jueves, 19 de julio de 2012

Paul Krugman (IV)



Dice Paul Krugman en su libro “Acabad ya con esta crisis”:

“SALVAR EL EURO”

“Hasta los “euroescépticos” como yo nos damos cuenta de que romper el euro ahora que ya existe se pagaría muy caro.

En primer lugar, cualquier país que pareciera candidato a abandonar el euro se enfrentaría, de inmediato, a una descomunal estampida bancaria, puesto que los depositantes correrían a desplazar sus fondos a otras euronaciones más sólidas. Y la vuelta del dracma o la peseta provocaría enormes problemas legales, cuando todo el mundo intentara esclarecer el significado e las deudas y los contratos expresados en euros.

Además, un cambio de postura radical en relación al Oruro representaría una derrota política terrible para el proyecto europeo más amplio de unidad y democracia a través de la integración económica; y este proyecto, como dije al principio, es muy importante no solo para Europa sino para el mundo entero.

… Sería mejor encontrar una forma de salvar al euro. ¿Cómo se podría conseguir?.

Lo primero, y más urgente, es que Europa ponga coto a los ataques de pánico. De un modo u otro, tiene que haber garantías de liquidez adecuada –garantías de que los gobiernos no se quedarán sin dinero a consecuencia del pánico en el mercado-, comparables a las que existen en la práctica para los gobiernos que asumen préstamos en su propia moneda. La forma más clara de lograrlo sería que el Banco Central europeo estuviera preparado para comprar bonos gubernamentales de los países del euro.

En segundo lugar, estos países cuyos costes y precios se deben ajustar – los países europeos que han venido generando grandes déficits comerciales, pero que no pueden continuar haciéndolo – necesitan vías realistas de  retorno a la competitividad. A corto plazo los países con excedente tienen que ser la fuente de una gran demanda de exportaciones… Todo esto exige una política monetaria muy expansiva  por parte del Banco Central Europeo, además de un estímulo fiscal de Alemania y unos pocos países más pequeños.

¿Por qué Europa ha respondido tan mal a esta crisis? Ya he apunado parte de la respuesta: muchos dirigentes  del continente parecen decididos a “helenizar” el cuento y creer que quienes atraviesan dificultades – no solo Grecia – han llegado ahí por culpa de la irresponsabilidad fiscal. Y, con esa premisa falsa, se busca un remedio falso: si el problema era el despilfarro fiscal, la rectitud fiscal debería ser la solución. Se presenta la economía como una obra moral, pero con otra vuelta de tuerca: en realidad, los pecados por los que se pena jamás tuvieron lugar.”

miércoles, 18 de julio de 2012

Paul Krugman (III)



Dice Paul Krugman en su libro “Acabad ya con esta crisis”:

“EL PROBLEMA ESENCIAL DE EUROPA”

“Si contemplamos Europa, o más concretamente la zona euro, como un conglomerado –o sea, sumando las cifras de todos los países que usan el euro- no parece que tuvieran que encontrarse tan mal. Tanto la deuda privada como la pública son algo inferiores a las de Estados Unidos, lo que hace pensar que deberían con más margen de maniobra; las cifras de inflación se parecen a las nuestras y no se aprecia el menor rastro de una crisis inflacionaria; y, por lo que añada el dato, Europa en su conjunto tiene un balance por cuenta corriente más o menos equilibrado, lo que significa que no necesita atraer capital de ninguna otra parte.

Pero Europa no es un conglomera. Es una colección de países, cada uno con su presupuesto (porque hay muy poca integración fiscal) y sus propios mercados laborales (porque hay poca movilidad laboral), sin sus propias monedas. Y esto ha provocado la crisis.

Pensemos en el caso de España… Como ya hemos visto, durante los primeros ocho años de vida del euro, España recibió grandes flujos de dinero, que alimentaron una enorme burbuja inmobiliaria y, además, provocaron un considerable aumento de los sueldos y precios en relación con las economías del núcleo de Europa. La esencia del problema español –de donde proviene todo lo demás- es la necesidad de reajustar los costes y los precios. ¿Cómo puede hacerse algo así?...

