Dice Bernabé Tierno e su libro “Si puedes volar, por qué gatear”(2014): “Ocuparse en vivir y estar al mando de uno mismo, siendo responsable de los propios actos y eligiendo con prudencia las propias reacciones y actitudes es, sin duda, uno de los logros y proyectos más ambiciosos que cualquier persona puede emprender. En lugar de ocuparnos gratamente en vivir la vida que nos ha tocado, nos preocupamos por todo, nos estresamos y nos agobiamos, y permitimos que un autodestructivo y letal estrés anticipatorio nos controle”.
Anticiparnos a los acontecimientos, sobre todo si se espera que sean negativos o estresantes, es como vivirlos dos veces y en ocasiones baldíamente, ya que estos no llegan a producirse o en su caso lo hacen en mucha menor intensidad de la imaginada. Tenemos una gran capacidad mental para “armar” argumentos negativos sobre situaciones que aún no han sucedido, acumulando temores y/o reservas, que en el fondo solo están, momentáneamente al menos, en nuestra imaginación.
Ocuparse sí, pero preocuparse no. Entre otras cosas, porque el devenir de los acontecimientos, en la sociedad actual, evoluciona con mucha celeridad y a veces otras circunstancias no tenidas en cuenta en ese pensamiento anticipatorio, los cambia o incluso los desvanece. Vivir el presente es la clave, eso es lo que verdaderamente existe e importa. No son los grandes eventos los que nos harán más felices, son, por el contrario, las cosas sencillas del día a día; esas en las que no solemos reparar o las consideramos poco relevantes.
Nuestra vida cotidiana esta cimentada, principalmente, por un cúmulo de pequeñas acciones, que a fuerza de no tenerlas en cuenta y/o vivirlas velozmente, pasan desapercibidas; sesgándonos la gran cuota de felicidad que podrían aportarnos. Si reparásemos en ellas con la suficiente atención, nos percataríamos de que tenemos muchos más motivos para estar satisfechos, que para vivir infelices. Si nos cimentamos sobre lo sencillo, seguramente nos tornaremos más espontáneos y naturales y todo en nuestro entorno relacional, será más fácil. Como decía Leonardo da Vinci: “En la sencillez está la perfección”.


