domingo, 20 de enero de 2008

Diálogo


Dice Carlos Castilla del Pino en su libro "El humanismo imposible": "El diálogo es la expresión, en orden a la comunicación interpersonal de la dialéctica de las relaciones humanas. Y sólo es diálogo cuando estas relaciones dialécticas son objetivas, es decir, verdaderas, lo cual se tiene ocasión de comprobar siempre por el resultado, por la praxix. Un diálogo es auténtico, real, cuando abre nuevas posibilidades a cada uno de los que participan en él, cuando cada uno de ellos "es otro", distinto, tras el diálogo que verificaron. Claro está que para que el diálogo sea fecundo hace falta que el objeto sobre el que se dialoga sea lo que suele llamar "interesante". Interesante quiere decir - y esto se olvida con frecuencia, pero es su exacta significación etimológica - algo que está entre dos o más, o sea, algo que importa a alguien más que al sujeto único que expone".

En principio el ejemplo mas cercano a lo que comenta el autor, es lo contrario de lo que hacen los políticos habitualmente. Cuanto ganaríamos si las relaciones entre ellos se ciñeran mínimamente a lo que se propone. Pero lo importante - se ve - es enmarañar, confundir, emitir juicios descalificadores, etc. Con una tranquilidad que pone los pelos de punta, los ciudadanos de a pie, somos poco relevantes para ellos, porque como les votamos una vez cada un tiempo, ya vendrán los días anteriores para conseguir, con artimañas o fidelidad, el voto.

Pero este grupo de personas, no es representativo. Está fuera de la vida cotidiana, vive su vida, que no es la de los demás. Lo que hacen, dicen que lo hacen en interés nuestro, pero en realidad se percibe, que lo que se hace, se dice y se actúa está en función del interés del partido de turno y en esto creo que todos son iguales, no depende de la ideología, porque las ideologías han sido domesticadas por los intereses partidistas. Una verdadera lástima, las cosas no tendrían porque ser así y además a todos nos iría mejor de lo que nos va.

Vivimos tiempos difíciles en las relaciones, cada vez nos aislamos mas, cada vez son mas superficiales. No hay profundidad ni calado en nuestros contactos, son excesivamente educados, son cordiales pero fríos. No hay tiempo para "interesarse" verdaderamente por lo que nuestros semejantes cercanos nos proponen. No tendemos a converger, lo mas importante es disputar y sobre todo ganar, no dialogar; como si ganando estuviera todo resuelto, aún habiéndolo conseguido la esencia de un asunto no cambia, es como era y no por eso la victoria es totalmente baladí.

Pensar en cambiar un ápice de nuestra posición, después de establecer diálogo, con alguien sobre cualquier tema mínimamente relevante, es tan remoto, como conocer la verdadera realidad de un asunto, sobre el que discuten los partidos políticos, es imposible. Cada cual cuenta una realidad tan distante, que es casi una entelequia pretender conocer la verdadera, salvo que estés muy relacionado con dicho acontecimiento o lo hayas vivido de cerca.

Verdades, hay tantas como personas en liza, es decir, cada uno con la suya y cada vez mas empecinado en mantenerla a costa de lo que sea, cuantos mas argumentos se esgrimen por las otras partes, mas cerrazón y bloqueo. Para que dialogar, ¿para poner en evidencia nuestra incapacidad de reconocer mínimamente la posición contraria?, no para eso no. Que pena.

Las cosas son como son y no como nos las cuentas, la paradoja es que uno no puede conocer todos los asuntos de "primera mano" y por tanto vivimos una tremenda confusión, ¿a quién creer, con qué razón quedarse?. Este fenómeno se prodiga tanto, que incluso las noticias en los medios de comunicación son según su posición política. Conclusión cada vez con mayor frecuencia lo que impera es el arte de la medianía informativa, consciente o inconscientemente, intencionada o casual, por quien la practica.

Alguna vez comprenderemos, ojala no sea demasiado tarde, que lo que importa es como es de verdad un determinado asunto, no lo que queremos hacer ver que es. Aun consiguiendo el engaño, intencionado o no, no se alcanza nada, porque las cosas siguen siendo como eran. Lo único que se ha producido es una ganancia fútil y tarde o temprano quedara aclarado. Con el tiempo todo va a su sitio y los que no dialogan quedarán sumidos en el ostracismo, relegados cuando se pongan en evidencia sus argucias.
Por dialogar nada se pierde, por no hacerlo, se pierde todo...


martes, 8 de enero de 2008

volver





Superados los efluvios festivos, creo que voy a reanudar la actividad de escribir. La he interrumpido para evitar no desconcentrar a cada cual de su cuota de comilonas y otros actos sociales y familiares.