Pensemos ahora en lo que esto implica para España; a saber, que tiene que ajustar los costes por medio de la deflación, que en la “eurojerga” se conoce como “devaluación interna”. Y eso sí es muy difícil de conseguir, porque los sueldos son casi rígidos, cuando se trata de bajarlos: solo caen despacio y de mala gana, por mucho que el país se enfrente a un fuerte desempleo…

En cuanto a España. El salario medio ha llegado a aumentar ligeramente pese a la fuerte tasa de desempleo, aunque tal vez solo se trate, en parte, de una ilusión estadística…

Sin embargo, en España no hay moneda propia. Esto significa que, para ajustar el nivel de costes, España y otros países tendrán que atravesar un largo período de tiempo con tasas de desempleo elevadísimas, lo suficientemente altas como para que vaya forzando una muy lenta reducción salarial. Y aquí no termina todo. Los países que ahora se ven obligados a ajustar los costes son los mismos que tuvieron la mayor acumulación de deuda privada antes de la crisis. Ahora se enfrentan a la deflación, que incrementará el peso real de aquel endeudamiento...

Casi todos los gobiernos modernos tienen una deuda cuantiosa, y no toda son bonos a treinta años; hay mucha deuda a cortísimo plazo… Los gobiernos dependen de su capacidad de refinanciar la mayor parte de esta deuda; de hecho, venden bonos nuevos para pagar los viejos. Si por alguna razón, los inversores se negasen a comprar bonos nuevos, hasta un gobierno esencialmente solvente podría verse obligado al impago…

Esto crea, inmediatamente, la posibilidad de una crisis que acarree su propio cumplimiento, en la que el temor de los inversores ante un posible impago derivado de la falta de efectivo les llevaría a rechazar los bonos de este país, lo cual provocaría la misma falta de dinero que tenían… la inquietud constante ante la posibilidad de que estalle una de ellas puede llevar a los inversores a pedir tasas de interés más elevadas para mantener la deuda de los países susceptibles, en potencia, de caer en esta clase de pánico autorrealizante.”

Paul Krugman (II)



Dice Paul Krugman en su libro “Acabad ya con esta crisis”:


“EL GRAN ENGAÑO EUROPEO”

“… desarmé la Gran Mentira sobre la crisis en Estados Unidos: la que sostenía que los organismos gubernamentales habían provocado la crisis en su desacertado intento de ayudar a los pobres. Bien,  Europa también tiene su propia narración distorsionada, un relato falso de las causas de la crisis que no solo interfiere en el camino de las soluciones reales sino que, de hecho, termina llevando políticas que solo empeoran la solución.

No creo que quienes han extendido el falso relato sobre Europa sean tan cínicos como sus equivalentes en Estados Unidos; no veo tanta deliberación para analizar los datos y sospecho que la mayoría cree realmente lo que dice. Por tanto llamémoslo el Gran Engaño, mejor que la Gran Mentira. Aunque no está claro que esto mejore las cosas: sigue siendo un perfecto error y la gente que difunde esta doctrina tiene tan poco interés en escuchar pruebas contrarias como la derecha de estados Unidos.

He aquí, pues, el Gran Engaño europeo: la creencia de que la crisis europea se debe ante todo a la irresponsabilidad fiscal. Los países incurren en déficits presupuestarios excesivos –nos dice el cuento- y se endeudan en exceso; por lo que, ahora lo importante es establecer unas normas que impidan que la historia se vuelva a repetir.

Pero seguro que algunos lectores están preguntándose ahora si esto no se parece mucho a lo que sucedió en Grecia. Y la respuesta es que sí, aunque hasta la historia de Grecia es más complicada….

