamos que saber distinguir entre lo Urgente (1º) y lo Importante (2º)

Nunca entendí la diferencia.
Creo que lo más Urgente es lo Importante, y no al contrario.

Pero eso depende con que escala de valores midas los problemas.

Hacía dias que no te escribía y hoy me he resarcido.¿eh? Ja,ja.

Besitos

seriecito dijo...

Nuria:

A mi también, por eso la he puesto. Tengo una buena amiga "bloguera", que hace unas fotos preciosas ¿sabes?.

Salu2.
Luis.

seriecito dijo...

Tag:

Algo conozco de esos cursillos de empresa. Según se entiende:

Urgente es algo que requiere una acción imediata por parte nuestra. (ejemplo: suena el timbre de la puerta de nuestra casa, o del portero automático del portal...)

Importante es algo que tiene una gran aportación a nuestra misión, está relacionado con el resultado a obtener; satisface una de nustras metas principales.

Ante una circunstancia urgente, hace falta una actuación inmediata o rápida. Pero no tiene porque ser importante también.

Una acción importante, no necesariamente ha de ser urgente, aquí está el meollo, como las cuestiones importantes necesitan mas inciativa y aplicacioón de esfuerzos. En ocasiones no somos proactivos en la resolución y las dejamos "dormir", hasta que se tornan urgentes.

Cuando esa circunstacia se da, el estrés está asegurado. Pero entonces se crea el bucle también, cuando resolvamos este tema, que nos demandará esfuerzos mas intensos; seguramente ya tendremos otro en cola y funcionaremos casi siempre con "la lengua fuera", mas estrés.

Mas o menos...

Extiéndete cuanto quieras en los comentarios, son francamente muy útiles.

Salu2:

Sabatino Di Giuliano dijo...

mi sembrava di averti gia' commentato... blogger fa acqua!
O sara' per colpa del tempo.
Dici cose molto vere...
La foto e' emblematica.
Ciao amico blogger...

eva dijo...

PUES YO NO PLANIFICO NADA LAS POCAS VECES QUE LO HACIA SIEMPRE
TERMINABA HACIENDO COSAS MUY
DIFERENTES ASI QUE OPTE POR DEJAR LAS COSAS PARA EL DIA A DIA
DESORDNADA.... PUEDE SER PERO ME VA BIEN UN BESO

seriecito dijo...

Saba:

grazie per la vostra visita e il tuo commento. Mi piace. L'immagine è eccellente. Senza la fotografia, la lettera sarebbe zoppo.

Saluti

seriecito dijo...

Eva:

Hacer las cosas día a día, es hacer mucho. No creo que eso signifique desorden, al contrario, puede que sea una buena planificación.

Gracias por tu comentario.

Salu2.

Tesa dijo...

Un debate interesante. A mí siempre se me hace corto el tiempo cuando hago lo que me gusta y muy largo cuando lo que hago es obligatorio.

Aunque me acuesto tarde y me levanto pronto, me gustan demasiadas cosas y tengo muchos frentes abiertos, siempre necesito unas horas más.

Es cierto que sólo soy disciplinada cuando lo que hago implica a otros, pero si no soy bastante caótica, sobre todo en lo creativo: fotos, escribir, leer, ver cine...

Una frase mía es "me tengo que organizar"

Gracias por tu comentario en mi blog.

Un beso,

seriecito dijo...

Yo creo que eso nos pasa a todos, en momentos felices y agradables el tiempo vuela.

El compromiso con los demás, efectivamente obliga, si uno es consecuente y "cumplidor". Pero tampoco hay que dejar que los demás, nos comprometan y acaben disponiendo de nosotros.

Gracias por tu visita y tu comentario.

Reflexiones desde la pintura dijo...

Interesante tema, eso sí discrepo de quién dice que si tienes una pila de papeles es porque eres un desordenado, no sé como funcionarán otras oficinas pero hoy por hoy en la nuestra se ha impuesto una ley no escrita "lo urgente no deja tiempo para lo realmente importante".

Saludos

seriecito dijo...

Reflexiones:

Me parece un excelente lema. Seguro que os resultará muy efectivo seguirlo.

Salu2:

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