Bueno casi unas vacaciones.


Pero tenemos todo un año por delante. Vaya mi propósito de ser consecuente. Una cosa es predicar y otra dar trigo.


Me propongo con firmeza:


Evitar errores anteriores.

No perseverar en las actitudes negativas

Esquivar con voluntad y a toda costa a los vampiros de energía positiva, que hay muchos mas de los que parece.

Salir del círculo de los pusilánimes y taciturnos.

Separar lo importante de lo accesorio.

Ser consecuente y evitar el desánimo.
Aprender con firmeza que cada nuevo día está lleno de oportunidades... y agarrarlas con fuerza.

Huir de los agoreros.

Tomar el sol... pasear y meditar en como no perder el tiempo en "memeces".

Sentir el placer de la conversación reposado entre amigos.

Evitar la polémica estéril

Salir de las rutinas... dejarse llevar por la vida, no forzar la marcha, esperar con paciencia. Porque todo llega a su tiempo.

Saber que nunca estás solo, alguien piensa en ti o ha pensado hace poco.

Buscar los momentos sencillos y hacerlos importantes y relevantes.

No fijarse metas demasiado utópicas. Pero también, ser inconformista con las rutinas adquiridas.

Leer con reposo y quizás releer lo bueno.

Pasear sin rumbo, dejándose llevar por el placer del movimiento no dirigido a algo concreto.

Pensar mas en lo que tenemos y no en lo que nos falta.
y muchas cosas mas...
Hacer el propósito siempre tiene interés, porque aunque sepamos que no seremos capaces de cumplirlo, durante los minutos del pensamiento y escritura habremos sido totalmente libres... y eso ya es algo... ¿o no?.

Bienvenidos a un nuevo año y adelante.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Felicidad... por decreto




Atención, se aproximan días de felicidad... si, si, si, cada vez están mas cerca, yo ya estoy preparado, me he comprado un "guardador de felicidad", por si toda la que me toca, no la puedo asumir tan de golpe.
Todo el año pasando "penas" y de pronto un casi mes de felicidad, que contrastes tan fuertes. Es como si en una pared de color blanco (monótono) alguien de golpe hiciese una gran mancha de color fucsia en el centro. Todo cambiaría, nada sería igual y eso que el blanco seguiría allí y mayoritariamente, pero el fucsia le gana cromáticamente y ya se sabe el blanco a segundo plano.

Es evidente, que tener unas fechas donde por decreto se es feliz, es francamente gratificante y estimulante. Como preámbulo propiciatorio de golpe todo cambia, las calles monótonas se decoran, principalmente con luces (porque eso no provoca cambio climático), los establecimientos ponen sus mejores galas y llenan de atractivas mercancías sus escaparates, a la espera del comprador de turno para hacer su regalo, porque en estos días tan felices que se avecinan, hay que regalarse cosas, es decir, consumir y consumir con un grado de utilidad francamente bajo.
Porque no se entiende felicidad sin consumo, que digo consumo, es superconsumo; en la época que vivimos, cuantos mas Euros gastamos, mas contentos estamos, sobre todo si los aplicamos a objetos y cosas no necesarias y superfluas, es decir en cosas para aparentar, porque como podríamos ser felices en estos próximos días si no aparentamos.

Gastar y gastar, buena operación. Otra acción que aporta mucha felicidad, es inflarse a comer, si es posible empacharse. Recuerdo aquí la anécdota de dos, que habían ido a un banquete de manjares especiales y que se estaban poniendo ciegos a engullir de todo, cuando ya llevaban casi una hora sin parar, en la mesa había mucho mas de lo que contenía al principio, es decir quedaba de todo, apetitoso y atractivo. Uno de los dos que no podía mas, se lamentó con su compañero y se produjo el siguiente diálogo:

  • Uno: Estoy lleno, con la de manjares que quedan en la mesa y yo estoy lleno.
  • Otro: Pues no te cortes, haz como hacían los romanos, te vas al servicio, te metes los dedos en la boca, vomitas y a seguir comiendo.
  • Uno: ¡Pufff!, si me cogieran los dedos en la boca, enseguida me comía un plátano.....