¿Hasta qué punto confunde la “helenización” del discurso en Europa? Tal vez se podría aducir irresponsabilidad fiscal también  en el caso de Portugal, aunque en un grado distinto. Pero justo antes de la crisis, Irlanda tenía superávit presupuestario y una deuda baja; en 2006, George Osborne, que ahora dirige la política económica de Gran Bretaña, lo calificó de “brillante ejemplo del arte de lo posible en la formulación de políticas económicas a largo plazo”. España también tenía superávit presupuestario y una deuda baja. …

Pero muchos europeos en puestos clave –sobre todo destacados políticos y funcionarios alemanes, aunque también dirigentes del Banco Central Europeo y líderes de opinión de todo el mundo de las finanzas y la banca-  están totalmente comprometidos con el Gran engaño y ninguna prueba esgrimida en su contra les afectará. En consecuencia, el problema de hacer frente a esta crisis suele formularse en términos morales: Los países tienen problemas porque han pecado, y ahora tienen que redimirse a través del sufrimiento.

Y este enfoque es funesto, a la hora de abordar los problemas reales a los que se enfrenta Europa.”

martes, 17 de julio de 2012

Paul Krugman


Dice Paul Krugman en su libro “Acabad ya con esta crisis”:

“LA EUROBURBUJA”

“Oficialmente, el euro empezó a existir a principios de 1999, aunque los billetes y las monedas euros no llegaron hasta tres años después.

Y el euro tuvo un efecto inmediato fatídico: hizo que los invasores se sintieran seguros.
Más concretamente, hizo que los inversores se sintieran seguros al poner el dinero en países que antes se consideraban de riesgo. Los tipos de interés en el sur de Europa habían sido históricamente, más altos que en Alemania, porque los inversores exigían una prima como seguro ante el riesgo de devaluación o mora. Con la llegada del euro esas primas se desmoronaron: la deuda de España e Italia, incluso la griega, se trataba como si fuera tan segura o casi, como la deuda alemana.

Eso supuso un fuerte descenso en el coste del dinero prestado en el sur de Europa; y provocó enormes explosiones inmobiliarias que pronto se convirtieron en enormes burbujas inmobiliarias.

El mecanismo de estos auges  y estas burbujas inmobiliarias es un poco distinto  del que vivió la burbuja en Estados Unidos: hubo menos extravagancias financieras, con mucho mas peso de los préstamos directos por parte los bancos convencionales. No obstante , los bancos locales no tenían ni de lejos, depósitos suficientes para respaldar el volumen del préstamo que movían, de modo que se volcaron en el mercado mayorista y solicitaron préstamos a los bancos del “corazón” de Europa – de Alemania, sobre todo -, que no estaba atravesando un auge comparable. Por tanto, hubo enormes flujos de dinero desde el corazón de Europa hacia su floreciente periferia.

Esa afluencia de capital alimentó auges que, a su vez, provocaron un aumento de sueldos: la década siguiente a la creación del euro, el coste unitario de la mano de obra (con sueldos ajustados a la productividad) ascendió cerca de un 35% en el sur de Europa, comparado con el incremento de solo un  9% en Alemania. La industria del sur de Europa dejo de ser competitiva…

Pero pocos se dieron cuenta del gran peligro que suponía este proceso, Más bien al contrario, la mayoría mostraba una satisfacción que bordeaba la euforia. Hasta que la burbuja reventó…

Pues el estallido de estas burbujas inmobiliarias – que se produjo mas tarde que en Estados Unidos, pero que en 2008 ya había recorrido un buen trecho –hizo más que hundir a los países de las burbujas en una recesión; además ha colocado sus presupuestos bajo una terrible presión. Los ingresos cayeron a la vez que caían la producción y el empleo; el gasto en los subsidios de desempleo se disparó; y los gobiernos se encontraron (o se colocaron ellos mismos) en una peligrosa posición a consecuencia de los gravosos rescates de los bancos, puesto que no solo garantizaron los depósitos sino también, en numerosos casos, las deudas que los bancos habían contraído con otros bancos en países acreedores. Por tanto, también dispararon la deuda y el déficit, y los inversores se inquietaron. En vísperas de la crisis, los tipos de interés de la deuda irlandesa largo plazo estaban  ligeramente por debajo de las tasas de interés aplicadas a la deuda alemana, y las de España, solo un poco por encima; mientras estoy escribiendo estas palabras, las tasas españolas multiplican por 2,5 las alemanas, y las irlandesas llegan a cuadruplicarlas.”

