jueves, 16 de octubre de 2008

Sanguijuelas.


Hablé hace unas semanas de la mezquindad de algunas relaciones en el seno de la empresa y pareciera, que fuera el único entramado, donde personajes de "tres al cuarto", campan por sus respetos e intentan epatar cotidiamente.

Los hay también en nuestra vida cotidiana. Aprovechan, generalmente su imagen progre y bucólica para "engatusar" a conciencias sencillas y nobles. Seducen con el engaño y al amparo de su vileza, buscando sorprender a quienes de buena voluntad, los escuchan o siguen.

Son como una de las siete plagas de Egipto, no dejan "títere con bonete", porque no tienen ética y no están dispuestos nunca, a asumir las responsabilidades, que llevan implícitas sus actos. Engrosan el grupo de inconsecuentes e irreflexivos, que nos rodean.

Piensan - bueno no, porque no saben - digo mejor, mas bien intuyen, que pueden pasar por la vida repartiendo, casi nada de bien y sembrando mucho mal y no entienden que cada persona es un mundo, que cuesta años y esfuerzo de conformar, pero que puede ser destrozada en un "santiamén".

A veces desgraciadamente, tienen suerte y como córvidos posados en atalaya observadora, otean el horizonte en busca de víctima propiciatoria, a quien "arrimarse" y arruinar. Son como sanguijuelas, pero no chupan la sangre, sorben el alma, que es peor.

Desconocen, que el juego de la vida, cuando reparte las cartas, nos da partidas a ganar y otras a perder. La diferencia es, que cuando les toquen las malas, se quedarán solos, como juguetes rotos, porque nadie arrimará el hombro y pagarán en parte su perversidad.

En ocasiones el débil con su silencio y su mirada reprobatoria, hace estremecer al poderoso. En otras también, no es necesario ser beligerante, solo hay que tener los ojos bien abiertos, para ver como, quien está permanentemente lanzando "boomerangs", acaba perdiendo los dientes, cuando comete un fallo en la dirección o en la recogida.

A esperar... todo llega.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Prejuicios






Dice Bertrand Russell en su libro "Análisis de la mente": "Quienes se olvidan de su teoría del bien y del mal y se concentran en conocer los hechos tienen mas probabilidades de encontrar el bien que aquellos que ven el mundo a través de la mente deformada de sus prejuicios".

La mente es capaz de forjar los acontecimientos a su acomodo, nos lleva y trae en un abrir y cerrar de ojos, para ponernos al borde de la melancolía o en el umbral de la alegría. Así se van forjando unos modelos de comportamiento exentos de objetividad.

Independientemente de nuestro particular punto de vista, las cosas son como son, aunque nosotros nos empeñemos, en que se acomoden a nuestro acerbo cultural, auspiciado por nuestros prejuicios. Lo mejor para determinar el alcance de una situación es acumular toda información neutral posible y dejar, que los datos fijen el camino. No es bueno para la búsqueda de la verdad, dejar imperar a las opiniones, condicionadas en la mayoría de los casos por nuestra visión sesgada.

Saber escuchar y asimilar lo que nos dicen, es una cualidad inapreciable en este momento, cargado de obcecación y sofismas. No caigamos por tanto, en la arbitrariedad de la visión superficial y liviana de los temas. Seamos especialmente consecuentes y obedezcamos siempre a la razón argumentada con lógica y fundamento, aunque venga de la"voz" de un extraño. Dudemos de los maximalistas de palabra rimbombante

Vivir siempre condicionados por nuestra particular forma de interpretar los acontecimientos, nos tornará torpes y devendremos con prontitud en la obcecación, que es la posición mas adecuada para ir empobreciéndonos intelectualmente, día a día. Abrir la mente y no dar nada por cerrado, es progresar y posicionarse en actitudes positivas, que nos enriquecerán siempre. Evitemos los perjuicios y si los tenemos, investiguemos hasta descubrir su inutilidad... No nos anclemos en el pasado, porque es un lastre demasiado pesado, para dejarnos funcionar con soltura y que además, acabará cercenando nuestras expectativas reales de desarrollo.

lunes, 13 de octubre de 2008

Compensación...


