sábado, 12 de diciembre de 2009

Conducirse y III


Dice Reinhard Mohn, en su libro El triunfo del factor humano: “La construcción de un nuevo orden social, dotado de nuevos objetivos y premisas radicalmente distintas, que debería ser apto desde el punto de vista funcional, plantea a los seres humanos un reto desconocido. Todos nosotros llevamos la impronta, más de lo que somos conscientes, de nuestra cultura y tradición. Pero aprender nuevos órdenes significa desligarse de costumbres y supuestas herencias. Este proceso de aprendizaje es difícil, exige tiempo y su evolución no está exenta de fricciones. La historia nos demuestra con mucha frecuencia lo que sucede cuando una nueva orientación social supone una sobrexigencia temporal o intelectual para el ser humano. En semejante situación es preciso aunar compromiso, valor y paciencia. Hoy, sin embargo, podemos subrayar que albergamos esperanzas justificadas de superar las causas del estancamiento de nuestra cultura. Hemos comprendido: cada uno de nosotros puede y debe colaborar”.

Las costumbres por muy arraigadas que estén en nuestra sociedad, no son un certificado que implique “fidelidad” absoluta, ni siquiera aunque sean mayoritariamente aceptadas. Cuando nuestro comportamiento no afecte a la libertad de los que nos rodean o lesione sus derechos, es decir, cuando no sea impropio, debe de estar regido por nuestra voluntad y no por la de los demás.

Difícil equilibrio, porque cualquier cambio siempre tiene un componente ajeno de rechazo, pero esa no debe de ser la razón para evitarlo. Insistamos en lo que creemos que debemos hacer y no soslayemos resolver algunas de nuestras dicotomías, por mantenernos en el ámbito “ortodoxo”. La mayoría se interpreta siempre como un síntoma de aprobación y acierto, pero en ningún caso debe convertirse en una barrera, para impedir desarrollarnos según nuestro pensamiento. Perseverar con voluntad firme en nuestros planteamientos, con dirección firme hacia nuestros objetivos, es prioritario y no debe haber nada, que nos desvíe de ese rumbo o nos presione de tal modo, que acabemos desistiendo

Todos los comienzos y aprendizajes son pesados, monótonos y poco gratificadores; pero cuando después de esa etapa inicial, se obtienen logros, la satisfacción que fluye, compensa con creces las dificultades del camino. Seguir con firmeza, aun cuando todo parece en contra; superar la inseguridad que supone dudar de los esfuerzos aplicados, es un certificado para conformar una posición mental fuerte y eso siempre nos ayudará a mantenernos serenos y firmes ante las dificultades.

No hay peor solución para nuestros planteamientos, que abandonarlos de forma incipiente, por escuchar con demasiada “atención”, las voces agoreras, que lo único que hacen es reflejar su propia insatisfacción, por no haber conseguido sus objetivos y pretenden desviarnos de los nuestros, con argumentos poco relevantes. Los exponen mas como justificación de su falta de constancia, que como razonamiento de utilidad para nosotros.


Iniciar primero, siempre plantea muchas dudas, pero… por el contrario, no iniciar nos afectará mucho más en el futuro… el tiempo perdido, se recupera con mucho esfuerzo y dificultad.




3 comentarios:

Ricardo Musso dijo...

Buenos días Seriecito.

Me he tomado un descanso en el descanso y estoy aprovechando a responder algunos comentarios y visitando los blogs de los amigos que suelo recorrer.
El tuyo es uno de ellos y como de costumbre me encuentro con publicaciones muy interesantes a mi gusto, y que ayudan a la reflexión.

En tu zaga de artículos que pusiste por nombre Conducirse me encuentro con que expones con mucha claridad el gran dilema filosófico que apasionó por años hasta su muerte, en 1989, a mi padre, Juan Ricardo Musso, y que lo resumía a través de una pregunta que había leído ya no recuerdo de cuál escritor: ¿Somos algo más que una máquina?.

