sábado, 18 de agosto de 2007

Felicidades Elena


Felicidades Elena, el tópico ya está. Escribo esta nota porque quiero hacerte notar, que realmente el Santoral de tu día está lleno de sugerencias, ahí van los Santos/as del día 18 de Agosto:



Agapito, Serapión, Hermas, Polieno, Filancia, Taciana, Eliana, Marciano, Floro, Marón, Crispo, Juliana, León, Alipio, Inan, Eonio, Fermín y Rustico.

Creo que has salido bien librada ¿no?

viernes, 17 de agosto de 2007

Preguntar


Decía Aristóteles que: "Cuando uno hace una pregunta estúpida, recibe una respuesta inteligente". Vivimos en una época, que el temor a no ser oportuno o hacer el ridículo, hace que, seamos extremadamente parcos con nuestras preguntas; baste asistir a una conferencia, para percatarse, de que al final de la misma, pocos o en ocasiones ninguno, se atreve a levantar la mano, para esbozar algún comentario o solicitar alguna aclaración.

Tanto es así, que en ocasiones, hay que tener pactado con alguien de la sala o el propio moderador, el planteamiento de alguna cuestión para "abrir el fuego" y al mismo tiempo animar a los asistentes. Preguntar lo que uno no sabe o conoce confusamente, en ningún caso es evidenciar la ignorancia, al contrario, es demostrar con toda claridad, la seguridad que tiene uno en sí mismo, que sin ambages está dispuesto a evidenciar sus carencias, pero al mismo tiempo, está también preparado, para acumular mayor conocimiento con la respuesta recibida.

Si no nos hiciésemos preguntas, el mundo no progresaría. Una parte importante de los grandes descubrimientos de la historia, han sido fruto de una pregunta "tonta" para su época. Con toda posibilidad, si el que se la hizo no se la hubiera planteado, se habría demorado el avance.

Estamos tan constreñidos por la sociedad y sus usos y costumbres, vivimos tanto de la apariencia, que todas aquellas acciones, que puedan revelar parte de nuestro interior discordante con la norma, es permanentemente censurada, por nosotros mismos, como si de algo turbio se tratase.

Los que son creativos, por contra, ni se plantean quedarse con una duda, si la pueden resolver con una pregunta. Al contrario, están en constante alerta, para recoger todas la ideas que ofrezca su entorno y utilizarlas si es aplicable para alguno de sus proyectos.

Quizás la única solución que nos queda es imitar a los niños, algunos de ellos, incluso, de tanto preguntar reciben con voz firme el clásico "niño calla", clara premonición del futuro de introspección al que se le avoca. Si fuésemos consecuentes, deberíamos reconvertirlo en "niño habla" en la edad madura, tal vez así, pusiéramos remedio a nuestra imprudencia, cercenando en su temprana intuición la fuente de conocimiento.

Entre los compromisos y proyectos que hacemos para cada día, deberíamos de incluir de modo determinante, preguntar algo, como mínimo una vez al día, sin inhibiciones, tal vez nos fuese mejor a todos. No preguntar es envejecer prematuramente. El cerebro necesita actividad si uno no quiere que vaya languideciendo.

martes, 14 de agosto de 2007

Cargos públicos


Paseaba con mi abuelo materno una mañana de verano, por Viver, que es un pueblo del Alto Palancia y al llegar a la Plaza, nos encontramos con una persona del lugar. Como es costumbre en las poblaciones pequeñas, al cruzarse en una calle y mucho mas en un camino, se dan alguna noticia, en suplencia superlativa de nuestro manido adiós.

Pues bien, éste al llegar a su altura le dijo: "Fernando (nombre de mi abuelo) sabes que me han hecho Alcalde, ¿que te parece?" (eran épocas en donde el alcalde lo designaba el Gobernador de la provincia). Mi abuelo, que a la sazón, como he dicho en otra ocasión, era hombre de pocas palabras, guardó unos segundos de silencio y le dijo "Pues que el pueblo no ha podido llegar a menos ni tu a más", se giró hacia mí y me dijo, vamos que llegaremos tarde. Aun hoy recuerdo la cara de asombro de aquel hombre. Aunque también tengo que decir, que el tiempo no le dió la razón, ya que el trabajo de Alcalde, no lo hizo mal.