Dice Fernando Schwartz en su libro "El desencuentro": "A veces la vida es dura, pero rara es la ocasión en la que no busca compensar de sur rigores a quien los padece".

Bueno francamente reconfortante, la frase es un canto a la esperanza, para quienes están "fastidiados" y una suave brisa de relajación, para quienes han salido de los malos momentos y viven en bonanza, como en calle cuesta abajo.

No es fácil ver las cosas así y tampoco es una tarea sencilla explicárselo a quien esta sumido en el infortunio. Las horas de felicidad pasan rápidamente y por contra los minutos de la tristeza, son largos y muy tediosos. Los pensamientos que elaboramos, también están en relación con el estado de ánimo, son pocos los que tienen la mente tan limpia, como para ver la parte menos lacerante de los acontecimientos cotidianos.

Es conveniente por tanto, saber recogerse a evaluar la "avería", cuantificar los daños e identificar los "remedios". Nada hay que produzca mas corrosión que la incertidumbre, es como un abismo sin fondo, tan profundo como seamos capaces de dejar a nuestro pensamiento negativo "campar por sus respetos". Si acotamos, casi seguro que acaba minimizándose, el mal que nos acecha, sea cual sea su magnitud.

Vale la pena saber detenerse y evaluar, no dejarnos llevar por la vorágine en la que vivimos. Tener tiempo para compartir con un amigo/a, dejarse aconsejar de quienes nos quieren bien y hacer "oídos sordos" a los negativos; porque son portadores de argumentos espurios y con ellos, nos dificultarán superar nuestras dificultades.

Todo lo que nos sucede tiene un significado, bien interpretado nos ayuda, mal identificado nos sumerge en un torbellino de insatisfacción, que acabará instalándose en nosotros, con carácter de permanencia, para no dejarnos vivir y retrasará la salida del "bache". Si queremos ayudarnos a ser felices, interpretemos los acontecimientos con prudencia y ecuanimidad y no nos dejemos llevar por sentimientos incontrolados. Seamos consecuentes... lo importante cuando uno tropieza es levantarse... no lamentarse de forma machacona de algo que ya ha sucedido.



sábado, 11 de octubre de 2008

Visión optimista


Dice Susan C. Vaughan en su libro "Medio llena, medio vacía": "El optimismo es como una profecía que se cumple por sí misma. Las personas optimistas presagian que alcanzarán lo que desean, perseveran y la gente responde bien a su entusiasmo. Esta actitud les da ventaja en el campo de la salud, del amor, del trabajo y del juego, lo que a su vez revalida su predicción optimista".

No hay nada tan saludable, como contemplar las cosas desde el lado positivo, es como un bálsamo, que nos vacuna contra nuestra negatividad. Todos necesitamos un "puntito" para creer en que las cosas nos irán bien, que obtendremos lo que deseamos, que las molestias que nos aquejan desaparecerán. Pensar de este modo, facilita el trabajo a nuestra mente, que poco a poco va desintoxicándose de todas las tribulaciones.

No es sencillo ser positivo, pero por lo menos intentemos no ser negativos. Pensemos de forma neutral y dejemos a los acontecimientos, que se identifiquen. No los condicionemos nosotros, no nos anticipemos de forma inadecuada.

Las personas que tienen el don de ver la botella siempre llena o medio llena, van acumulando una energía, que los mantiene casi inmunes al desánimo. Cuando algo no sale bien, saben entrever - en los renglones torcidos - la parte positiva. De los actos no cumplidos, sacan las enseñanzas necesarias, para poder aplicarlas en un futuro próximo; evitan sumirse en la incertidumbre, que supone una sorpresa no esperada y/o deseada.

Es tan solo una forma de vivir, ni siquiera necesita un cursillo de capacitación. Hay que empeñarse nada mas, ser consecuente y mirar al frente, sin bajar la cabeza, para no dejar fluir los malos pensamientos. Pero también hay que saber identificar, a los que son portadores de energías negativas y alejarse de ellos sin demora, porque seguro que nos llenarán de una parte de ella y nos impedirán desenvolvernos con la postura adecuada.