Las cosas son así, hay que comer, pero como no es suficiente con la familia, en las empresas se organiza una ágape, en calidad de entrenamiento. Los compañeros de trabajo se reunen alrededor de una mesa, pagando lo que no tolerarían nunca individualmente, recibiendo un servicio mas que criticable, próximos a dejarse tomar el pelo, con menús prefabricados y donde caben siete se colocan a diecisiete.

Como no es suficiente felicitarse, unas doscientas veces o trescientas verbalmente, pues hay que testificarlo mas fehacientemente y para ello se escribe, pero no una nota pensando en la persona y dedicándole una breve frase propia, no a eso no da tiempo, ya está prefabricada, se manda una felicitación debidamente estructurada por ajenos, que nos imponen esta costumbre y nos lo venden en paquetes con motivos variados.

Que felicidad les invade a los de correos con la avalancha, están contentísimos y el resto de nosotros también porque la correspondencia la recibiremos tarde y mal, sin enterarnos en la mayoría de las ocasiones, de la que se pierde en las clasificadoras de turno, víctimas de la aglomeración prolífica de la demostración imparable de felicidad conjunta desbordada.

Que bien, comprar, comer, reunirse, felicitarse, ser felices. Ahora comprendo porque a lo largo del año nos quejamos tanto, es porque no nos damos cuenta de que hemos concentrado la felicidad en lotes, adscritos a unos determinados periodos. La realidad es que hemos perdido la espontaneidad y hemos querido domesticar a la felicidad colectiva. Si, seguimos siendo tan inocentes, que le hemos puesto puertas al campo, excelente.

Me he enrrollado tanto que casi se me olvida... FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO. Menos mal que he cumplido.



sábado, 1 de diciembre de 2007

Empatía



La primera vez que oí la palabra empatía, pronunciada por un buen amigo, hace ya muchos años; debo de confesar que la confundí con simpatía, lo cual me mantuvo expectante, porque no me cuadraba bien lo que me comentaba. Cuando la entendí bien, debo de reconocer, que la busqué en el diccionario para identificar su significado cierto.
Como en un paréntesis. Tengo la cerviz ligeramente inclinada, no mostrando un gesto servil, sino mas bien tomando posición, para poder recibir el "caponazo" correspondiente, de aquellos que no sean tolerantes con mi demostrada ignorancia al respecto.
Dicho ésto, consulto la vigésima segunda edición del Diccionario de la Real Academia y lógicamente, encuentro la misma definición, que en su día leí yo: "Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro". Nada mas, ni nada menos. Tan fácil de enunciar y desde luego, tan difícil de aplicar en toda su extensión.


Si todos la leyéramos por la mañana antes de comenzar el día y además hiciésemos propósito de seguirla; pensemos por un momento, cuantos de los conflictos en los que nos vemos envueltos, se evitarían de modo radical. Estar predispuestos a dejar pasar palabras y hechos de las personas que nos rodean en el trabajo y otros ambientes, sin sentirnos molestos u ofendidos, simplemente tratando de identificar cual es el estado de ánimo que los han propiciado, en vez de descontarlos como un "atentado" expreso hacia nosotros.


Con esa identificación mental y afectiva, en la mayoría de las ocasiones no resultaría un conflicto, muy al contrario, se activarían mecanismos internos nuestros, para tratar de recuperar a la "normalidad" a quien lo está pasando mal, a tenor de lo que propician los hechos ocurridos.


Pero en la mayoría de las ocasiones nuestra posición es contraria, genera inmediatamente una respuesta cargada de agresividad latente o explícita, recargando la tensión, enrareciendo mas la relación y dificultando reencuentro. Solo el transcurso del tiempo, hace que las aguas vuelvan a sus cauces y se reanuden de nuevo, poco a poco, unas relaciones tan fluidas como antes del incidente.


Propongo un ejercicio, al final de esos días tan tensos que nos damos, por la acelerada e incomprensible vida que nos otorgamos, hagamos unos minutos de reflexión, que nos servirá además para relajarnos e identifiquemos en cuantas ocasiones: a) hemos aplicado la definición; b) habiendo podido no lo hemos hecho; c) no hemos podido aplicarla. Hecho el ejercicio, tratemos brevemente de seguir la evolución y constatar, que con nuestro empeño y con facilidad podemos transformar día a día, casos b) en casos a) y lógicamente c) en b).