Como es lógico no cabe comentario por mi parte, creo que es suficientemente clara la exposición y lógicamente mi apostilla solo podría traer confusión.

N.B. La primera edición española del libro es de Mayo de 2012. Paul Krugman es premio Príncipe de Asturias de Ciencias sociales en 2004 y  premio Nobel de Economía de 2008.

sábado, 14 de julio de 2012

Empowerment



Dice José Antonio Marina en su libro “Aprender a convivir”: “La gente que trabaja en un equipo debe conocerse para evitar incomprensiones y recelos; librarse de una competencia excesiva por el poder; fomentar la comunicación, estimular las ocurrencias, no precipitar la crítica, premiar los hallazgos brillantes, compartir un modelo de relación (o de empresa, o de modelo de colaborar). Cada día se da más importancia al “empowerment”, a la capacidad de ampliar las posibilidades, los poderes, de cada empleado. La empresa antigua, al igual que la familia, se movía en un sistema patriarcal, jerarquizado, donde las órdenes descendían en cascada desde la autoridad suprema. Esta estructura resulta pesada y poco eficiente en un entorno económico complejo y veloz, donde hay que aprovechar y potenciar el talento de cada persona…
Una organización inteligente es aquella que consigue que un grupo de personas, tal vez no extraordinarias, pueda hacer cosas extraordinarias por el modo en que se relacionan entre sí. Ese plus es la inteligencia emergente. La inteligencia compartida.”

El activo más importante que tiene una empresa, sin lugar a dudas, es la capacidad de las personas, así como, el desperdicio mayor que hacen las empresas, hoy en día,  es la infrautilización de sus recursos humanos. Mantener a alguien haciendo trabajos por debajo de sus posibilidades, es un desaprovechamiento de recursos importantísimo.

Cuando las personas que trabajan en una empresa, no forman equipo, no es porque se han reunido una “colección de raros” insociables, que con su comportamiento lo impiden; muy al contrario, es porque quienes mandan son incapaces de definir objetivos, explicarlos y encauzarlos en la organización; de modo que todos los asuman, como si fueran propios. Esa aparente renuncia al interés propio y la asunción del interés colectivo, hay que forjarlo con ejemplo y ecuanimidad, por parte de quien dirige.

Lamentablemente lo que describe José Antonio Marina, como “empresa antigua”, es más frecuente lo que parece, sobre todo en sectores, donde el predominio es preponderante para la empresa familiar. Éstas empresas conservan en su más pura esencia el paternalismo propio de quienes se sienten  “jefes y dueños” y por tanto “premian o castigan” las adhesiones y las indiferencias. En gran número son incapaces de estructurar propuestas atractivas que “enganchen” a quienes las tienen que desarrollar y solo esperan cumplimiento estricto de las “ordenes”, sean éstas o no racionales. Eso si, revestido de un tono seudo-protector, en demanda del agradecimiento mayoritario.

En este tipo de estructuras, el trabajo en equipo es una entelequia, no porque no pueda desarrollarse; sino porque esa actitud “reverencial” que promueven, lo impide. En estos entornos, son precisamente los “jefes y jefecillos”, los que provocan esa falta de cooperación interna (empowerment), porque de algún modo tratan de ocultar su incapacidad gestora. A quien no sabe dirigir, le interesa la dispersión, mucho más que la acción en común, no vaya a ser que se ponga en evidencia su ineptitud.