Vaya frase. Con la única diferencia, de que ahora los cargos públicos no los designa nadie, sino que nacen por nuestros votos, tiene un contenido, que podríamos repetir, con toda certeza, en multitud de ocasiones. Aunque he dicho, que no los designa nadie, tampoco es tan así, porque efectivamente votamos, pero lo hacemos, sobre una lista, que ha sido designada por el partido de turno y en la conformación de la misma, también deben de haber decisiones omnímodas de los que lo dominan.

En eso no hemos cambiado gran cosa, los cargos públicos, se nutren de muchas personas que tienen una firme voluntad de servicio, pero junto a ellas, están los arribistas de turno, con la intención de que les sirvamos nosotros. Aunque creo firmemente que son menos, hacen tanto ruido que parecen todos y claro, la generalización está al alcance de las manos...

No estoy de acuerdo con las listas, creo en el voto a la persona y no ha un conjunto de ellas, porque puede que solo crea en una, pero sin embargo, junto a ella quedan incluidas otras, a quienes ni siquiera conozco. No me sirve el argumento de que votamos un programa, porque está incumplido de antemano, en una gran mayoría de casos, sino de modo absoluto, si con el consiguiente efecto de maquillado, que lo acaba desnaturalizando. Esto es así, dado que los votantes, tenemos tendencia a la fidelidad y seguimos concurriendo a las urnas, sin variar la intención de nuestro voto en función de las acciones de gobierno/oposición percibidas

Tal vez, lleguemos alguna vez a la conclusión, de que los partidos políticos, en muchos casos, con la posición que adoptan actualmente, lo único que hacen, es enmarañar el ambiente. Cuando están en el gobierno, con la intención de ocultar lo negativo de su gestión, otrora en la oposición con la exacerbación de la crítica. En definitiva muchas energías perdidas en absurdeces y vaciedades. Cuando lo verdaderamente interesante sería, que fueran aplicadas todas ellas en la gestión eficiente de lo público.

Creo que hizo bien mi abuelo, dijo lo que pensaba y a la cara, quizás con poco tacto. Eso solo es posible en personas sencillas, que no conocen o al menos no practican la hipocresía. Por muy doloroso que le resultase al interfecto, seguro que con el tiempo llegó a descubrir, que por el hecho de que lo designen a uno para una determinada responsabilidad, no quiere decir que sea el mas idóneo para ella, por muy relevante que sea el "designador". Son, por contra, los que tiene cerca, los que sí, pueden hacer una evaluación mas certera de su capacidad, dejando aparte, estados de opinión motivados por "malos rollos".

domingo, 12 de agosto de 2007

El error




Sea cual sea la actividad a la que nos dedicamos, todos, por muy expertos que seamos cometemos errores, como dice el dicho popular errar es de humanos.


El problema se plantea en la posición que adoptamos al cometerlos. Evidentemente, dado que hemos interiorizado que la Sociedad no es tolerante con los errores, en la mayoría de las ocasiones aún habiéndolos reconocido interiormente, somos muy remisos a hacer lo mismo, cara a cara con los demás.


Flaco favor nos hacemos, el reconocimiento de modo claro y evidente del error cometido ante los que nos rodean, tanto profesional como familiarmente, es una de las manifestaciones, que indica con toda claridad la seguridad, que tiene uno en si mismo. Por contra la posición evasiva o de escusa, cuando no de traslado hacia otros, no hace mas que corroborar nuestra falta de confianza en nuestras acciones. Es una evasión inútil y estéril, tal vez con el tiempo nos demos cuenta de ello.

Por si fuera poco, la mejor forma de aprender es analizando las causas que produjeron el error, si lo tapamos o tratamos de "endosarlo", difícilmente nos servirá para acertar en el futuro. Habremos decapitado de raíz, lo que llamamos aprendizaje, es decir, nos habremos anclado.