Vivir es crear con acierto nuestros acciones, dirigirlas hacia lo que desamos, no desfallecer al primer intento y ser consecuentes con nuestras posibilidades, no "estirar mas el brazo que la manga" y ser pacientes, dejando a los acontecimientos que lleguen, no forzarlos y no desaprovechar las oportunidades que se nos brindan, por no tener los ojos bien abiertos o no estar en posición receptiva. Algunas oportunidades solo tienen billetes de ida y no vuelven a pasar. ¡Agarrémoslas!

jueves, 9 de octubre de 2008

Hipotecas subprime



Cuando las épocas son malas, cuando todo se torna dudoso, cuando los valores fundamentales de la confianza se quiebran, las cosas se tornan turbias; emergen de las profundidades las malas conciencias y se apoderan con gran facilidad del orden natural, perturban la vida sosegada de los que no tienen recovecos y atentan contra el equilibrio de lo natural.

Hace no mucho tiempo, quien no estaba comprándose una casa, era casi un extraño, no vivía en su tiempo, estaba "out". Hoy quien no dio ese paso, respira con menos agitación, no está endeudado, palabra terrorífica en la actualidad y por tanto, está mejor posicionado, para encajar los avatares que nos deparará el futuro.

Y todo porque la avaricia ha podido mas que la razón, si creo que digo bien, avaricia y desfachatez. Como iban a pensar quienes hace poco tiempo planeaban comprar su vivienda, con la ilusión que conlleva; que al otro lado del Atlántico, unas cabezas sesudas maquinaban, con espíritu de córvido, crear instrumentos financieros oscuros para hacerse con la "pasta" y dejar el "fango". Como vivimos en una economía tan intercomunicada, se ha perdido la confianza allí y aquí, ahora nadie sabe evaluar con certeza de cuanto es el agujero, que ya parece negro -como los del espacio -, pues hasta ahora se lo traga todo.

Y solo por unas hipotecas de apellido inglés -subprime - y una mentalidad "de lo quiero todo". Luego cuando ya tengo creado el pastel - por no llamarle mierda -, la centrifugo a ver si mal de todos... Ahora no hay árnica que lo pare. Todo es poco, la solución válida para hoy, no sirve mañana, porque conforme se destapan las cajas de pandora, cualquier previsión queda rebasada.

Lo malo de todo esto, es que quienes maquinan, lo hacen con un singular pensamiento en su mente perversa: "nosotros la hacemos y ellos la pagan". Saben de antemano, que cuanto mas grande sea el "pufo" mas seguros están. Y saben también, que nunca serán identificados, son como carroñeros, que se enriquecerán mas, si cabe, con la situación creada por ellos mismos.

Volveré con el meollo de las hipotecas de apellido inglés, en otro post. En este solo quiero decir, que al "dios nos libre de los falsos profetas y de los mesiánicos trasnochados" que dañan el alma, debemos añadir con mas fuerza si cabe "y también de las ingenierías financieras, creadas para enriquecerse unos pocos a costa de casi todos", porque utilizan la frontera de la legalidad para empobrecernos. Maldigamos a quienes las propician...

miércoles, 8 de octubre de 2008

Compartir


Compartir se está tornando en un verbo cuyo significado, casi está en desuso, los tiempos actuales son poco proclives a él. El diccionario de la Real Academia define: "(Del lat. compartīri).1. tr. Repartir, dividir, distribuir algo en partes. 2. tr. Participar en algo".

Cuentan que en un pueblo no muy grande, se habían reunido para establecer un sistema de distribuir los bienes que tenían sus habitantes, para ello se había nombrado una comisión "repartidora". Como no tenían experiencia en el tema, decidieron ir por tipos de bienes y tratar de evaluar las disponibilidades, es decir, hacer un inventario. Comenzaron con los coches, fueron después a por los tractores, luego a las motocicletas y posteriormente el que mandaba dijo, bueno pues vamos a ver las bicicletas, alguien del grupo por lo "bajini" le dijo, ¡hombre no, que yo tengo!. Mientras sea lo de los demás lo que hay que dividir, bien, pero lo nuestro no... La dificultad es grande.