Puestas así las cosas, lo que acaba sucediendo es que se instala en la organización lo que se llama en términos anglosajones “deviant workplace behaviors (DWB)”, traducido como “mal comportamiento organizacional”. Quien discrepa entre sus propios valores y las demandas de la realidad (alienación), acaba siendo un activo obsoleto, tarde o temprano la organización lo excluye, para reponerlo por alguien menos crítico, sin darse cuenta que de este modo lo que promueve, es el estancamiento. Canalizar las inquietudes de quienes desarrollan funciones de cualquier tipo en una empresa, es un “vivero” de resultados positivos y un seguro de modernidad a largo plazo.

Está comprobado que los estilos directivos poco sensibles  y poco motivadores, provocan en un porcentaje muy elevado el nacimiento de la alienación. Cuanto mas jerarquizada es la organización, menos posibilidades de participar en la definición de objetivos; en estas circunstancias, muchos acaban no encontrando significado a su trabajo, quedan desorientados y en muchas ocasiones aislados.

Para dirigir bien una empresa, ser nombrado en un cargo relevante, es condición necesaria, pero no suficiente. Dirigir no es sinónimo de mandar; dirigir es motivar y liderar. Quienes desarrollan adecuadamente su función directiva, no necesitan decir nunca, que son los jefes, la organización les otorga este rango de modo inmediato y espera conocer los planes para disponerse a ejecutarlos. Quien tiene que decir ¿usted sabe quien soy yo….?, sin esperar respuesta, es seguro que no es nadie o no merece el cargo que ocupa. 

viernes, 13 de julio de 2012

Imaginar



Dice José Antonio Marina, en su libro “Ética para náufragos”: “Lo real no nos basta, Nos sostiene, nos impulsa, nos limita, nos da alas, pero no nos basta. La inteligencia inventa sin parar posiciones reales, que no fantasías, sino ampliaciones que la realidad admite cuando la integramos en nuestros proyectos. El mar gran obstáculo, puede convertirse en medio de comunicación. Y el ligero aire puede soportar nuestro peso y nosotros volar. El agua del río puede convertirse en luz y la imponente montaña en catedral. La realidad entera queda en suspenso esperando que el ser humano acabe de darle luz.
¿Entonces las cosas no son lo que son?. Según y como. Son lo que son y lo que pueden ser. ¿Y el hombre?. Lo mismo. Somos nuestras propiedades reales y el impredecible despliegue de nuestras posibilidades. Híbridos de realidad y posibilidad, somos ciudadanos compartidos de realidad y deseo.”

Nuestras posibilidades, eso que permanentemente nos negamos a ver, porque nos parece mejor identificar nuestras “imposibilidades”; para así, con esa excusa tratar de acallar a nuestra conciencia, que permanentemente nos propone nuevos retos. Preferimos asumir nuestra inefable mala suerte, que tomar las riendas y tratar de “forzar” nuestro destino, dirigiéndolo hacia las metas que deseamos.

Sin imaginar todo es monotonía, sin imaginar la vida es una fotografía en blanco y negro; tiene todo el sabor clásico, pero le falta la viveza de las imágenes, que proporciona el color.

No imaginar es darse por vencido, es aceptar los acontecimientos como si fueran irreversibles y propiciar nuestra propia insatisfacción. Componer mentalmente una realidad diferente, no es ser un inconsciente, muy al contrario, es poner la semilla para que germine un futuro mas acorde con nuestras expectativas. Instalarse en la monotonía puede ser cómodo, pero no lleva a ningún destino apetecible de verdad.

Las posibilidades de alcanzar una nueva meta, no está basado solo en función de los medios, hace falta además, dedicación, esfuerzo y empeño en el logro. Por muy bien delimitada  que se encuentre y por muchos  posibilidades materiales que tengamos; es necesario estar convencido del logro y dedicar nuestra voluntad a fortalecer todos aquellos resortes que se encaminan hacia el destino

Ese conjunto de lo real y lo posible, es un balance permanente de logros y fracasos, que no puede ser relacionado exclusivamente con las posibilidades previas. Nuestro propio empeño abre expectativas y facilita logros, que parecían lejanos.