Hacer balance del resultado de las acciones llevadas a cabo, dando el mismo énfasis a las positivas como a las negativas, es una de las cualidades que define a los grandes profesionales, sean cual sean sus actividades. Por contra resaltar exclusivamente lo positivo con relevancia y tratar de "enterrar" lo negativo, poco a poco convierte a la persona en insegura e incompetente.

Es mas, tal como actuamos nosotros, debemos de esperar que hagan los demás recíprocamente. En algunas ocasiones pensamos, que los que nos rodean ignoran lo sucedido, pero no es así, por ello cuando lo cubrimos lo que hacemos es desprestigiarnos, por lo menos ante ellos.

Bienvenido el error de hoy, ya que es la antesala del acierto de mañana. Todos los aprendizajes tienen un precio a pagar. Lo importante es no demorar el pago, porque los intereses en este caso es el camino hacia la ignorancia.

jueves, 9 de agosto de 2007

Lectura


Estoy leyendo un libro que me he comprado recientemente. cada vez cuesta mas tener el suficiente sosiego para leer, acrecentado en mi caso, porque solo leo ensayo y exige, quizás, una mayor disposición a la concentración.


decir en una ocasión: "si quieres que una cosa no se sepa escríbela" en clara alusión irónica a lo poco que aplicamos a este menester. Leía mucho mas antes y hay periodos de sequía en los que únicamente lo hago con el periódico diario.

Pero siempre hay un punto de inflexión y acabo volviendo a pasarme por la librería para ver que es lo que se va publicando y casi siempre salgo con algún libro, a pesar del empeño disuasorio que representan los precios que tienen; en mi opinión injustificados.

Sin embargo, Hace ya algunos meses que tomé la iniciativa de no comprar ningún libro, si tenía mas de tres recientemente comprados y sin terminar de leer. Da buen resultado económico y obliga.

No obstante debo decir, que sin leer, es imposible mantener una mente independiente y serena. Los beneficios que reporta, compensa con creces la aplicación del tiempo. Leer es ganarle tiempo al tiempo. No hay nada comparable a un buen libro en una tarde de asueto, si es posible bajo una buena sombra de un pino.

La lectura tiene, cada vez, mas competidores, que exigen menos esfuerzo, cuando no absoluta pasividad, son mas fáciles de seguir y por tanto le ganan poco a poco todas las batallas. Por si esto no fuera suficiente, el enfoque de vida que tenemos, casi impide o deja tiempo "sobrante" y "sereno" para ello.

Al final de la jornada laboral, uno tiene tendencia a decantarse por actividades, que consistan en dejarse llevar. Y así nos va, cada vez tenemos mas faltas de ortografía y nuestro lenguaje se empobrece; quedando reducido poco a poco a un nivel de palabras exiguo. Acrecentado por el florecimiento de modismos muy extendidos que aún lo "ningunean" mas.

Creo que la lectura y su entendimiento es uno de los ejercicios de libertad, imprescindible para la buena salud mental. Leer asiduamente es un mantenimiento excelente del cerebro, evita rigideces y fomenta la tolerancia. Saber escoger lo que se lee es una de las razones para "perder el tiempo" en la librería, ojeando. Aunque cueste esfuerzo hay que buscar un momento al día y quedarse con la sola compañía de un libro... siempre nos será fiel.

martes, 7 de agosto de 2007

Vacaciones


Tal vez el verano sea "compás de espera", la actividad en general baja, uno toma habitualmente sus vacaciones en este tiempo y si puede se relaja; perdiendo de vista por algunos días, parte de los problemas, que habitualmente lleva consigo.

Pero como todo lo que tiene comienzo, también llega el final - me refiero a las vacaciones -, cuando menos uno se lo espera, retorna a la marcha normal y vuelve aflorar todo lo "habitual", como si se empecinase en no dejarnos. Por eso en realidad, lo mejor con diferencia de las vacaciones es la víspera.

Si, porque las esperanzas y las ilusiones están intactas, los proyectos de diversión, relajación, viajes, etc, a discreción de la imaginación. Todo es posible, no hay barreras, la expectativa es máxima. Todo está por hacer.

Pero después de la víspera, comienza la cuenta atrás, lamentando en ocasiones la pérdida del tiempo, la falta del cumplimiento de las esperanzas fundadas o de las expectativas creadas por nuestra mente. Casi nunca cumplimos plenamente nuestros propósitos.