Si ponemos constancia y empeño, comprobaremos como podemos mejorar nuestra vida y la de los que nos rodean, sin gran esfuerzo pero con efectividad creciente. Pero además nos percataremos también como se produce de modo incremental, que los demás lo apliquen respecto a nuestras acciones poco o nada acertada y por tanto la mejora sera exponencial... solo hace falta voluntad y deseo de contribuir a la convivencia feliz.

viernes, 30 de noviembre de 2007

Personalidad





Dice Carl G. Jung en su libro "Los complejos y el inconsciente": "Cada año surge en nosotros algo que no habíamos sospechado hasta entonces. Esto demuestra perfectamente que siempre hay una parte de nuestra personalidad que es inconsciente, que está en vías de formación; estamos eternamente inacabados, crecemos y cambiamos. La personalidad futura que seremos está ya en nosotros, pero todavía oculta en la sombra. El yo, en cierto sentido, es como una rendija móvil que se desplaza sobre un film, progresivamente. Las potencialidades futuras del yo dependen de su sombra presente. Sabemos lo que hemos sido, pero ignoramos lo que seremos".

Lo que somos actualmente, está altamente influido con lo que hemos venido siendo en el pasado, como lo que seremos, en una parte muy importante, será impelido por lo que ahora desarrollamos. No todo está sujeto a la casualidad, una buena parte de nuestras posiciones las podemos ir conformando, tanto con el pensamiento como con el direccionamiento de la acción.


Nuestra forma de ser y actuar, es decir lo que conforma nuestro yo, tiene en la recámara como en un negativo las potencialidades que podemos desarrollar, según vayamos conformando pensamiento y acción y parece que solo se activa mediante nuestra voluntad. Poner en marcha "nuevos horizontes", es posible mediante nuestra planificación. Debemos dirigirnos hacia nuestro futuro por el camino adecuado, sin desviarnos por atajos absurdos que a nada conducen.

La sensación de determinismo que nos invade en ocasiones, neutraliza también a nuestro subconsciente, que de esta forma, no pone en marcha los mecanismos necesarios para positivizar el negativo de la foto que mantiene neutralizada y dispuesta para tomar "vida" en cuanto seleccionemos el modelo de conducta adecuado.


Cada vez, que con firmeza establecemos un deseo, por muy distante y complicado, que nos parezca, activamos nuestros mecanismos internos, que generan fuerzas sufientemente potentes como para poder ayudar, con claridad y firmeza a su consecución. Por contra cuando nuestros pensamientos son excesivamente negativos y cargados de inseguridad, sin ser capaces de identificar con claridad, cuales son los objetivos preferidos; las mismas fuerzas siguen "dormitando" y permanecen allí esperando la señal de ponerse en marcha. Al no percibir mensajes claros, se confunden y permanecen estáticas.

Seamos lo que mas nos guste ser, pero si tenemos en nuestra mente un "sueño" de como querríamos ser, no lo dejemos en ese estadio, aunque sea enorme la distancia que nos separa del mismo. Muy al contrario, pongamos todo nuestro esfuerzo mental y físico para conseguirlo. Aunque parezca complicado o imposible, insistamos. Como nunca lo conseguiremos es dudando de nuestras posibilidades.

Tenemos latentes muchas mas potencialidades de las que somos capaces de evaluar, están solo esperando la señal de activarse. Pero el fenómeno contrario no es posible, es decir que se activen y poco a poco nos vayan llevando hacia ese horizonte nuevo. Lamentablemente no disponen de esa cualidad. De ahí, que algunas de las cosas que no llegamos a ser nunca, son como consecuencia de la falta de voluntad propia, decidida y fuerte para abrir todas las "puertas", aparentemente cerradas, que nos llevarían hacia donde realmente desearíamos ir.

En muchas ocasiones nos dejamos llevar por comodidad o pereza y cuando no estamos en la posición que hubiéramos deseado estar, lo achacamos a "mala suerte" o "falta de medios". La suerte y los medios somos nosotros, no estamos jugando a la Bonoloto, no estamos apostando en un juego de azar, estamos buscando nuestro futuro, basado en nuestras cualidades, nuestra voluntad y nuestro esfuerzo y eso bien organizado es imparable.

No esperemos un camino de rosas, seguramente habrán muchas cuestas arriba y dificultades, pero no nos dejemos invadir por el desanimo a la primera de cambio. Superar etapas, no es mas que una potenciación para embarcarse en otras, con mas fuerza, con mucha mas confianza. En realidad un objetivo difícil y lejano, no es mas que un camino largo, facilmente conseguible cubriendo pequeñas etapas, siempre hacia adelante y sin mirar hacia atrás, dirigiendo en todo momento nuestro pensamiento y nuestra voluntad hacia el final, esté próximo o lejano. Sin pausa...con paciencia y con tesón.