Para que las “cosas” sean, primero tenemos que imaginar y luego perseverar hasta conseguirlo. Perseverar, es no abandonar al primer fracaso. Los fracasos puede que sean el mayor acicate para aprender. Aprender es procesar las posibilidades para conseguir un fin. Conseguir un fin, es creer con firmeza a nuestra imaginación.

martes, 10 de julio de 2012

Felicidad



Dice José Antonio Marina en su libro “El aprendizaje de la sabiduría”: Para aumentar la posibilidad de ser feliz, el ser humano debe ser capaz de realizar una serie de actividades: las cinco principales son:
  Elegir las metas adecuadas, lo que significa establecer prioridades, saber planificar, hacer revisión de la vida, atreverse a cambiar de proyecto si es necesario, determinar la jerarquía de valores que van a dirigir nuestra acción, etc.
  Resolver problemas, ser capaz de tomar buenas decisiones, de no refugiarse en la pasividad o en la huida, saber reconocer lo que es o no es una buena solución, soportar el esfuerzo para ponerlas en práctica, etc.
  Valorar las cosas adecuadamente y disfrutar las buenas. La capacidad de disfrutar no es tan común como parece. Con frecuencia la ansiedad, el miedo, el aburrimiento o la envidia nos impiden apreciar lo bueno.
  Tender lazos afectivos cordiales con los demás, ser capaces de querer, de convivir; de colaborar, de comprometerse.
  Mantener la autonomía correcta y responsable. Se trata de acertar con la distancia justa. Ni guión que anule la propia autonomía, ni desvinculación que rompa los lazos sociales.
Podemos llamar “sabiduría” a la capacidad de realizar esas actividades, o lo que es igual, de aumentar la posibilidad de ser felices."

Vaya propuesta y nosotros con “el interior a medio construir”(1), perdiendo mucho tiempo en aparentar, pero dedicando poco a lo que debería ser nuestro norte, es decir, dotarnos  de suficientes mecanismos para perfeccionarnos internamente y que el resultado de esa reestructuración,  sea nuestra tarjeta de presentación sincera y sin subterfugios inútiles. No habrá nada que nos proporcione tanta felicidad y esa es nuestra misión principal en esta vida.

Salvar las relaciones, con actos vacíos, que confundan a los que nos rodean, aún suponiendo que sean efectivos a corto plazo, devendrán en el sinsentido que provoca la falta de autenticidad; sobre todo cuando  involucramos a otras personas vendiéndoles unas circunstancias ficticias y luego pretendemos recibir de ellas una “entrega total”. Por coherencia, nadie debería esperar de los demás, lo no está dispuesto a dar.

Por mucho esfuerzo que uno haga en ser el que es, mientras no termine el edificio interno lo tiene muy difícil y eso más que un acto, es la consumación de una serie de etapas decididas y firmes en el avance para cimentar nuestras convicciones. Saber valorar lo que necesitamos, es un avance importante para consolidar un estado de serenidad, porque la ansiedad y la inquietud las provocan siempre la carencia de cosas superfluas.

Como vamos a querer a quienes nos rodean, sino hemos sido capaces de construirnos a nosotros  mismos, es decir, querernos. Estar en paz internamente, es otra de las antesalas previas al “salón” de la felicidad y nosotros, incautos empedernidos,  buscándola de modo incansable fuera. Pero todo esto, solo es posible comprometiéndose, de modo firme con nosotros primero y luego con los demás, esa es la convivencia real. Pretender pasar de “puntillas” por los temas y conseguir con ello intercambios de lazos firmes de amistad o amor, es  cuanto menos una osadía.

Tener el interior a medio construir, es como conducir con malos frenos. Conducir con malos frenos es correr riesgos innecesarios. Quienes corren riesgos innecesarios, desafían continuamente a la naturaleza. Quienes desafían a la naturaleza son en el fondo unos inconscientes. Casi siempre los inconscientes tienen el interior a medio construir.


(1) Frase de Mercedes en su comentario en la entrada “Inmadurez” (7/7)

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