Nada hay tan estéril, como intentar detener el tiempo, sin darnos cuenta que uno solo le gana la batalla, viviendo el presente con la mayor intensidad y plenitud. Las vacaciones son un paréntesis, que queremos tomar como una liberación. En realidad demasiado énfasis para tapar de algún modo nuestras insatisfacciones cotidianas.

Tenemos que concentrarnos mas, en ser consecuentes con lo que hacemos cotidianamente, sin tener que esperar unos días de vacaciones para emanciparnos. La vida plena no es la holganza, aunque se aproxima. No hacer nada, es casi tan pesado, como trabajar mucho. No depositemos tantas esperanzas en unos días o sepamos dosificar nuestra imaginación. Vaciemos la tensión y pensemos, que cada cual puede ser completamente feliz, si es plenamente consecuente con lo que hace.

Busquemos estar cada día - con la imaginación - unos minutos en "víspera de vacaciones" y seguro que cambia todo, pero si no cambia recordemos que al año que viene las tendremos de nuevo....

sábado, 4 de agosto de 2007

La Meta...



Para conseguir casi todas las cosas que valen la pena, hay que luchar por ellas. Tenemos siempre la sensación de que nuestra vida y nuestras acciones están cargadas de "cuestas arriba" y en ocasiones nos entristece e incluso nos desanima.


Pensamos también, que solo nosotros lo tenemos difícil, como si los demás tuvieran ángeles protectores, que les van facilitando el camino palmo a palmo. Nuestra "miopía" nos impide ver que no solo somos nosotros, los que tenemos, que luchar cada día por vivirlo.


No es posible obtener resultados positivos sin sacrificio, aunque este sea moderado. Al final de las clases que doy en la Universidad, siempre suelo terminar con una transparencia que dice: "En el único lugar donde éxito va antes que trabajo, es en el diccionario" (siento no saber de quien es). Produce perplejidad, pero solo hay que detenerse levemente a releer su contenido, para sacar conclusiones y validarla como cierta.


Nada hay, que tenga tan poco aprecio para nosotros, como aquello que nos es dado facilmente. A lo que no cuesta, le otorgamos poco valor intrínseco y tarde o temprano acabamos por apartarlo. No quiere decir que lo desechemos, pero tenemos tendencia a ponderar la importancia de nuestras acciones cotidianas, en función al esfuerzo aplicado a las mismas.

Cada persona escoge en la vida el nivel de esfuerzo que quiere aplicar en sus cosas, puede uno adoptar la posición de "mínimos", dejarse llevar y ver si el puerto al que arriba, le resulta adecuado a sus aspiraciones. También puede, emplearse a fondo, con toda ilusión y ahinco para conseguir sus objetivos, menos relajante quizás, pero sin duda mucho mas gratificante al terminar. Sentirse útil, es necesario, para manener un nivel de equilibrio interno adecuado.

La realidad de nuestra vida es que es una carrera de obstáculos, solo se ve el éxito, pero queda totalmente oculto, como en los atletas, las horas de entrenamiento, la dieta, el sacrificio, los fracasos, etc. Todo parece como tapado por un velo, pero lo que está claro, es que sin esos sacrificios, no hay carrera en el atleta, y en nosotros la vida es menos itensa.

En muchas ocasiones nos sentimos tocados por la sensación del abandono, ¿y por qué no dejarse llevar?, estamos "depres", creemos que todo será mejor si cogemos el atajo "cuesta abajo". Perdemos el tiempo, los que empiezan con un sentido determinado de la responsabilidad, difícilmente pueden dejarla en la cuneta como un equipaje viejo y roto, para intentar seguir mas livianamente.

Todos tenemos, en muchas ocasiones miedo al fracaso, pero la paradoja es que "para ganar hay que estar dispuesto a perder". Tal vez el reconocimiento del contenido de esta frase haga que se allane algo mas nuestra ruta... No es necesario ser el mejor, pero idefectíblemente hay que ser cuanto menos bueno, para llegar a la Meta por meritos propios.



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