Seamos consecuentes y no deterministas. Luchemos por lo que nos gustaría ser, fijemos nuestra dirección hacía el objetivo adecuado. Evitemos los pensamientos negativos. Tengamos mas confianza en nosotros mismos. Desarrollemos todas nuestras potencialidades con ilusión y si es necesario con coraje. Evitemos las compañías melancólicas y negativas. No nos demos por vencidos e insistamos... y cuando lo hayamos conseguido, seamos generosos y ayudemos a otros en la operación de lanzamiento; animando y ayudando en lo posible a que también encuentren su camino "utópico".




domingo, 25 de noviembre de 2007

Memoria









Dice Luis Rojas Marcos en su libro "La auto estima nuestra fuerza secreta": "Las reminiscencias del ayer definen gran parte de nuestra personalidad y determinan nuestra visión del presente y del mañana. La memoria es selectiva. El olvido, por ejemplo, cura muchas heridas de la vida y nos ayuda a distorsionar inconscientemente los recuerdos para que confirmen las explicaciones de la realidad que más nos conviene".


Como ya he escrito en otras ocasiones en el Blog, la realidad presente, solo es, lo que interpretamos que percibimos, que no es mas que una aproximación a la verdadera realidad.


Y ahora enuncia el autor, no solo en el presente, sino también en el pasado, principalmente con los hechos cuyo recuerdo nos perturba de forma importante. Los "maquillamos" para acomodarlos a lo que nos resulta menos molesto. Nos protegemos, como en muchas circunstancias de la vida, olvidando; que curioso, se llama memoria y resulta que hay mecanismos en nuestro organismo para "censurarle" hechos, para soslayar el suceso cierto y sustituirlo por otro virtual y todo para ayudarnos a recuperar el equilibrio perdido, que dichas circunstancias nos produjeron.


Parece como una huida, como si hacerle frente de cara y sin ambages, nos impidiese "ajustar la cuenta" y dejarnos tranquilos. Que defensa tan fuerte la de nuestro cerebro. Tal como si dijera: como lo sucedido no puedo cambiarlo y me perjudica poco o mucho, lo escondo, lo tapo, lo obscurezco y con el tiempo ni siquiera me acuerdo que haya pasado. Deshace el nudo que nos mantiene expectante sobre un determinado tema, evitando así un recuerdo altamente perturbador y fútil.


Como condición principal nuestra misión en esta vida es estructurarla de forma creciente hacia la mayor felicidad posible. Todos tenemos momentos buenos y malos, pero en ningún caso deben de primar estos últimos, de modo que nos impidan disfrutar plenamente de los acontecimientos positivos. No existe motivo alguno para continuar "cautivos" del pasado, hay que vivir el presenta, mirar hacia el futuro, seguir adelante y dirigir nuestro punto de mira hacia lo positivo.

Aprender de los hechos negativos del pasado es muy fortificante y ayuda enormemente a redireccionar nuestro futuro. Pero cuando los acontecimientos fueron de tal calibre que nos sobrepasan, impidiéndonos recuperar el equilibrio emocional y físico, hay que dejar a nuestro organismo que trabaje y darle tiempo para que "archive" y luego "olvide" a su comodidad, devolviéndonos poco a poco a posiciones de "normalidad".


No significa adoptar una postura egoísta y banal, la pretensión es no dejarnos demasiado tiempo en un "bucle" de pensamiento nocivo, que acabe perturbando demasiado nuestra vida diaria; porque no contribuye a mejorar nada, ni resuelve ningún suceso anterior. No obstante, el olvido en la mayoría de las ocasiones, para que sea efectivo, debe dilatarse en el tiempo y en proporción directa a la importancia de lo que nos ha afectado el acontecimiento negativo. No es por tanto una solución de carácter inmediato.
Seamos consecuentes y asumamos los hechos, pongamos empeño en resolver o cambiar lo que sea posible, no magnifiquemos excesivamente los acontecimientos pasados no deseados, no nos dejemos atrapar y no nos opongamos a que el organismo haga su trabajo, para devolvernos a nuestro estado de serenidad... y si eso pasa por el olvido o la acomodación hagamoslo.