Aunque en realidad, el compartir, que mas me importa, es el de transmisión de sentimientos, vivencias o ideas, no el de los bienes materiales. Como la sociedad no facilita la extroversión; la desconfianza, nos lleva, cada vez mas, a meternos en nuestro caparazón. Mostrarnos como somos se torna muy difícil, en un mundo que sanciona la sinceridad, ser transparentes, pensamos, que es un hueco de debilidad. Nos creemos mas fuertes, cuando los que nos rodean, incluso si son los mas allegados, ignoran la mayoría de nuestras claves de vida. Explicitar nuestra interioridad, nos transmite sensación de indefensión.

Planteado así, en la medida que lo guardamos todo para nosotros, desaprovechamos una excelente oportunidad de obtener ayudas de los demás. En muchas ocasiones, grandes problemas, no serían mas que anécdotas, contrastando las opiniones de los que nos quieren, de quienes están dispuestos a invertir tiempo y palabras, para buscar soluciones a nuestras tribulaciones.

Debemos prodigarnos más. Evitar la introspección radical, es facilitarnos la vida, insistir en ella es poner una barrera a las ayudas externas, cada vez mas necesarias hoy en día. No actuar con autosuficiencia y abrir nuestros pensamientos a la gente que vale la pena, suele ser el comienzo para alejar a los fantasmas que nos acechan.

jueves, 2 de octubre de 2008

Indolencia




Tener la costumbre de eludir las obligaciones, buscando escusas y argumentos inciertos, es una de las formas mas fáciles de tornarse indolente. Abierta la brecha, la costumbre se hace ley. No tendría mucha importancia, si la falta de cumplimento, no significara incremento de trabajo para los compañeros de "oficio".

En todas las organizaciones, hay miembros, que se pasan la vida imaginando argumentos, para tratar de "escurrir el bulto", acaban siendo parásitos, que viven a costa de los demás y de su tolerancia. Son difíciles de identificar, porque generalmente son locuaces y simpáticos. Esconden tras una máscara, su falta de consideración y respeto hacia los demás

Como si se tratase de un deporte, cada día su actividad principal se centra, en tratar de eludir todas las responsabilidades, que tienen encargadas. Alegando, sin recato, falta de conocimiento o tiempo, transfieren lateralmente todos los trabajos, que les llegan. Viven su quehacer egoísta y siempre están dispuestos a lamentarse e incluso tratar de convencer a todos, que están abrumados por las tareas que tienen.

Lo peor de todo, es que los responsables, acaban tratando de no encomendarles nada, para evitar que su dejadez, retrase las operaciones. Y ellos entienden este "By pass", como un logro, como algo excelente para consolidar sus intenciones. Cuando están completamente identificados y puestos en el punto de mira de la organización, como personas reprobables, no tienen ningún inconveniente en lamentarse y hacerse las víctimas e incluso manifestar sin remordimientos, la grave injusticia que se comete con ellos. Despotrican sin cesar e intentan hacer cargos de conciencia a los demás.

Peor es aún, cuando este tipo de espécimenes, ocupan cargos de cierta relevancia, porque en ese caso todos los asuntos que les llegan, los transfieren también, pero esta vez de forma omnímoda, exigen a los demás, lo que no son capaces de ejecutar. Se sienten como "reyezuelos" con derecho a todo y no tienen inconveniente en avasallar a quien sea, con tal de satisfacer su inconmovible vagancia. Solo manejan los asuntos, que tienen poca enjundia y que suelen resolverse con facilidad. Pero en estas ocasiones ejercen de pregonero y "cantan" a todo el que quiere oírlos, la ingente tarea que han despachado.

Librémonos de los vagos, holgazanes y gandules, porque sino, ellos nos atraparán en sus redes, haciéndonos caer como calamares en potera. Seamos inflexibles, tanto en posición lateral como ascendente... mas vale una vez colorado, que cientos amarillo.
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