Tengo unos videos en el antiguo sistema VHS de charlas mantenidas con él en los años 1986 y 1988 durante mi capacitación como psicólogo Cognitivista-Comportamental que el año entrante quiero transformar a DVD, y de ser posible editarlos y subirlos a Youtube para quien quiera verlos con el objeto de formarse en esta corriente de la psicología y conocer las luchas intestinas que se dieron durante el siglo XX en esta rama de la ciencia y que ya provenían de las que mantenía la filosofía desde el siglo XVII con los escritos de Hegel en oposición a la predominancia del Idealismo Berkeliano.

Parecería mentira pensar que teóricos de la psicología como Joseph Wolpe, distanciado de las primeras postulaciones del Positivismo Watsoniano - ya que admitía las variables cognitivas como parte de la conducta humana - negara en sus libros algún grado de libertad en el hombre para poder producir cambios en el plano intra-individual (y el social, por supuesto) y “escapar” al condicionamiento familiar y cultural mencionando que esa “sensación de libertad” es una mera ilusión Por ende la tarea psicoterapéutica solo debería circunscribirse a la adaptación del individuo al medio. Tengo la impresión que ésta es la posición del autor que citas en tu primer escrito de Conducirse, José Luis L. Aranguren.

sigo abajo...

Ricardo Musso dijo...

Sería muy extenso explayarme sobre el tema pero la Filosofía Materialista, y sobre todo la Dialéctica de Engels y los escritos filosóficos de Lenin (Marx no se explayó mucho en estos temas) sobre la concepción de materia y de conscienciaabrieron una puerta” a la posibilidad de pensar en cambios personales y sociales por medio de la lucha de los contrarios que mencionas en tu segundo artículo a través del párrafo de Carlos Castilla del Pino.

Claro está que yo adhiero a esa filosofía ya que sería impensable que pudiera dedicarme a esta profesión si no creyera en esa posibilidad de cambios y solo debiera basarme en condicionar individuos como a mascotas.
Como bien describís es una “pelea” muy ardua, con avances y retrocesos, ya que en muchas oportunidades los estereotipos familiares y sociales se oponen con tenacidad a esas transformaciones y en ocasiones ello produce pánico intentarlas…, pero poder…, se puede!.

Te felicito por tus escritos, te agradezco tu mensaje en mi artículo IMPASSE, y te advierto que cuando en marzo retome mis publicaciones, serás nuevamente objeto de mi referencia ya que me diste pie con estos artículos para un tema que no profundicé como se debe en mis capítulos.

Un abrazo.
Rik

PD: No asustarse por haber hecho referencia a Engels, Marx y Lenin ya que hablo de filosofía y no de economía ni de creencias religiosas. La psicología que se desarrollo con psicólogos como Vigotsky o Leontiev “abrazados” a esta filosofía Materialista Dialéctica ha permitido grandes avances en el mundo para el bienestar psíquico de mucha gente.

seriecito dijo...

Rik:

Estoy muy contento de tu visita, la verdad es que aprecio mucho tus comentarios, siempre me hacen pensar e incluso completan y perfeccionan lo que yo he escrito.

Estoy seguro, que los videos que comentan serán muy interesantes. Ahora que te tomas vacaciones es buen momento para hacerlos DVD y expandirlos.

No cambiar, o no intentar cambiar, no es un condicionamiento ajeno, es falta de fuerza y sobre todo de confianza; siempre se puede, pero aunque no se consiguiera del todo, solo el movimiento al intenarlo ya es una muy buena postura.

Como tu dices, si ese determinismo de la imposibilidad para cambiar, fuera cierto, los psicólogos estariais "out"... y creo que no es así, muy al contrario, estais muy "in"... mejor.

No creo que nadie se asuste por tus citas, al menos a mí no me ha sucedido.

Gracias de nuevo.

Salu2:
Luis

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