lunes, 25 de abril de 2011

Felicidad y belleza II


Dice Eduardo Punset en su libro “Excusas para no pensar. Cómo nos enfrentamos a las incertidumbres de nuestra vida”: “… que la felicidad está en la sala de espera de la felicidad y que no debiéramos, por lo tanto, menospreciar el bienestar escondido en los a menudo largos itinerarios que conducen a ella”.

Es decir, la felicidad es mas un itinerario, que un destino. Lamentarse por no estar instalados en la felicidad es hurtarnos a nosotros mismos la “cuota” que supone asumir la pequeña parte de nuestro día a día. Esperar la culminación para disfrutar es, limitarse de modo muy severo en nuestra vida, en cada momento, es donde debemos identificar el inefable sabor de las cosas bien hechas, por muy pequeñas que éstas sean.

No son los grandes logros, los que producen la satisfacción mas plena, muy al contrario, es casi seguro, que superar poco a poco los pequeños retos cotidianos, nos produzca mas satisfacción. Acostumbrados a la sociedad que nos toca vivir, acabamos siendo sensibles solamente a lo “espectacular”, sin ser capaces de identificar, que no es la “palmera” final de un castillo de fuegos artificiales, lo que mas nos sorprende, no es así, es precisamente la armonía, cadencia y cromatismo de las “palmeras pequeñas”, quienes nos han preparado para ser receptores de la culminación final.

Ser feliz, no es un estado, es mas bien un aprendizaje permanente. Ser feliz, es estar consciente y receptivo, alejado de los agoreros y negativos personajes, que nos instruyen en la vaciedad, ejerciendo su inadecuada y tenaz influencia en lo superfluo. “Corvidos de mal agüero”, instalados en cima de la nada; que esconden sus propias miserias aparentando grandeza y su única pretensión es no dejarnos Vivir.

Dogmatizar nuestra conducta es muy cómodo, pero poco gratificante a la larga. Es delegar “nuestra” responsabilidad en no se sabe muy en que personajes o mensajes, no reportan mas enjundia que la sensación de inestabilidad e impotencia que transmite siempre el conformismo. Vivir con intensidad es sentirse dueño de nuestras acciones, por muy poco relevantes que parezcan. Dejemos para otros los hechos grandilocuentes, que necesitan quienes quieren tapar su vacío interior con “espectáculos”, como si una careta de carnaval sirviera por si mismo, para hacernos “otros”.

Profundizar en nuestras propias incertidumbres, es sin duda una posición encomiable, ignorarlas es darse por vencido y permitir que influencias no legítimas nos instalen en el “miedo”. Tener miedo es, no ser feliz.




4 comentarios:

Ricardo Musso dijo...

Estimado Luís.

Lamento haber llegado tarde para dejarte un comentario en tu publicación anterior.
De cualquier manera me alegró saber que habías retomado tu actividad en el blog, y otra alegría se suma al leer esta segunda.
¿Serán acaso esas pequeñas dosis de felicidad a las que te referís?..., creo que sí.

Excelentes reflexiones para recordarnos que la felicidad no es un estado; sino que esa emoción esta conformada por breves momentos de bienestar que pueden producirnos simples actos o experiencias en nuestras vidas, si así los sabemos valorar.

Incluso el camino que debamos recorrer para el logro de algún proyecto de suma trascendencia para nosotros, por más complicado que nos resulte, podemos atravesarlo disfrutándolo; y no necesariamente con ese rostro adusto que suele observarse en quienes aspiran a la cima con la expectativa final de figurar en “las marquesinas” de los “exitosos”.
Esos sentimientos de “felicidad” son más efímeros que el que siente quien experimenta felicidad en una corta cena con amigos.

Recuerdo una fábula que contaba que un campesino debía transitar un sendero de numerosos cerros para ir y regresar de su trabajo. Alguien que lo observaba, notó que cuando subía una cuesta, reía, cantaba y silbaba, y cuando descendía por detrás de esa rampa, se ponía serio y con cara triste. Cuando el observador lo indagó por esa actitud, le respondió que le ponía feliz subir pensando en la bajada que luego le esperaba, y a la inversa cuando bajaba.

Una abrazo.
Rik

seriecito dijo...

Ricardo:
Me causa mucha alegría tui comentario.
Como tu haces en ocasiones me tomé unas vacaciones. Tomar distancia para ver las cosas con mas claridad.

Como siempre tu precisión es impecable. La suscribo.

Lástima que nos pasemos la vida intentando grandes logros y no dándonos cuenta que el "tributo" que pagamos es renunciar a muchos pequeños logros, que casi seguro, sumados nos habrían producido mas satisfacción

Las grandes cosas...¿a costa de cuantas pequeñas?

Bienvenido.
Salu2:

Sundayer Corda dijo...

Hablando de felicidad y logros:
Cuando era pequeño oí a un viejo (adjetivo descriptivo, no peyorativo) del pueblo de mis abuelos (Les Coves) que decía: “del mon, Espanya; de Espanya, Les Coves; y de Les Coves, la cadira a on estic sentat” (perdón por mi valenciano). Desde entonces esa fue para mí la definición de Felicidad.

Desde entonces quise tener una silla en Les Coves. Con la edad me arreglé una casa vieja (adjetivo peyorativo, ahora sí) y busqué una silla de enea. La orienté hacia el sol de las 7 de la tarde, y pasé diez minutos. Mis hijos no quieren ir al pueblo, estoy pagando la reforma, y D.M. seguirá haciéndolo los próximos diez años, y lo del sol en la car lo dejo para los anuncios de Coca-Cola.
Pero el viaje mental, el inicio de los ahorros, las discusiones con los albañiles, mi mujer que me decía que cuando nos jubilemos iremos a vivir allí, la vecina de enfrente con sus coca “mal-feta”,… eso sí fue felicidad. Era una cuesta arriba deliciosa.
¿Cualquier tiempo pasado fue mejor o Carpe Diem? Como dijo un famoso Guillermo:”¡ He ahí la cuestión !”

seriecito dijo...

Sundayer corda:

Buena filosofía la de tu abuelo. entiendo que él también pensaba así.

Yo también he tenido un abuelo que era labrador y francamente hay cosas que no he olvidado nunca. Tengo algunas publicadas en el blog.

Seguro que se entendería muy bien con los que han creado ese dicho en les Coves. Aunque él era castellano parlante, aunque las lenguas solo separan a los mediocres.

Buena idea la de la casa, aunque no se si realmente la disfrutas... creo que al menos no tanto como la ilusión que ponías cuando la ibas planteando, estas cosas a veces son así...

Hay mas ilusión en el hacer que en el tener.

Gracias por tu visita.
Salu2:

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