sábado, 24 de noviembre de 2007

Usos y costumbres



Dice Derek Wright en su libro "Psicología de la conducta moral": "El término norma se utiliza descriptiva y dinámicamente. Descriptívamente significa una manera de conducirse, pensar, sentir o creer, que guarda relativa uniformidad entre los miembros de un grupo. No obstante, para el miembro individual, esta uniformidad con los otros se convierte en una fuerza que le obliga a mantener también el compás. Esto sucede porque la conformidad real tiende a generar la expectativa de conformidad. Dinámicamente, entonces, una norma es una fuerza o la presión producida para dominar a un miembro de un grupo, por el hecho de que el resto espera de él que se comporte de una determinada manera. aunque todos conocemos la realidad de esta fuerza, la evidencia experimental sugiere, que, a menudo subestimamos su intensidad".


Estamos demasiado condicionados por nuestro entorno, es como un corsé invisible, que nos impide movernos "al libre albedrío". Casi todas las acciones que llevamos a cabo, están en el fondo autocensuradas por el efecto, que pensamos, tendrán en los que nos rodean.

Aunque nos sorprenda, no somos conscientes de los filtros que hemos establecido en nuestro cerebro, para acomodar tanto la acción como la palabra, a las circunstancias, que creemos son mas adecuadas, según la situación. Hemos perdido de forma velada, la espontaneidad, somos casi esclavos de las costumbres y muy proclives a no ser "inconvenientes", aunque la situación lo merezca.


Vivir permanentemente en esta dicotomía interna, entre lo que nos gustaría hacer o ser y lo que debemos ser, de acuerdo con el grupo al que pertenecemos, produce en el fondo profunda insatisfacción, cuando no, agresividad o melancolía. Hasta quienes están en contra de cualquier norma de esta sociedad y viven al margen de ella, adoptando posiciones disonantes y extremas, entre los de su propio colectivo tienen los mismos condicionamientos, tanto en lenguaje, como en vestido, como en posturas. No hay quien pueda escapar a esta dinámica, porque escapar, significa en el fondo excluirse y por tanto, cosechar el rechazo casi general de inmediato.


Cuando uno hace un repaso interno, se percata con facilidad, que la distancia entre como le gustaría ser y lo que aparenta, es relevante. En la mayoría de las ocasiones , en detrimento de nuestro propio equilibrio personal.


La sociedad-entorno nos ha fagocitado, nos ha domesticado, pero sin ejercer acciones coercitivas, lo ha hecho con nuestro consentimiento tácito, de modo sibilino, de tal forma que ni siquiera podemos apelar, para tranquilizar nuestra conciencia, a la presión explícita ejercida para imponernos determinados comportamientos.


Lo verdaderamente sorprendente, es que todo se ha conformado, simplemente con la posición latente, de "pertenecer a" mientras "actúes así", o ser excluido, que no expulsado, mientras no lo hagas y digo excluido porque la práctica habitual, es la creación de distancia creciente entre el heterodoxo y el grupo. Quienes antes eran de "diario", desaparecen del mapa, casi somo si no existieran y pasan a situarse en posiciones de relación ciertamente frías.


No hay nada que perturbe tanto a los grupos, que la percepción del incumplimiento de las reglas no escritas, por alguno de sus miembros; como si en la uniformidad de la acción estuviese la posición mas sólida. Sin embargo, el enriquecimiento se produce con el contraste libre de opiniones exentas de condicionamientos sociales y planteadas con sinceridad, sin intentar agredir con la palabra al que no piensa igual (claro está que no hablo de los políticos, en ellos hay que hablar de lo contrario, ser educado, cortés y comprensivo esta como prohibido).


Nadie puede, ni debe vivir en soledad, salvo quien haya decidido dedicarse a la meditación y se haya retirado a una posición de ermitaño. Pero tampoco nadie merece tener medidos casi todos los pasos, que deba dar cada día. Ser feliz, es ser uno mismo, sin molestar a los demás; que no significa en absoluto, asumir como propios todos sus postulados.


La singularidad es necesaria, tener propia opinión en los asuntos, que se conocen con mediana profundidad es sano, vivir libremente de acuerdo con nuestras propias apreciaciones produce un gran equilibrio interno, ser real y no virtual es relajante... y nada de todo esto significa no respetar, que otro sea diferente... aunque pertenezcamos al mismo grupo. La homogeneidad extrema nunca ha sido buena, a la larga "empobrece".
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...